Bucaramanga
Miércoles 26 de noviembre de 2025 - 11:11 AM

Bucaramanga, ayer y hoy: La torre y la avenida que unieron a dos ciudades

En la sección del recuerdo de Vanguardia, hoy evocamos la historia de la llamada Torre Petrolera, que fuera levantada en la llamada Avenida ‘Ciudad Barrancabermeja” y bautizada así en el año 1972.

La Torre Petrolera (Archivo/VANGUARDIA)
La Torre Petrolera (Archivo/VANGUARDIA)

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Quienes transitan hoy por la salida hacia Girón, a la altura del barrio La Salle, pueden ver entre árboles y el paso del tiempo, una estructura metálica que alguna vez se erigió como símbolo de orgullo y progreso. Allí, diagonal a la Institución Educativa Gabriela Mistral, permanece todavía la Torre Petrolera que se levantó el 16 de marzo de 1972, justo el día en que ese tramo vial fue bautizado como: Avenida ‘Ciudad Barrancabermeja’.

Las fotografías del ayer muestran una torre intacta, recién ensamblada, brillante como un trofeo urbano, acompañada por uno de aquellos ‘machines’ que imitaban la extracción del crudo.

Todo fue instalado sobre un soporte de ladrillos que sostenía una placa metálica con una leyenda que hoy solo sobrevivirá en la memoria de unos pocos y que daba cuenta del ‘bautizo vial’ de aquellos años 70.

El monumento de la Torre Petrolera se encuentra en la diagonal de la sede principal de la Institución Educativa Gabriela Mistral, en el barrio La Salle. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El monumento de la Torre Petrolera se encuentra en la diagonal de la sede principal de la Institución Educativa Gabriela Mistral, en el barrio La Salle. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Aquella torre era -y en el papel lo sigue siendo- un gran gesto de acercamiento hacia el Puerto Petrolero, un intento de estrechar lazos con la ciudad hermana que, por décadas, pareció más distante emocional que geográficamente. La inauguración tuvo sabor a fiesta cívica y aroma a promesa. El alcalde de Barrancabermeja de ese año, Luis Pinilla Pinilla, y el de Bucaramanga, José Luis Mendoza, descubrieron la placa en compañía del gobernador Jaime Trillos Novoa y otros altos funcionarios.

Foto antigua del alcalde de Barrancabermeja en 1972: Luis Pinilla Pinilla. (Archivo/VANGUARDIA)
Foto antigua del alcalde de Barrancabermeja en 1972: Luis Pinilla Pinilla. (Archivo/VANGUARDIA)

Ese día, Pinilla Pinilla dijo que la torre y la avenida eran el inicio de unas nuevas relaciones entre las dos principales ciudades del departamento, que cambiaría la mentalidad negativa y exclusivista que hasta ahora nos ha acompañado.

Así reseñó Vanguardia el ‘bautizo’ de la avenida y la construcción de la Torre Petrolera. (Archivo/VANGUARDIA)
Así reseñó Vanguardia el ‘bautizo’ de la avenida y la construcción de la Torre Petrolera. (Archivo/VANGUARDIA)

“Debemos reducir las distancias entre oriente y occidente y trabajar mancomunadamente”, dijo el mandatario en las ediciones de Vanguardia.

Alrededor de la torre, entonces recién instalada, Bucaramanga se miraba en el espejo de su vecina petrolera.

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Comparativo de la Avenida 'Ciudad Barrancabermeja': 1972/2025. (Foto cortesía / VANGUARDIA)
Comparativo de la Avenida 'Ciudad Barrancabermeja': 1972/2025. (Foto cortesía / VANGUARDIA)

Con el tiempo, la torre dejó de ser solo un símbolo institucional para convertirse en un escenario de pilatunas de barrio. Quienes crecieron en los alrededores recuerdan cómo los niños y jóvenes, movidos por la curiosidad, trepaban por su armazón metálico como si se tratara de un juego de parque. Más de uno terminó con raspones, caídas o sustos que obligaron a las autoridades a asignar un vigilante permanente para evitar tragedias.

Un gran despliegue periodístico le hizo Vanguardia, en 1972, al bautizo de la Avenida Ciudad Barrancabermeja, en inmediaciones de La Salle. (Archivo/VANGUARDIA)
Un gran despliegue periodístico le hizo Vanguardia, en 1972, al bautizo de la Avenida Ciudad Barrancabermeja, en inmediaciones de La Salle. (Archivo/VANGUARDIA)

También marcó rutinas: antes de que existiera el Intercambiador de la Puerta del Sol, inaugurado en 1998, el cruce era tan caótico que los agentes de Tránsito debían apagar los semáforos y asumir a pulso el control del tráfico. Su voz se imponía entre los pitos y el polvo, mientras los vehículos giraban alrededor de la torre en una coreografía improvisada que muchos evocan con una mezcla de humor y nostalgia.

Hoy, sin embargo, la Torre Petrolera permanece abandonada a la intemperie. La placa desapareció, el ‘machine’ dejó de moverse y la estructura se oxida lentamente al ritmo acelerado de una ciudad que ya casi no la mira.

El 'Machine'. Este monumento se encuentra justo en el centro de la Torre Petrolera. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El 'Machine'. Este monumento se encuentra justo en el centro de la Torre Petrolera. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Dicha estructura fue parte del paisaje de varias generaciones; fue punto de referencia, testigo del crecimiento urbano, escenario de historias mínimas y símbolo de un intento sincero por acercar a Bucaramanga con Barrancabermeja más allá del pavimento.

Tal vez la Torre Petrolera ya no represente la modernidad que alguna vez prometió, pero sí recuerda que las ciudades también guardan símbolos que merecen ser contados antes de desaparecer.

En ese pequeño esqueleto metálico late aún un eco de quienes soñaron con un Santander integrado y pujante. Es una pena comprobar que en medio de su deterioro se evoca la nostalgia de una Bucaramanga que, sin quererlo, dejó parte de su memoria oxidándose bajo el sol.

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