Bucaramanga
Lunes 30 de junio de 2025 - 11:28 AM

Miguel Ángel Pedraza Jaimes, su legado fue más allá de los tribunales

Con el alma entristecida, colegas, amigos, alumnos y lectores lloramos la partida de Miguel Ángel Pedraza Jaimes: jurista ejemplar, maestro apasionado, columnista valiente y ser humano luminoso.

Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.)
Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.)

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Abogados, académicos y periodistas de Santander despedimos hoy, con profundo dolor, a Miguel Ángel Pedraza Jaimes, un hombre cuya vida fue sinónimo de lucidez, integridad y compromiso con la justicia. Su sorpresiva partida deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado que seguirá iluminando a quienes creen en un derecho y un periodismo más humano, más justo y más digno.

Él era orgullosamente bumangués y el pasado 31 de enero había cumplido 61 años. Fue el mejor abogado penalista de Santander y uno de los más destacados de Colombia. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, dedicó más de tres décadas al estudio riguroso y a la práctica ética del derecho penal.

En las aulas fue un formador incansable de generaciones de juristas. Enseñaba con pasión, escribía con precisión y hablaba con la fuerza de quien cree en el poder de las palabras. Su obra académica lo consagra como autor de textos esenciales como La detención preventiva en el sistema acusatorio y La preclusión de la actuación penal.

Siempre recordaba con orgullo sus años en el Colegio San Pedro, donde cimentó su visión humanística y su vocación de servicio. Esa sensibilidad lo acompañó durante toda su vida, no solo como jurista y maestro, sino como un ser humano íntegro y generoso.

Foto nostálgica del álbum familiar de Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.)
Foto nostálgica del álbum familiar de Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.)

Pero su voz no se quedó entre libros, pizarras y tribunales. Durante más de 12 años, Pedraza Jaimes encontró en las páginas de Vanguardia un espacio de libertad para ejercer una crítica jurídica aguda y valiente.

Su columna semanal se convirtió en lectura obligada en el oriente colombiano: un faro que iluminaba con claridad los retos del sistema judicial, denunciaba injusticias y planteaba, sin ambages, las preguntas incómodas que muchos evitaban. Por ello fue distinguido con el Premio Nacional de la Corporación Excelencia en la Justicia, por su columna Cero en justicia.

También recibió el Premio de Periodismo Silvia Galvis por su investigación Las confesiones de las coimas, una radiografía sobre la corrupción en la justicia.

Conjuez de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga, cofundador del Instituto de Victimología de la Universidad Santo Tomás y capacitador en seminarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos, fue siempre un defensor de la verdad y de la ética profesional. En cada espacio que ocupó, dejó huella.

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Miguel Ángel Pedraza Jaimes había sido reelegido en la Junta Directiva del Club del Comercio de Bucaramanga, una muestra más de la confianza y el aprecio que despertaba entre sus colegas y amigos. Siempre fue un líder comprometido con esta institución emblemática, no solo como directivo, sino como defensor incansable de su valor patrimonial. En aquella joya arquitectónica de estilo neoclásico, construida en 1922 entre las calles 35 y 36 con carrera 19, Miguel Ángel veía no solo un símbolo de historia y tradición, sino un bien de interés cultural que debía ser preservado con dignidad y respeto.

Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.) aparece aquí junto a sus adorados hijos: Diego Alejandro Pedraza Corredor y Tala Pedraza Arenas.
Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.) aparece aquí junto a sus adorados hijos: Diego Alejandro Pedraza Corredor y Tala Pedraza Arenas.

Diego Alejandro Pedraza, su hijo, recuerda a Miguel Ángel con una ternura que desborda gratitud. Lo evoca como un papá cariñoso, cercano, casi que alcahueta –en el sentido más noble y entrañable de la palabra–, siempre dispuesto a consentir y a estar presente. Confiesa que nunca lo vio enojado, y que esa calma suya, lejos de ser pasividad, era la fuerza serena de quien lo entendía todo con sabiduría.

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“Yo lo admiraba y prometo seguir amando su recuerdo profundamente. Recuerdo cuando lo veía preparando sus casos, concentrado, minucioso, como un verdadero artesano del Derecho”, rememora Diego Alejandro.

