Bucaramanga
Domingo 30 de noviembre de 2025 - 05:54 PM

En patineta, el Papá Noel de Bucaramanga ‘le madrugó’ a diciembre

El diciembre más esperado entró a Bucaramanga sobre ruedas y con el Papá Noel santandereano.

Papá Noel criollo. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Papá Noel criollo. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Compartir

En la víspera de diciembre, justo cuando los barrios se ven llenos de serpentinas de colores y en las casas empieza a oler a buñuelo y tamales, una escena que parecía salida de un cuento decembrino sorprendió a los bumangueses, a lo largo de la carrera 27.

Hablamos de un personaje mítico que no bajó del cielo ni llegó en trineo: apareció sobre una patineta eléctrica, avanzando por la recreovía y con la serenidad de quien conoce cada esquina de la ciudad. Era Papá Noel, sí, pero el criollo, el nuestro: era Luis Argüello Pineda, el artista santandereano que desde hace dos décadas decidió encarnar al viejo de la barba blanca con la misma entrega con la que otros se entregan a su oficio de vida.

Llegó con entusiasmo, con su ‘jo, jo jo’ tradicional, su equipo de sonido, con su singular cencerro (esa particular campana cilíndrica) y tomándose fotos con todos los que querían conocerlo.

¡Todos querían tomarse una foto con Papá Noel! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
¡Todos querían tomarse una foto con Papá Noel! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

La gente lo reconoció antes de que él pudiera saludar. Su traje rojo, impecable bajo el sol intenso; su sonrisa amplia, casi infantil; su voz, que más que anunciar, celebraba lo que está por llegar: el mes más bonito del año. Niños, vendedores, conductores y transeúntes se detuvieron un instante, como si Bucaramanga entera hubiera querido hacer una pausa para recordarse a sí misma que todavía sabe sonreír.

Pequeño perfil

¡Llegó Papá Noel a Bucaramanga! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
¡Llegó Papá Noel a Bucaramanga! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Lucho, el cuarto de seis hermanos, a sus 68 años, avanza con esa mezcla de carisma y ternura que solo poseen quienes han dedicado la vida a hacer felices a otros: “Siempre fui el loco de la familia”, recuerda el simpático hombre, quien también se define como un ‘loco feliz’. Y quizás por eso su ‘desquicio’, el mejor de todos, consiste en regalar alegría sin esperar nada a cambio.

Para muchos, verlo pasar se volvió casi un ritual de inicio de Navidad: “Es como si él encendiera el espíritu decembrino en la ciudad”, dijo una comerciante que dejó por un momento su puesto para saludarlo.

Papá Noel estuvo en la recreovía de la carrera 27, de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Papá Noel estuvo en la recreovía de la carrera 27, de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

“Uno está estresado y de repente aparece este Papá Noel y nos recuerda que todavía es posible sentir ilusión”, comentó un taxista que detuvo su vehículo para sacarle una foto. Cada quien, en silencio o en voz alta, agradeció la aparición de ese personaje que logra suavizar la rutina diaria.

Otros lo describen como un símbolo viviente de la Navidad local: “Él no trae juguetes, pero sí nos devuelve algo más importante: la esperanza”, afirmó Gabriela Sánchez, una madre que observaba a su hijo correr detrás de la patineta.

Publicidad

“Los niños se emocionan, pero los adultos también. Y eso no se ve todos los días”, añadió Luis Mora, un ciclista que lo ha visto durante varios años recorrer la misma avenida. Y es que Luis ha creado un puente entre la tradición navideña y la vida cotidiana, uno que conecta a la ciudad con una emoción simple y luminosa.

En Bucaramanga, Papá Noel le madrugó a la Navidad.
En Bucaramanga, Papá Noel le madrugó a la Navidad.

No es la primera vez que Papá Noel cambia la nieve por el calor bumangués ni los renos por su patineta. Recorre los barrios más tradicionales de la ciudad, declamando rimas que hacen reír a los niños y ablandan a los adultos más serios.

Su disfraz, que le costó dos millones de pesos, y su scooter, de otros tres, parecen pequeños al lado de algo que no tiene precio: la manera en que sus ojos verdes se humedecen cuando habla del “Papá Noel del respeto y la tolerancia”, el personaje que creó hace una década porque -dice él- Bucaramanga necesita más bondad, más escucha y menos prisa por juzgar.

Lea además: ¡Así era la Navidad de antes!

Luis ha sido actor, cuentero, hombre de teatro. Ha representado al país en festivales internacionales y ha dado vida a personajes tan variados como “Carrancio Lucho”. Pero ninguno le ha dado tanto como este ‘viejito loco de diciembre’.

Aunque admite que el apoyo institucional ha sido escaso, insiste en que seguirá rodando por la ciudad “hasta el final de sus días”. Y mientras él avanza, los niños corren a su lado, buscando tocar la panza del viejito -como él mismo invita entre risas- o posar para una foto que capture un instante de magia.

Hoy Bucaramanga lo vio pasar y, por un momento, creyó otra vez en los milagros sencillos: en la bondad de un desconocido, en la alegría compartida, en la promesa luminosa de diciembre.

Y mañana, cuando el calendario marque el inicio del mes más esperado, la ciudad sabrá que ya había comenzado desde antes, desde el momento exacto en que Papá Noel entró rodando, sonriente, para recordarle a todos que aún queda espacio para la ternura en medio del ruido diario.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad