Productores de cacao, plátano y guanábana denuncian pérdidas económicas y dificultades para sacar sus cosechas, mientras piden intervención urgente en los accesos afectados por deslizamientos y pérdida de banca.

La zona rural de Girón que colinda con el embalse de Topocoro se ha convertido en una despensa agrícola clave para la zona. Desde veredas como San Rafael, La Parroquia y Altamira salen cada día cerca de cinco camiones cargados con productos como guanábana, plátano y cacao, alimentos que abastecen distintos mercados de la región.
Sin embargo, el deterioro de las vías amenaza hoy el trabajo y sustento de decenas de familias campesinas.
Habitantes y líderes comunitarios aseguran que las fuertes lluvias y las afectaciones ambientales de los últimos meses han generado pérdidas en cultivos, daños en viviendas y graves dificultades para movilizar la producción agrícola y ganadera.
Los deslizamientos de tierra, junto con la pérdida de bancada en varios tramos de vías terciarias, han dejado incomunicadas algunas zonas rurales e impedido que los alimentos y productos del campo puedan salir con normalidad hacia los centros de comercialización.
“En esta parte alta aumenta el agua por las lluvias y, como no existen canales o cañadas adecuadas, el agua termina bajando por las vías, destruyendo cultivos, potreros y afectando los accesos a la zona”, explicó Hernando Vera, empresario del sector y representante de Asturgirón, Asociación de Turismo Rural Comunitario.

Los campesinos hacen intervenciones con recursos propios
Ante la falta de soluciones definitivas, los mismos campesinos han tenido que organizarse para realizar mantenimientos básicos y remover parte del material que bloquea los caminos.
Aun así, aseguran que las labores comunitarias no son suficientes frente a la magnitud de los daños.
“No podemos controlar las lluvias, pero si se hace un buen manejo de las aguas y funcionan las cañadas, sí podemos prevenir más deslizamientos y evitar que las vías sigan deteriorándose”, añadió Vera.
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El líder comunitario afirmó que ha realizado gestiones ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, la Gobernación de Santander y la Alcaldía de Girón en busca de apoyo para intervenir los sectores afectados. Según indicó, las dos primeras entidades trasladaron la situación a la administración municipal.
¿Qué responden las autoridades?
Desde la Alcaldía de Girón respondieron que, de acuerdo con los censos realizados, unas 113 familias de veredas como Altamira, Motoso, El Cedro, El Recreo, Cabaña Alta y Baja, Serrezuela, Boca del Monte y La Parroquia han resultado afectadas por la temporada invernal. Además, señalaron que se han adelantado trabajos de atención con maquinaria amarilla.
No obstante, los habitantes de la vereda San Rafael denuncian que no han sido incluidos dentro de las intervenciones priorizadas. Según Hernando Vera, alrededor de 40 familias campesinas continúan esperando apoyo para recuperar los accesos viales y evitar que las pérdidas económicas sigan aumentando.
Por esta razón, la comunidad continúa adelantando solicitudes y recursos legales con el propósito de lograr que se asignen recursos y se ejecuten obras que permitan garantizar la movilidad y proteger la producción agrícola de la zona.















