Cultura
Miércoles 15 de julio de 2026 - 12:08 PM

De Mario Mendoza a Harry Potter: los libros más vendidos en Colombia durante el primer semestre de 2026

El ranking de la Cámara Colombiana del Libro, elaborado con datos de Nielsen BookScan, revela el auge del suspenso, el desarrollo personal y las franquicias juveniles. Mario Mendoza lidera una lista en la que también sobreviven clásicos de Gabriel García Márquez, Isabel Allende y J. K. Rowling.

De Mario Mendoza a Harry Potter: los libros más vendidos en Colombia durante el primer semestre de 2026. Foto collage/VANGUARDIA
De Mario Mendoza a Harry Potter: los libros más vendidos en Colombia durante el primer semestre de 2026. Foto collage/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Un país también puede mirarse en las cajas registradoras de sus librerías. El retrato nunca será completo, pero algo alcanza a revelar: mientras algunas personas buscan una historia que les acelere el pulso, otras quieren aprender a poner límites, ordenar sus finanzas o entender por qué la vida se les ha vuelto tan difícil. También están quienes regresan a los libros que leyeron hace años y las familias que llevan a casa una aventura de Harry Potter, un cuaderno de la Selección Colombia o una historia recomendada por alguien a quien siguen en redes sociales.

Eso es, en parte, lo que cuenta el listado de los libros impresos más vendidos en Colombia entre enero y junio de 2026, presentado por la Cámara Colombiana del Libro con información de Nielsen BookScan. Son treinta títulos organizados en tres categorías: ficción, no ficción e infantil y juvenil. Más que una biblioteca ideal, el ranking parece el inventario de nuestras curiosidades, miedos y necesidades más inmediatas.

La medición proviene de las transacciones realizadas en librerías físicas, tiendas virtuales, grandes superficies y otros puntos de comercialización. Nielsen BookScan registra datos como el ISBN, la cantidad de unidades vendidas, el precio y el lugar de compra en más de mil establecimientos físicos y digitales. Su cobertura representa aproximadamente el 75 por ciento de las ventas de literatura comercial en Colombia.

La cifra es suficientemente amplia para observar algunas tendencias, aunque no para afirmar que allí están representadas todas las lecturas del país. La lista habla de compras y, sobre todo, de libros impresos. No registra lo que ocurre en las bibliotecas, los préstamos entre amigos, las librerías de segunda mano, los intercambios, los audiolibros ni una parte de la lectura digital.

Historias para entrar en la oscuridad

La ficción más vendida durante el semestre parece invitarnos a caminar por lugares poco tranquilos. Hay lobos, cadáveres, secretos, pacientes silenciosas, empleados sospechosos y personajes enfrentados a distintas formas de violencia.

El primer lugar lo ocupa La hora de los lobos, de Mario Mendoza. Le siguen Cadáver exquisito, de la argentina Agustina Bazterrica; La empleada, de Freida McFadden; El último secreto, de Dan Brown, y La paciente silenciosa, de Alex Michaelides.

En la sexta posición aparece Me dijeron que amara con la boca llena de barro y sal, de Virginia P. de León. Después vienen Satanás, también de Mario Mendoza; La vegetariana, de la surcoreana Han Kang; El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, y La casa de los espíritus, de Isabel Allende.

Vista en conjunto, la lista tiene algo de noche cerrada. Predominan el suspenso, la violencia, la perturbación psicológica y los personajes que cruzan límites. Puede que los lectores no estén buscando escapar de la realidad, sino entrar en una versión más intensa de ella: una realidad en la que el miedo tiene nombre, el peligro puede encerrarse entre dos tapas y, al final, siempre existe la posibilidad de cerrar el libro.

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Pero la ficción también habla de la confianza que depositamos en autores conocidos. Mario Mendoza aparece dos veces y ocupa el primer lugar. Gabriel García Márquez e Isabel Allende siguen convocando lectores décadas después de la publicación de sus novelas. Satanás tampoco es una novedad, pero permanece entre los diez primeros.

