Una red que se dedicaba al contrabando de oro hacia el exterior fue capturada en 2019 y condenada por el Tribunal Superior. De acuerdo con la sentencia, los señalados operaban en los aeropuertos de Bucaramanga, Bogotá, Cali y Barranquilla. Conozca la historia de este caso, donde algunos de los condenados ya cumplieron su pena.

Publicado por: Alberto Donadío
Hace unos años, una red criminal operaba en los aeropuertos de Bucaramanga, Bogotá, Cali y Barranquilla, sacaba lingotes de oro de contrabando y los vendía en Panamá. El Tribunal Superior de Bucaramanga condenó a los miembros de esta banda cuando fue desmantelada en 2019.
Conozca la historia de esta organización que operó entre 2015 y 2018, cuyos integrantes fueron condenados y algunos de ellos ya cumplieron la pena impuesta.
Vanguardia aclara que estos hechos no son recientes, sino que ocurrieron hace cerca de 10 años. Algunos de los capturados ya cumplieron su pena. No se trata de un hecho nuevo y el contenido original del reportaje fue modificado para precisar y actualizar lo sucedido con esta organización.
Fernando Villamizar Parada, en 11 oportunidades, llevó oro chatarra o en lingotes por valor de $4.800 millones por el aeropuerto Palonegro de Bucaramanga, evadiendo los controles aduaneros.
Frantz Ramírez Jones, en cuatro oportunidades, transportó ilegalmente por el aeropuerto de Palonegro oro chatarra o en lingotes avaluados en $2.600 millones. María Eugenia Sanabria de Ruiz adquirió el oro ilegal y coordinó las salidas de Frantz Ramírez. Hermes Ruiz Carreño ayudó a Frantz Ramírez a evadir los controles aduaneros. Hermes Ruiz Carreño y María Eugenia Sanabria son los suegros de Frantz Ramírez.
Nasly Sofía Cohen Palma, en cinco oportunidades, transportó oro valorado en algo más de $1.000 millones por el aeropuerto de Bucaramanga. Ernesto Andrés Montenegro Chaparro suministró el oro moldeado en cadenas, pulseras y llaveros que transportaron Nasly Sofía Cohen y Krizia Martínez Ramírez. Elvis Munzón Gómez de manera ilegal sacó del país oro en lingote por $2.900 millones por el aeropuerto de Barranquilla. Carolina Valle Salomón evadió los controles de aduana para sacar oro en lingote avaluado en $1.481 millones por el aeropuerto de Cali.
Yobany Flórez Arango merece capítulo aparte. Este funcionario de Migración Colombia en el aeropuerto de Cali ayudó a la banda criminal a transportar ilegalmente oro hacia Panamá por valor de $21.481 millones, es decir, más de US$ 5 millones. Yobany Flórez Arango aparece en la página web de la Función Pública como actual oficial de migración de Migración Colombia.
Se aclara que las condenas y las situaciones jurídicas de los vinculados al proceso se definió hace varios años, antes de la publicación de este reportaje.
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Todos ellos, y José Manuel Martínez Ariza, junto con Krizia Martínez, responsables de un contrabando de $451 millones, fueron condenados por el Tribunal Superior de Bucaramanga.
Los procesados incurrieron en los delitos de contrabando y lavado de activos. El objetivo de la red era la salida de oro de Colombia, de manera irregular a través de vuelos comerciales hacia la República de Panamá, para ser vendido a las compañías Gold America y Alpha Trading, e igualmente el ingreso de joyería en oro y plata a Colombia comprada en Gold America y Alpha Trading, también en vuelos comerciales procedentes de Panamá, siempre evadiendo los controles y normas establecidas para las exportaciones e importaciones de minerales.

El éxito de la banda delictiva se debió a la colaboración de funcionarios de Migración Colombia, Dian y Policía Nacional que trabajaban en los aeropuertos. Según el expediente, los miembros de la banda entregaban las barras de oro a funcionarios de esas entidades el día anterior al vuelo u horas antes del vuelo, en las afueras del aeropuerto o en otros lugares, para que esos funcionarios los pasaran por los filtros de seguridad, aprovechando que no son requisados o son requisados de manera superficial.
Esos funcionarios que podían desplazarse por los aeropuertos luego entregaban los lingotes o la joyería a los miembros de la banda, antes de abordar el vuelo. La entrega se hacía en las salas de espera, en los baños o en lugares donde no hay cámaras de seguridad.
Al llegar al aeropuerto de Tocumen en Panamá los viajeros declaraban el oro y luego por vía terrestre viajaban a la Zona Libre de Colón para entregarlo en la empresa Gold America o en Alpha Trading.

