Se trata de una innovación tecnológica para promover el reciclaje de la capital santandereana. La aplicación educativa fue diseñada por los estudiantes de las UTS.

La ciencia y la tecnología se han unido en un innovador proyecto de las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, para mejorar el manejo responsable de los residuos sólidos. Desde el programa de Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Ambiental, se diseñó y desarrolló una aplicación móvil destinada a la capacitación en la clasificación de residuos.
Este desarrollo tecnológico surge en alianza con la Fundación 4R, organización que trabaja en la capacitación de recicladores en Bucaramanga.
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A pesar de los esfuerzos de formación, aún persiste un bajo nivel de conocimiento sobre la correcta separación de residuos en la población. Por eso, la nueva aplicación busca facilitar el acceso a información clave, permitiendo que los usuarios aprendan a clasificar los residuos de acuerdo con el código de colores establecido.
El impacto de esta iniciativa es significativo, porque no solo contribuye a la educación ambiental, sino que también fortalece la formación de los recicladores, quienes tienen el primer contacto con los desechos.
¿Cómo estamos en materia de reciclaje?

Las cifras revelan un panorama preocupante en el tema del reciclaje: en el área metropolitana, solo el 3,6 % de los residuos sólidos son reutilizados. Los municipios del área con mejor desempeño en este indicador son Girón, con un 5,7 %, y Piedecuesta, con un 4,9 %, aunque ambos siguen por debajo del promedio nacional.
La necesidad de fortalecer la cultura de separación en la fuente es evidente. Aunque anualmente se han presentado avances en reciclaje, el resultado sigue siendo insuficiente.
De acuerdo con el Informe de Calidad de Vida del Área Metropolitana, cada habitante de Bucaramanga genera, en promedio, 323 kilogramos de residuos sólidos al año, los cuales terminan en El Carrasco. En los demás municipios, la cifra también supera la media nacional de 210 kg per cápita: en Girón es de 308 kg; en Floridablanca, de 249 kg; y en Piedecuesta, de 215 kg.
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No obstante, el panorama puede cambiar si se refuerzan las prácticas de separación en la fuente. Y si bien, el reciclaje requiere de una logística compleja y de tecnología especializada, también depende de las decisiones que tomemos en casa.
Gracias a la tecnología y el compromiso de los estudiantes de las UTS, se espera mejorar las prácticas de reciclaje y generar un cambio positivo en la comunidad.

Según Omar Lengerke Pérez, rector de las UTS, “con este tipo de proyectos, nuestro centro de educación superior reafirma su compromiso con la innovación y la responsabilidad social, demostrando que todo gran cambio inicia con un pequeño paso”.

















