Graves denuncias sobre irregularidades en la Unidad de Bienestar Animal de Bucaramanga ponen de nuevo en el ‘ojo del huracán’ a este lugar, que se creó para salvaguardar la vida de los animales vulnerables de la ciudad.

En agosto pasado, la Alcaldía de Bucaramanga, tras la aprobación del Concejo, anunció que se destinaron cerca de $4.000 millones cada año para el cuidado y la protección de los animales del municipio. Esta inversión se suma a los recursos que ya recibe la Unidad de Bienestar Animal de Bucaramanga (UBA).
En su momento se dijo que los recursos aprobados se destinarían para contratos de medicina veterinaria especializada, alimentación, elementos de aseo, medicamentos, insumos, adecuaciones en la UBA, apoyo a fundaciones, censos caninos y felinos, mantenimiento de equipos y fortalecimiento del talento humano, es decir, médicos veterinarios, técnicos, auxiliares administrativos, psicólogos e ingenieros de sistemas. Lea también: ¿Cómo se invertirá en el bienestar de los animales de Bucaramanga?
Además, se anunció que se garantizaría el personal y los insumos necesarios para el programa de esterilizaciones, así como mejoras continuas en la infraestructura de la UBA, además del contrato en etapa precontractual por $180 millones para renovar caniles y espacios de permanencia de los animales en este sitio.
El nuevo escándalo
Pese a que esta inversión se pensó como un logro para el bienestar de los animales vulnerables de la ciudad, un nuevo escándalo en la UBA desdice de tal objetivo.
De acuerdo con la denuncia de los concejales de Bucaramanga, Camilo Machado y Carlos Parra, se investigan presuntas y graves irregularidades en procedimientos de eutanasia adelantados a mascotas en este lugar.
En tal sentido, el concejal Carlos Parra manifestó que “tras varias denuncias ciudadanas, venimos revisando el tratamiento que se les da a los animales en la Unidad de Bienestar Animal. Para el caso de las eutanasias, se están definiendo en medio de faltas éticas”.

A lo que se refiere el cabildante es a los casos de Hermes y Taz, que, de acuerdo con la investigación que se adelantó, ingresaron a la UBA en buenas condiciones y allí se habrían contagiado de moquillo, y por su condición se habría decidido, desde un chat de WhatsApp, ordenarles su muerte a través de la eutanasia.
Lo grave del caso es que contratistas de la Unidad de Bienestar Animal habrían creado un grupo de WhatsApp no oficial para decidir en qué casos se adelantaban las eutanasias, al parecer, de forma clandestina y ocultando detalles de los procedimientos. Le puede interesar: Animalitos de la UBA en Bucaramanga tendrán nuevo hogar
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“Crearon unos chats macabros llamados Temas Picantes, en los que una de las funcionarias propuso ‘dar de baja’ a los animales, a lo que la directora de Bienestar Animal, Laura Acosta, aprobó el procedimiento, le preguntó a una médica veterinaria si ella se atrevía a hacerlo y, ante la respuesta positiva, le respondió con las palabras: ‘okis, entonces alócate, haz tu magia’...”, explicó el concejal Camilo Machado.


Machado dijo que “en este chat alterno los funcionarios acordaron ocultar a otra parte del personal las eutanasias. Esperaron a que una técnica que también labora en el sitio se fuera a almorzar para acabar con la vida de los animales”.
Los corporados dijeron que, para ocultar las presuntas irregularidades, desde la UBA se ordenaba que el mismo día se recogieran las bolsas rojas en las que se disponían los restos de los animales muertos.
Además, los contratistas habrían falsificado las actas de eutanasia, ya que las horas de registro de los procedimientos no corresponden con el horario en el que, en los chats, se habría tomado tal determinación.
Exigen justicia
El concejal Camilo Machado indicó que dirigieron derechos de petición para que se les entregaran las historias clínicas de los animales; sin embargo, les fueron negadas.
Los corporados recurrieron a acciones de tutela e incidentes de desacato, y se les fueron entregados los documentos. “Descubrimos que Hermes y Taz ingresaron sin moquillo a la UBA y allá se contagiaron. Esto es una falla gravísima, ya que no se adelantó aislamiento y cuarentena de los animales enfermos para que los demás no se contagiaran”, señaló el concejal Machado. Vea además: ¿Cuál será el futuro de la Unidad de Bienestar Animal de Bucaramanga?
Asimismo, el cabildante Carlos Parra denunció que “cuando se aprobaron los $4.000 millones para los animales, según un testigo, algunos funcionarios habrían ingerido bebidas alcohólicas y uno de ellos habría hecho que un perro tomara bebidas embriagantes”.
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Las conversaciones de chats en las que los funcionarios de la UBA ordenaron las muertes fueron mostradas a la secretaria de Salud de Bucaramanga, Claudia Amaya, quien fue enfática en afirmar que “yo no quiero taparme los ojos, estoy sorprendida, me parece terrible. Hay que llamar al señor alcalde para ponerlo en conocimiento. Esto es una falta grave para la terminación del contrato”.
Los concejales Parra y Machado afirmaron que “exigimos medidas contundentes: la salida del personal que participó en los macabros chats, cámaras en cada rincón de la UBA, personal idóneo las 24 horas, que no solo tenga un título profesional, sino sensibilidad y respeto por los animales vulnerables”.
Se investiga también si las 64 eutanasias de animales registradas en la Unidad de Bienestar Animal son o no legales.















