Bucaramanga
Jueves 28 de mayo de 2026 - 02:23 PM

Cuando tiembla la tierra, también ‘tiemblan’ los rumores en Bucaramanga

Lo que la ciencia sí sabe -y lo que no- sobre los sismos ayuda a entender mejor estos fenómenos naturales. Expertos de la Universidad de Santander, Udes, explican cómo, entre temblores y cadenas falsas, nace la desinformación sísmica. Porque, después del movimiento telúrico, las erradas alertas que más circulan en redes aumentan el pánico. Veamos:

Terremotos: cómo distinguir entre ciencia, miedo y rumores.
Terremotos: cómo distinguir entre ciencia, miedo y rumores.

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Cuando la tierra tiembla, no solo se sacuden edificios y carreteras. También comienza otro movimiento igual de rápido: el de la información. En cuestión de minutos, las redes sociales, los grupos de mensajería y las conversaciones cotidianas se llenan de teorías, advertencias y rumores sobre las causas del sismo o sobre supuestas señales de que “viene uno más fuerte”.

Muchas de estas ideas han pasado de generación en generación, mientras que otras nacen y se viralizan casi de inmediato en internet.

Según los expertos en sismología, de la Universidad de Santander, “el problema aparece cuando la desinformación termina generando miedo, decisiones apresuradas o incluso situaciones peligrosas”.

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Sismo Oaxaca
Sismo Oaxaca

Por eso, aprender a distinguir entre creencias populares y hechos respaldados por la ciencia es hoy una parte esencial de la cultura de prevención y gestión del riesgo. Veamos, algunas de las recomendaciones que hacen los expertos de la Udes.

Uno de los temas que más inquieta a las personas después de un terremoto es la posibilidad de anticiparlo. La ciencia, sin embargo, es clara al respecto: todavía no existe una forma de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo, ni señalar el día, la hora o el lugar específico en el que sucederá.

Voces de alerta
Voces de alerta

Aunque los especialistas estudian constantemente las fallas geológicas y el comportamiento de las placas tectónicas, esos análisis solo permiten calcular probabilidades en periodos amplios de tiempo. Es decir, se puede estimar cuáles regiones tienen mayor actividad sísmica o dónde existe más riesgo a largo plazo, pero no anunciar un terremoto exacto antes de que ocurra.

Aquí es importante entender una diferencia clave. Una predicción significaría afirmar que un sismo ocurrirá en un punto concreto, con determinada magnitud y en una fecha específica. Eso, al menos por ahora, no es posible. Lo que sí existe son pronósticos probabilísticos, herramientas utilizadas para la planificación urbana, la elaboración de normas de construcción y la preparación ante emergencias.

¿Las lluvias producen temblores?

La Udes suministró esta guía preventiva.
La Udes suministró esta guía preventiva.

Otro mito muy extendido es la idea de que las lluvias intensas, las tormentas o los cambios bruscos de clima pueden provocar terremotos. Sin embargo, la evidencia científica no ha encontrado una relación directa entre los fenómenos meteorológicos y los sismos tectónicos.

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Los terremotos se originan a grandes profundidades bajo la superficie terrestre, donde las condiciones atmosféricas no tienen la capacidad de generar la presión suficiente para producir una ruptura tectónica.

Lo que sí puede suceder durante temporadas de lluvias son deslizamientos de tierra, derrumbes o afectaciones en estructuras, fenómenos que muchas veces se confunden con actividad sísmica, aunque en realidad tienen un origen diferente.

Hablemos de movimientos sísmicos.
Hablemos de movimientos sísmicos.

También son comunes las historias sobre animales que “presienten” los terremotos. Perros nerviosos, aves alteradas o ganado comportándose de forma extraña suelen convertirse en parte de los relatos después de un sismo importante. Algunos investigadores consideran posible que ciertos animales perciban vibraciones menores antes que las personas, pero hasta ahora no existe evidencia científica sólida que permita usar esos comportamientos como un sistema confiable de alerta temprana.

El problema con este tipo de creencias aparece cuando se convierten en información falsa que circula como si fuera un hecho comprobado. Después de un sismo fuerte es frecuente encontrar mensajes sobre “alertas secretas”, predicciones exactas o cadenas que aseguran conocer cuándo ocurrirá el próximo terremoto. Este contenido puede causar pánico innecesario y hacer que la población desconfíe de la información oficial. Por eso, los especialistas insisten en consultar únicamente fuentes confiables y organismos sismológicos reconocidos.

Aunque los terremotos no pueden evitarse, sí es posible reducir sus consecuencias mediante la preparación. Identificar zonas seguras dentro de la vivienda, asegurar muebles pesados, tener un kit de emergencia y conocer rutas de evacuación son medidas que pueden marcar una gran diferencia en momentos críticos.

En colegios, universidades y lugares de trabajo, los simulacros y planes de emergencia ayudan a fortalecer la capacidad de respuesta de las personas y permiten actuar con mayor tranquilidad cuando ocurre una emergencia real.

Imagen de archivo de un sismógrafo registrando actividad sísmica. // Foto: EFE/EPA/AMMAR.
Imagen de archivo de un sismógrafo registrando actividad sísmica. // Foto: EFE/EPA/AMMAR.

Durante un sismo, mantener la calma sigue siendo una de las recomendaciones más importantes. Buscar protección bajo estructuras firmes, alejarse de ventanas y evitar los ascensores puede prevenir accidentes. Si la persona se encuentra en la calle, lo más seguro es permanecer lejos de postes, cables y fachadas que puedan desprender objetos.

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Los expertos coinciden en algo fundamental: en medio de una emergencia, el pánico puede ser tan peligroso como el propio evento. Por eso, la preparación y la información confiable son las mejores herramientas para enfrentar este tipo de situaciones.

Los sismos forman parte de la dinámica natural del planeta. Aunque todavía no es posible saber exactamente cuándo ocurrirán, comprender cómo funcionan y actuar con prevención permite reducir riesgos y tomar mejores decisiones. En tiempos donde la información circula a gran velocidad, diferenciar entre mitos y realidades puede ser tan importante como saber qué hacer cuando la tierra comienza a temblar.

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