La pareja firmará el acta el 15 de mayo en la jornada colectiva de la Alcaldía. Esta es la historia detrás del sí.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Sandra Plata y Jhon Jairo Granados se conocieron en 2009. Él trabajaba con el hermano de ella. Ese mismo año Sandra quedó embarazada y nació Juan José. Poco después, Jhon Jairo se fue.
La separación duró 11 años. En ese tiempo, Sandra crió sola al niño, se desempeñó como auxiliar de enfermería y sostuvo un negocio familiar: una lechona que sale cada sábado en la calle 48 de Bucaramanga. No tuvo otra pareja. “Yo solamente he sido con la única persona... o sea, mi única pareja”, dice.
En 2020, cuando Juan José estaba por cumplir 11 años, Jhon Jairo volvió. Sandra cuenta que al comienzo se resistió, pero cedió por el niño: “Mi hijo hace la mejor parte”. Retomaron la convivencia en unión libre, como antes de la ruptura. Llevan cinco años así, sin haber formalizado la relación. Lea: Bucaramanga abre inscripciones para matrimonios colectivos gratuitos en mayo

La decisión de casarse no partió de ellos, sino de Juan José, que hoy tiene 16 años y participa en Emaús, el grupo juvenil de la Iglesia Católica. En un retiro les pidió a sus padres que se casaran. “Sentí como el llamado de decirle a mis papás que se casaran para que lo que tienen se volviera más bonito y que lo formalizaran”, explica el adolescente.
Sandra y Jhon Jairo aceptaron, pero el costo de una boda los había frenado durante años. La salida apareció con la convocatoria de la Alcaldía de Bucaramanga al matrimonio colectivo del próximo 15 de mayo. La hermana de Sandra la inscribió sin consultarle. “Ni siquiera me preguntó si yo sí me quería casar”, recuerda. La pareja quedó seleccionada.
Juan José no creyó la noticia hasta que su madre se lo juró. “Papi, si salgo elegida, me caso”, le dijo Sandra. Una vez confirmada la elección, el joven se mostró más entusiasmado que los propios novios. “Siento que es como un inicio desde cero y de la mano de Dios, ellos van a ser unos buenos esposos”, afirma.
Una historia de aguante, fe y paciencia en Bucaramanga
Jhon Jairo también dudó al principio por la exposición del acto público, según relata Sandra, pero terminó aceptando. Ambos manejan juntos el negocio de la lechona y planean buscar el matrimonio por la Iglesia después de la ceremonia civil.
Iván Torres, de la Secretaría de Desarrollo Social de Bucaramanga, informó que las inscripciones de parejas interesadas se recibieron hasta el miércoles 22 de abril, y los requisitos notariales hasta el 24. “Desde la administración estamos recuperando principios y valores y estamos interviniendo lo más bonito que tiene nuestra ciudad, que es la familia”, sostuvo el funcionario.
Sandra resume su historia sin pretensiones: “No es casi bonita historia de amor”, repite, y la describe como un proceso de “resistencia”, “resiliencia”, “fe” y “paciencia”. También atraviesa una condición de salud que, según sus médicos, irá mejorando. El 15 de mayo, después de 11 años de separación, un hijo de por medio y cinco años de unión libre, ella y Jhon Jairo firmarán el acta.