Los integrantes de la banda estuvieron dedicados a esta actividad ilegal de 2015 a 2018.
La defensa de los imputados alegó que si la conducta se ejecutó en el marco de una organización criminal con ramificaciones a nivel nacional y en la que los partícipes cumplían una función, no se entregó prueba de las utilidades obtenidas, ni cómo se repartían el dinero o cómo era la división de trabajo, por el contrario, se puede ver que todos son independientes, con el único nexo de que su actividad comercial son las joyas.
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Según la sentencia del Tribunal Superior de Bucaramanga, el grupo criminal organizado, activo desde 2015 en varias ciudades de Colombia, coordinaba la compra de oro ilegal, lo fundía y moldeaba en artículos como joyas o accesorios, o lo enviaba como lingotes hacia Panamá, evadiendo los controles aduaneros mediante sobornos y coparticipación de funcionarios aeroportuarios.
El oro era declarado en Panamá y vendido a empresas como Gold América y Alpha Trading. De vuelta, joyería en oro era ingresada ilegalmente a Colombia; para legalizar las ganancias, usaban facturas falsas y simulaban transacciones comerciales. Todo esto operaba como una estructura permanente de contrabando y lavado de activos.
La Embajada Británica en Colombia aportó pruebas a la investigación. Señala la sentencia que la Embajada Británica informó que autoridades panameñas detectaron en 2016 el ingreso de ciudadanos colombianos y venezolanos al Aeropuerto de Tocumen en Panamá transportando lingotes y chatarra de oro en vuelos comerciales desde Colombia y Venezuela.
Los implicados afirmaron que el oro sería vendido a la empresa Gold America en la zona libre de Colón, cuyo propietario se ha visto involucrado en lavado de activos, así como su representante legal condenado por asociación ilícita para delinquir y blanqueo de dinero. Entre los reportados en el informe figuran Fernando Villamizar Parada, Frantz Ramírez Jones y Krizia Katherin Martínez Ramírez, indicó la sentencia.
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Otras pruebas se recabaron con la interceptación de líneas de celulares. Entre los números interceptados estaban el de Fernando Villamizar Parada, el de José Manuel Martínez Ariza, número que además figuraba a nombre de Krizia Martínez, y el número de la empresa Gold America. Se lograron conocer las conversaciones en que José Manuel Martínez coordinaba personalmente con su hija Krizia Martínez el transporte de oro hacia Panamá. Esta comunicación motivó a los investigadores a solicitar la interceptación de la línea perteneciente a Krizia Martínez. Al analizar las comunicaciones del número vinculado a Gold America, fueron detectados María Eugenia Sanabria de Ruiz, Hermes Ruiz Carreño y Frantz Ramírez Jones, evidenciando que se dedicaban activamente al contrabando y lavado de dinero a través del comercio irregular de oro entre Colombia y Panamá, de acuerdo con la sentencia.

También se documentó la comunicación constante entre Fernando Villamizar y Verenice Cáceres Borrero para la coordinación de los viajes, la entrega de mercancía, así como con una mujer identificada como Elvia, quien servía de enlace entre los miembros de la organización en distintas ciudades como Bucaramanga, Barranquilla, Bogotá y Cali. También se destacaron los frecuentes contactos con Carolina Valle Salomón, a quien Villamizar se refería como “Carito”.
En la versión original de este reportaje se advertía que Verenice Cáceres era la esposa de Fernando Villamizar, pero esto no correspondería a la realidad. Vanguardia se permite aclarar esta información en aras de precisar lo publicado.
De acuerdo con la sentencia, la evidencia recolectada permitió establecer una estructura criminal organizada y jerarquizada, en la que Fernando Villamizar lideraba la operación; Carolina Valle actuaba como contadora y vínculo con los trabajadores de Gold America, mientras que José Manuel Martínez, su hija Krizia Martínez, y Frantz Ramírez cumplían funciones logísticas en el transporte del oro.
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Las comunicaciones revelaron detalles sobre los viajes, montos de dinero involucrados y métodos para evadir los controles aduaneros, confirmando la existencia de un concierto para delinquir agravado con fines de contrabando y lavado de activos.
Detenciones en Bucaramanga
Los miembros de la red fueron capturados en 2019. En ese momento Andrés Jiménez, delegado contra las Finanzas Criminales de la Fiscalía, afirmó que los funcionarios que facilitaban la salida del oro por los aeropuertos recibían entre $2 y $3 millones. Una vez en Panamá, los lingotes eran reportados en la aduana para venderlos de manera legal.
En Bucaramanga fueron detenidos en 2019 tres de los señalados articuladores de la estructura: Fernando Villamizar Parada, Verenice Cáceres Borrero, y Frantz Ramírez Jones. Los demás fueron capturados en otras ciudades.
En el caso de Verenice Cáceres Borrero, se aclara que cuenta con declaratoria judicial de cumplimiento de la pena impuesta.
La versión original de este artículo no se advertía que algunos condenados, incluyendo la señora Verenice Cáceres Borrero, ya cuentan con la declaratoria judicial de cumplimiento de la pena impuesta.
En 2014 Yobany Flórez Arango, entonces detective del DAS, fue reintegrado a su cargo junto con la llamada Mata Hari del DAS, la detective Alba Luz Flórez Gélvez, funcionaria que realizó chuzadas en la Corte Suprema de Justicia durante el gobierno de Alvaro Uribe. Fue destituida por la Procuraduría por 20 años pero demandó junto con Yobany Flórez Arango y otros funcionarios y logró que los reintegraran a todos.
