¡Siempre jovial!
¡Siempre jovial!

“Y aunque era cercano y jovial con la gente, me impactaba verlo en los estrados judiciales porque irradiaba respeto: quienes se enfrentaban a él sabían que estaban frente a un jurista de talla mayor, un experto que manejaba cada argumento con precisión”, añade.

“Para mí, Miguel Ángel Pedraza fue no solo un padre ejemplar y un gran profesional, sino un faro de inteligencia, disciplina y dignidad”, concluye.

En Tribuna Deportiva y junto a Néstor González y Julio Cesar Alvarado, editores de Vanguardia, Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.) cumplió otro de sus grandes sueños: comentar partidos de su amado Atlético Bucaramanga.
En Tribuna Deportiva y junto a Néstor González y Julio Cesar Alvarado, editores de Vanguardia, Miguel Ángel Pedraza Jaimes (q.e.p.d.) cumplió otro de sus grandes sueños: comentar partidos de su amado Atlético Bucaramanga.

Durante los últimos meses sumó una faceta más a su vasta trayectoria: el periodismo deportivo. Amante del fútbol y del Atlético Bucaramanga, se unió con entusiasmo al equipo de Tribuna Deportiva de Vanguardia.

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“Si usted quiere saber de qué se trata un partido, quien mejor se lo analiza es Miguel Ángel Pedraza”, repetía el editor Néstor González en cada emisión de este gran espacio deportivo.

Lo mismo decía su amigo del alma, Jairo Francisco Ruiz, “Kiko”, con quien compartía tardes de fútbol y tertulia en el tradicional Tony. “Miguelito siempre fue un hombre que amó al equipo Búcaro, a su ciudad Bucaramanga, y se caracterizó por ser auténtico, directo y fraterno”, recuerda “Kiko”.

Para el periodista Helman Villamizar, quien compartió con él sus últimos meses en la redacción de Vanguardia, la experiencia fue inolvidable: “Hablaba con gran locuacidad y oratoria. Luego, la vida lo cruzó en el camino y comencé a leer sus columnas claras, diáfanas, sin pelos en la lengua –se podría decir–, hasta que Datos & Conceptos lo ubicó como número uno”.

Recuerda también una anécdota en la Fiscalía, cuando Miguel Ángel lo sorprendió en plena judicatura y, con esa mezcla de ironía y afecto que lo caracterizaba, exclamó: “¿Y desde cuándo eres colega? ¡Eso sí es una sorpresa!”.

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Su paso por la dirección de Vanguardia, cargo que dejó apenas hace un mes, fue breve pero trascendente. En esas cortas tertulias de cierre de edición, entre café y su infaltable maní con pasas, compartió su mirada crítica, su humor fino y su amor por la palabra precisa: “Se puso la camiseta –y hasta mi camisa de Vanguardia, porque le quedó la talla– y no se la quiso quitar”, cuenta Helman.

Miguel Ángel Pedraza Jaimes, paz en su tumba.
Miguel Ángel Pedraza Jaimes, paz en su tumba.

“Nos habló de sus libros, de su pasión por el derecho penal, de su orgullo al ver publicada la tercera edición de La preclusión de la actuación penal, y nos regaló el privilegio de su compañía”.

En esta Casa Editorial dejó ver su brillantez intelectual, su precisión jurídica, su generosidad con los colegas y su calidez humana. Supo reírse de lo nimio, narrar fútbol con pasión, hablar de la buena mesa y partir con la misma rapidez con la que vivía: sin rodeos, sin descanso, sin pausa. Pero jamás en vano.

Hoy, desde la Redacción, tanto directivos como periodistas, y desde los espacios donde su voz resonó y se leyó, nos unimos al dolor de sus hijos, Diego Alejandro y Tala; de sus hermanos, Gustavo y Yolanda Pedraza Jaimes; de sus amigos, colegas y alumnos. Nos queda la dicha de haberlo tenido como compañero, maestro y amigo; y también adquirimos el compromiso de recordar su legado. ¡Hasta siempre Miguelito!

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