Bucaramanga
Lunes 24 de noviembre de 2025 - 12:04 PM

Solidaridad en Bucaramanga: 2 familias cumplen el sueño de una casa digna

La nueva vida de dos familias del sur de Bucaramanga en el popular barrio Brisas de Provenza.

Con el esfuerzo unido de estudiantes de Ingeniería Civil de la UDES, líderes cívicos y voluntarios, fue posible construir estas viviendas en el barrio Brisas de Provenza, destinadas a dos familias vulnerables de este sector del sur de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Con el esfuerzo unido de estudiantes de Ingeniería Civil de la UDES, líderes cívicos y voluntarios, fue posible construir estas viviendas en el barrio Brisas de Provenza, destinadas a dos familias vulnerables de este sector del sur de Bucaramanga. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

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Hoy, al amanecer, dos familias del popular barrio Brisas de Provenza, al sur de Bucaramanga, se despertaron con una noticia que aún sienten difícil de creer: el sueño de tener un hogar propio, digno y seguro, por fin se hizo realidad.

María Astrid López Epinayu y Jhon Jairo López Barliza, quienes hasta hace poco vivían en condiciones precarias, ahora cuentan con un techo que les brinda no solo protección, sino también una esperanza renovada para sus vidas.

“Este es el mejor regalo que hemos recibido en toda nuestra vida. No tenemos palabras para agradecer lo que esto significa para nosotros”, expresa María Astrid, mientras contempla la vivienda que ya se levanta firme y acogedora en su terreno. Sus palabras, llenas de gratitud, reflejan el impacto profundo que representa para ella y su familia este nuevo comienzo.

La emoción de ambas familias es evidente. Para ellas, esta casa no es únicamente un techo de concreto y lámina prefabricada: es la puerta hacia un futuro diferente. Un futuro en el que, por fin, pueden vivir con dignidad, sin temer que la lluvia atraviese los techos improvisados, sin la angustia constante de no saber si el mañana será más difícil que el día anterior.

Bucaramanga: dos hogares, dos techos que mejoran vidas

“Este techo es nuestra oportunidad de empezar de nuevo, de vivir en condiciones humanas y con la certeza de que nuestros hijos crecerán en un hogar seguro”, comenta Jhon Jairo mientras observa el espacio que ahora llama hogar. Le sugerimos: En Bucaramanga se dispara la cantidad de asentamientos: zonas de reserva están en riesgo

Este logro fue posible gracias al esfuerzo conjunto de varias entidades, entre ellas la Fundación Mujer y Hogar, Un Techo para Colombia y Zúrich Seguros. La articulación entre estos aliados permitió la construcción de dos viviendas de interés prioritario utilizando materiales de alta calidad, como lámina prefabricada de concreto, pensados para brindar seguridad y durabilidad. Le sugerimos: ¿Cuántos bumangueses salieron de la pobreza durante 2024, según el Dane?

Diego Miguel Hernández, director de Sostenibilidad en Zúrich en Colombia, destacó el alcance social del proyecto: “Este logro fue posible gracias al esfuerzo conjunto de Zúrich Seguros y la Fundación Cardiovascular de Colombia, quienes en el marco de la MMB 2025 lograron movilizar la donación de la Zúrich Foundation de los fondos necesarios para construir las dos casas, y se articularon con las fundaciones Un Techo para Colombia y Mujer y Hogar, para seleccionar a las familias beneficiadas”.

La jornada, realizada durante el fin de semana, fue también un espacio de aprendizaje. A la participación de la comunidad se sumó el apoyo de estudiantes y profesionales de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Santander, UDES, quienes se vincularon activamente a la construcción.

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“Este tipo de iniciativas no solo benefician a las familias, sino también a nuestros estudiantes, quienes aprenden la importancia del trabajo en equipo y la responsabilidad social”, señaló uno de los docentes.

Omaira Nelly Buitrago Bohórquez, directora de la Fundación Mujer y Hogar, resaltó la importancia de esta labor conjunta: “Los materiales, recibidos y descargados con cuidado gracias a la colaboración de Techo para Colombia y Zúrich, son solo la parte visible de un trabajo que se teje desde hace años. Este esfuerzo no solo busca dar un techo, sino mejorar la calidad de vida de las familias más vulnerables. Estamos comprometidos con cada uno de ellos, y sabemos que con proyectos como estos podemos cambiar historias”.

Hoy, María Astrid y Jhon Jairo no solo amanecen con casa propia; amanecen con la certeza de que no están solos. Lo que se construyó en Brisas de Provenza no fueron únicamente dos viviendas: se levantaron también la esperanza, la solidaridad y la convicción de que una casa digna tiene el poder de transformar vidas y fortalecer a una comunidad.

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