Cerca de cinco mil personas en asentamientos entre Bucaramanga y Girón enfrentan a diario el riesgo de cruzar un río sin un puente seguro.

Casi incomunicados. Así viven cerca de cinco mil personas que habitan en al menos cuatro asentamientos ubicados entre Girón y Bucaramanga.
Se trata de comunidades como La Bendición de Dios, Los Parceleros, Río de Oro, así como varias veredas del municipio de Girón, asentadas a orillas del río y separadas por el agua del resto de la ciudad.
A la altura del barrio Bavaria, en el norte de Bucaramanga, en uno de estos sectores conocido como Puente Nariño, existía hasta mediados de 2023 un paso elevado que beneficiaba a las familias de ambos lados del río, al permitir el tránsito de vehículos y el transporte de mercancías entre Bucaramanga y Girón.
Sin embargo, esta estructura fue demolida debido a su deterioro, en cumplimiento de una orden judicial.
Desde entonces, hace más de dos años, estas familias quedaron prácticamente en el abandono y expuestas a riesgos constantes para desplazarse desde sus hogares hacia sus lugares de trabajo o estudio.
Algunos vecinos de Bavaria señalan que, de manera periódica, la misma comunidad construye pasos improvisados con tablas en el punto donde se encontraba el puente, con el fin de cruzar la cuenca, “hasta que se los lleva el río”, como ellos mismos dicen. En el momento en que Vanguardia visitó la zona, ya no existía paso en este punto debido al aumento del caudal.
A más de un kilómetro de allí se encuentra un puente de latas, de uso peatonal, que se ha convertido en la única opción para conectar estas dos zonas del área metropolitana.
Este paso comunica directamente a Bucaramanga con el asentamiento Los Parceleros y, a unos cientos de metros más, con otro asentamiento denominado Hacienda Río de Oro. Sin embargo, para comunidades como La Bendición de Dios, este puente queda demasiado lejos para acceder a pie hasta la vía principal, al igual que para las familias de Puente Nariño que necesitan movilizarse hacia ese punto.
Publicidad
Debido a que es el único paso, y resulta menos riesgoso que los puentes improvisados, por allí transitan no solo peatones, sino también motos con carga, a pesar de que la estructura no está diseñada para soportar ese peso.

La situación ha llevado incluso a la instalación de una canasta aérea, que se ha convertido en la única forma de transportar materiales pesados.
Según los vecinos, esta estructura puede soportar hasta 25 bultos de cemento. Por allí pasan ladrillos, alimentos, enseres, máquinas de coser, productos que se cosechan en el sector y otros elementos que resultarían difíciles de movilizar por el puente de latas, cuya estructura, al parecer, ya presenta daños.

Inminente riesgo en el ‘puente de latas’
El problema es que el puente fue diseñado únicamente para el paso peatonal, pero las circunstancias obligan a la comunidad a utilizarlo también para el tránsito de motocicletas.
“Pasan de a diez o doce motos con dos o tres personas una tras otra. Ya nos hemos cansado de decirles que no pasen con tanto peso por ahí porque ese puente no aguanta, pero nos preocupa que no tenemos más por donde pasar”, comenta Margot Suárez, líder del sector de Los Parceleros.

Para la comunidad, la sensación es de abandono. La única forma de cruzar con relativa seguridad es a pie, a través de este puente peatonal.
“Estamos incomunicados. Hace poco tuvimos un incendio en una de las casas vecinas y nos tocó entre todos ayudar a apagarlo, porque no había cómo entraran los bomberos”, asevera la líder.
Publicidad
No obstante, este paso también enfrenta otro problema. A causa de las lluvias, el agua se estanca y, poco a poco, va debilitando la base en ambos extremos del puente. Sobre todo en este inicio de año, con la temporada de más lluvias.
“Aquí no hay cañería, entonces cada vez que llueve, el terreno se ablanda y se va cayendo por pedazos, a la altura de las patas del puente”, advierte Suárez.
Han prometido una nueva estructura
En ese mismo 2023, cuando se llevó a cabo la demolición del puente vehicular, la Alcaldía de Bucaramanga inició el proceso para la construcción de una nueva estructura.
Desde entonces, se ha realizado una inversión significativa en estudios y diseños del proyecto. Según ha explicado la administración en ocasiones anteriores, para ejecutar las obras en el sector de Puente Nariño se requieren cerca de $5.756 millones.
Publicidad
El nuevo paso elevado contemplaría una calzada vehicular de 10,5 metros de ancho, con dos carriles para la circulación de vehículos y un sendero peatonal ubicado a uno de los costados de la estructura.
No obstante, con el paso de los meses, las obras no se han materializado. La comunidad se ha reunido en varias oportunidades con la Alcaldía de Bucaramanga, donde la administración ha señalado que el inicio de la construcción se ha visto retrasado por problemas en la adquisición de predios. Esto se debe a que algunos terrenos por donde pasaría la obra, aunque son propiedad del Municipio, actualmente se encuentran invadidos.
David Cuba, víctima del conflicto armado y residente de Puente Nariño, afirma que les han hablado de la construcción del puente, pero también de la necesidad de desalojar la zona.
“Nos dicen que nos tenemos que ir, pero para dónde nos vamos, no nos dan ninguna opción”, expresa.
Vanguardia intentó contactarse con la secretaría de infraestructura y subsecretaría para consultar el tema, sin embargo, al cierre de la edición, no se obtuvo ningún pronunciamiento por su parte.















