Bucaramanga
Martes 28 de octubre de 2025 - 08:54 AM

Metrolínea estrenará flota, pero los pasajeros mantienen dudas

Entre buses nuevos y estaciones viejas: la prueba que viene para el transporte masivo en Bucaramanga.

Contraste de buses: a la izquierda  están los nuevos, que llegaron prestados de Medellín; y a la derecha, los oxidados y abandonados de la pasada flota. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Contraste de buses: a la izquierda están los nuevos, que llegaron prestados de Medellín; y a la derecha, los oxidados y abandonados de la pasada flota. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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En el Portal del Norte, la ‘postal’ del transporte público en Bucaramanga parece debatirse entre la ilusión y el desencanto. A un lado, los flamantes buses recién llegados posan como promesas que aún no han tenido tiempo de ensuciarse las llantas; a pocos metros, sus ‘parientes’ del viejo sistema exhiben cicatrices de óxido, ventanas desencajadas y un cansancio mecánico que salta a la vista.

La escena es la muestra de tiempos opuestos: el ‘antes’ y el ‘después’ conviviendo, como si la ciudad intentara convencerse de que esta vez sí habrá un cambio en el transporte.

Sobre el papel, los 12 nuevos buses padrones que harán parte del Sistema Integrado de Transporte Metropolitano, SITME, están listos para incorporarse a la operación esta semana. Sin embargo, quien observa esa convivencia desigual de vehículos no puede evitar preguntarse qué suerte correrán los recién llegados cuando entren de lleno en la rutina de un sistema que ya ha fallado demasiadas veces.

La pregunta queda suspendida en el aire, junto al humo de los buses veteranos: ¿Podrá Metrolínea romper de una vez su círculo de promesas incumplidas?

Los usuarios del transporte masivo esperan que los 12 nuevos buses duales, que llegaron la semana pasada, funcionen de una vez por todas.
Los usuarios del transporte masivo esperan que los 12 nuevos buses duales, que llegaron la semana pasada, funcionen de una vez por todas.

Los nuevos buses, ¿de dónde vienen?

Estos nuevos vehículos arribaron tras la firma de un contrato de arrendamiento con Transportes Medellín Castilla S.A., compañía con más de 70 años de experiencia en el Valle de Aburrá. Una apuesta que, según la administración del sistema, busca darle un impulso a un modelo que desde hace años circula con dificultades.

“El punto de partida hacia un modelo más eficiente, sostenible e integrado”. Así resumió el gerente de Metrolínea, Emiro José Castro Meza, el significado de esta flota para la movilidad metropolitana.

Él confirmó que los buses ya se encuentran en fase de alistamiento tecnológico, con instalación de validadores de recaudo, GPS, sistemas de comunicación, además de pruebas en ruta y capacitación a conductores.

“Mañana o pasado mañana comenzarán a funcionar. Todo depende de si los conductores reciben el OK del instructor. Entenderá que conducir un vehículo de esos es delicado por el peso y la cantidad de personas”, explicó Castro Meza.

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Estos son los siete nuevos buses con los que Metrolínea piensa reactivar el servicio de transporte urbano.
Estos son los siete nuevos buses con los que Metrolínea piensa reactivar el servicio de transporte urbano.

Mientras en los talleres se habla de tecnología, en las calles la ciudadanía insiste en mirar el panorama completo. Porque aunque los buses se vean modernos, las estaciones siguen siendo el eslabón más débil. Varias se encuentran vandalizadas y saqueadas e incluso incendiadas en medio del abandono y la falta de control. Los pasajeros reclaman un sistema que no solo estrene vehículos, sino que deje de obligarlos a esperar en entornos inseguros y deteriorados.

Le puede interesar: Preguntas y respuestas sobre los nuevos buses de Metrolínea

La llegada de los nuevos buses intenta enviar el mensaje de un sistema en recuperación. Sin embargo, Metrolínea carga el peso de su propia historia: una cadena de inversiones que no han logrado traducirse en un servicio digno y confiable.

Por ahora, el contraste de la foto sigue ahí, expuesto y crudo en el Portal del Norte. Las promesas están listas para rodar y la ciudad quiere creer en ellas. Lo que todavía falta es demostrar que esta vez la transformación no será solo cosmética.

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