Afectados por causas humanas, más de 2.600 animales fueron rescatados por la CDMB. La mitad de ellos pudo regresar a su entorno natural durante el último año. Aquí le contamos.

En las innumerables historias de rescates de animales silvestres en Santander hay una misma causa: la mano humana. Desde tráfico ilegal de especies, daño a su ecosistema, uso como mascotas, afectaciones por pólvora y, en peores casos, atropellos, los animales silvestres en el departamento pagan las consecuencias del poco respeto que los ciudadanos tenemos por nuestro medio ambiente.
Durante el 2025, el Centro de Atención y Valoración (CAV) de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) rescató un total de 2.614 animales de la fauna silvestre.
Muchas historias se hicieron conocidas y conmovieron a la comunidad, como la historia de Toby, el zorro plateado que fue atropellado por un automóvil cerca del Jardín Botánico Eloy Valenzuela, en Floridablanca, por un conductor que ni siquiera se preocupó por su estado, pues huyó del lugar.
El animal llegó en coma, convulsionando, sin responder a estímulos neurológicos, con la visión comprometida y sin capacidad para moverse o alimentarse por sí mismo, con un pronóstico desfavorable. Con la intervención médica del CAV, seguimiento constante y cambios en el tratamiento, Toby no logró solo sobrevivir, sino recuperar su movilidad, reflejos y comportamiento.
Su liberación sucedió como si nada de eso hubiera ocurrido. Simplemente salió y se perdió entre la vegetación.

Otros casos fueron los del jaguarundi y los dos tigrillos neonatos. La CDMB asegura que fue un gran reto criarlos sin humanizarlos, simular las condiciones naturales y evitar el contacto innecesario. Con estas condiciones, los felinos crecieron, aprendieron a cazar y regresaron al territorio.
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El primer paso: el rescate
La CDMB dispone de un equipo, el Grupo Élite Ambiental (GEA), que se encarga de atender las denuncias. Ellos llegan a las viviendas, carreteras, zonas urbanas y rurales y evalúan la situación. Con ellos inicia el rescate.
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Proceso de recuperación
Los pequeños llegan al CAV y los profesionales se concentran, en primera instancia, en detener el daño. “Cada animal es un caso único. No podemos aplicar fórmulas generales”, explica Juan Sebastián Mejía Gómez, coordinador del Centro.
Como veterinario y zootecnista, Mejía señala que “aquí tratamos cuerpos, pero también comportamientos. Un animal puede estar sano físicamente y no estar listo para volver al bosque”.
Según la autoridad ambiental, durante el año anterior los protocolos de atención tuvieron importantes mejoras. Equipos de última generación y un quirófano especializado han permitido mayor precisión en la valoración clínica y una atención más acertada.
El médico veterinario Vladimir Quintero Sánchez, coordinador médico del Centro, cuenta que con cada caso se fortalece la capacidad para tomar mejores decisiones de conservación. El proceso incluye evaluación clínica detallada, análisis de laboratorio, rehabilitación conductual y marcaje de identificación.

La magia de la liberación
Para la autoridad ambiental, uno de los grandes logros del 2025 fue mejorar los protocolos científicos de rehabilitación. Es así como lograron la liberación de la mitad de los especímenes rescatados, es decir, unos 1.307.
El proceso de liberación de la fauna varía mucho. Algunos ejemplares permanecen en procesos prolongados de rehabilitación, de acuerdo con las condiciones.
El tiempo mínimo que los animales duran en el CAV es de 45 días, una especie de cuarentena, y si hay condiciones viables y buena salud, se liberan en su entorno. En otros casos, pueden durar 90 días e incluso extenderse su periodo a meses dentro del CAV, hasta que los profesionales comprueben que están listos para volver a su ecosistema sin ponerlos en riesgo..
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¿Cuáles son los animales más rescatados?
Según la autoridad ambiental, las especies más rescatadas son:
- Mamíferos: como zarigüeyas
- Reptiles: como serpientes y tortugas
- Aves: como pericos y loros
Llama la atención que una de las especies más rescatadas son las zarigüeyas, o coloquialmente conocidas como ‘faras’, muy comunes en Bucaramanga y el área metropolitana, y que, según la CDMB, son las principales víctimas de maltrato. Reciben golpes, cortes y atropellamientos. Lo que poco se sabe es que esta especie es fundamental como controladora natural de plagas.
Desde la CDMB y su director, Juan Carlos Reyes Nova, hacen un llamado a la conciencia. La fauna silvestre no es para traficar, comercializar o domesticar. Pero este es un trabajo de toda la comunidad. Hay que denunciar el maltrato o la tenencia ilegal y no apoyar la pólvora, que, aunque parezca muy bonita, hace mucho daño a los animales.
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¿Qué hacer si me encuentro con un animal de fauna silvestre?
Si un animal de fauna silvestre llega a una casa, lo primero que hay que tener claro es que ellos van de paso. Juan Sebastián explica que hay que dejarlos quietos. “Abrirles un camino para que se puedan ir, no tocarlos ni manipularlos. Si nosotros no los atacamos, ellos no nos atacan”.
En el caso de que se requiera un rescate, se debe contactar a la Policía Ambiental o a los teléfonos del Grupo Élite de la CDMB al 3187069866.

