El ranking, entonces, no pertenece únicamente a los lanzamientos. Los libros también tienen segundas, terceras y muchas vidas. Algunas obras regresan gracias a nuevas ediciones, adaptaciones audiovisuales, premios, recomendaciones en redes sociales o conversaciones que pasan de una generación a otra.

En términos de género, la ficción muestra un equilibrio particular: cinco posiciones están ocupadas por escritoras y cinco por escritores. También hay una presencia latinoamericana significativa y, especialmente, colombiana. Que Mendoza encabece la lista y aparezca dos veces, acompañado por García Márquez y Virginia P. de León, confirma que los autores nacionales pueden competir con los grandes nombres del mercado internacional.

Manuales para una vida que se siente desordenada

Si la ficción permite entrar en el miedo, la no ficción ofrece instrucciones para intentar salir de él. En esta categoría abundan los libros que prometen ayudar a comprender la historia, construir hábitos, poner límites, cuidar las relaciones, manejar el dinero o encontrar algún sentido en medio de la incertidumbre.

El título más vendido es El hijo del hombre, de Juan Esteban Constaín, una obra que se acerca a Grecia, Roma y el nacimiento del cristianismo. El segundo lugar corresponde a La constitución soy yo, de Mauricio Gaona. Los dos primeros puestos muestran que también existe interés por la historia, el derecho, el poder y las ideas que han organizado la vida colectiva.

Después, la mirada se desplaza hacia el mundo interior. En tercer lugar aparece El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl y José Benigno Freire, un libro publicado originalmente hace décadas y que continúa encontrando lectores. Le siguen La teoría Let Them, de Mel Robbins; Cómo mandar a la mierda de forma educada, de Alba Cardalda; Hábitos atómicos, de James Clear; Control, de John Freddy Vega Forero; Deja de ser tú, de Joe Dispenza; El arte de gastar dinero, de Morgan Housel, y Un amor bonito, de Efrén Martínez.

Leídos uno después de otro, los títulos parecen formar una conversación. Queremos encontrar sentido, dejar ir, poner límites sin sentir culpa, cambiar nuestros hábitos, controlar algo, convertirnos en otra persona, administrar mejor el dinero y aprender a querer sin hacernos daño.

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No es difícil reconocer allí algunas preocupaciones contemporáneas. El lenguaje de la salud mental, las relaciones conscientes y el desarrollo personal ha salido de los consultorios y las aulas para instalarse en las conversaciones cotidianas, los pódcast, los videos de TikTok y las mesas de novedades.

También puede hacerse una lectura más crítica. Buena parte de estos libros propone respuestas individuales a malestares que muchas veces tienen causas colectivas: la precariedad económica, el agotamiento laboral, la soledad, la incertidumbre y la dificultad para construir vínculos duraderos. El mensaje suele ser que debemos organizarnos mejor, cambiar la mentalidad o aprender a administrar nuestras emociones. Tal vez por eso conectan con tanta fuerza: ofrecen una sensación de orden cuando casi todo alrededor parece inestable.

En esta categoría, sin embargo, la presencia de las mujeres es mucho menor. Solo dos de los diez puestos corresponden a autoras: Mel Robbins y Alba Cardalda. Las voces masculinas continúan dominando campos asociados con la historia, el derecho, la tecnología, el dinero y la explicación del sentido de la vida. El dato no permite hablar por toda la industria editorial, pero sí abre una pregunta sobre quiénes son reconocidos como autoridades en determinados temas.

Del Mundial a Harry Potter

La categoría infantil y juvenil cuenta otra historia. Aquí los libros conviven abiertamente con el fútbol, las series de televisión, los creadores digitales y las comunidades construidas en internet.

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El primer puesto es para Querida yo: tenemos que hablar, de Elizabeth Clapés. En segundo lugar aparece Juega con – Selección Colombia, publicado por la Federación Colombiana de Fútbol. La presencia de este título durante un año mundialista demuestra que las ventas de libros también responden a las emociones del calendario y a los acontecimientos que concentran la conversación pública.

La lista continúa con Gravity Falls. Diario 3, de Disney; Multiverso ChuyMine, de Chuy Mine; Abrazos blanditos, de Cocowyo; Abraza a la niña que fuiste, de Marta Segrelles Fernández; Mis primeras finanzas, de Carolina Pineda; Pequeño refugio, también de Cocowyo; Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling, y Colombia, mi abuelo y yo, de Pilar Lozano.

No todos son libros narrativos en el sentido tradicional. Algunos se acercan al cuaderno de actividades, el diario personal, la educación emocional o la alfabetización financiera. Otros prolongan universos que los lectores ya conocen por la televisión, las películas, las plataformas digitales o las redes sociales.

El libro juvenil ya no llega únicamente por recomendación de padres, profesores o bibliotecarios. También puede aparecer después de ver un video, seguir a un creador, participar en una comunidad virtual o sentirse parte de una afición. El lector no siempre compra una historia desconocida: a veces busca llevarse a casa un pedazo del universo al que ya pertenece.

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En medio de las grandes marcas destaca Cocowyo, que consigue ubicar dos publicaciones independientes entre las diez primeras: Abrazos blanditos y Pequeño refugio. Y junto a los fenómenos digitales sobreviven dos títulos que vienen de lejos: Harry Potter y la piedra filosofal y Colombia, mi abuelo y yo. Uno pertenece a una saga global; el otro ha acompañado durante años a varias generaciones de lectores colombianos.

Dos gigantes detrás de buena parte de las portadas

El listado también permite mirar lo que sucede detrás de los libros. Al reunir los distintos sellos editoriales, cerca de cuatro de cada cinco posiciones están vinculadas con Penguin Random House o Grupo Planeta. En ficción, prácticamente todos los títulos fueron publicados o distribuidos mediante sellos relacionados con estos dos conglomerados.

Esto no quiere decir que concentren cuatro quintas partes de todas las ventas del país, porque el informe no revela el número de ejemplares vendidos por título. Sí demuestra, en cambio, la importancia de la distribución, la promoción, la presencia en vitrinas y la capacidad para mantener los libros disponibles en diferentes ciudades y canales de compra.

Un ranking no depende únicamente de lo que los lectores desean. También está condicionado por los libros que encuentran, las campañas publicitarias que los rodean, las recomendaciones de las plataformas, los descuentos, las adaptaciones audiovisuales y el espacio que cada editorial puede conseguir en las mesas de novedades.

El libro que compramos y el libro que leemos

Las listas de ventas seducen porque parecen ordenar el gusto de un país. Nos permiten decir cuál fue el primero, quién logró entrar entre los diez y qué autor permanece. Pero el orden también puede engañar: sin conocer las cantidades, no sabemos si entre el primer y el segundo puesto hay miles de ejemplares o apenas unas pocas ventas.

Tampoco sabemos si el libro fue leído, regalado, guardado para después o abandonado en la página treinta. Una compra es una huella, no la historia completa.

Aun así, los treinta títulos del primer semestre de 2026 dejan una imagen sugerente. Los lectores colombianos compraron historias oscuras para asomarse al miedo; manuales para intentar ordenar la vida; libros sobre emociones, dinero y relaciones; clásicos que se resisten a desaparecer y publicaciones nacidas alrededor de franquicias, creadores digitales y pasiones colectivas.

Tal vez una lista de los más vendidos no sea exactamente un retrato de lo que somos, pero sí de lo que buscamos. Y en estos primeros seis meses del año parece que buscamos, sobre todo, tres cosas: una historia que nos atrape, una explicación para lo que sentimos y alguna forma —aunque sea provisional— de poner el mundo en orden.

Publicado por: Redacción Cultural

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