Santander brilla en ciencia espacial, pero hay una apuesta que sus gobiernos no han hecho y que podría cambiar el futuro de la región.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Bucaramanga no cuenta con un escenario público de gran escala dedicado a acercar la ciencia y la tecnología a la niñez, advirtió el astrofísico e ingeniero aeroespacial Julián Rodríguez Ferreira, profesor de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien les pidió a las autoridades departamentales y municipales construir uno. El investigador planteó que la formación temprana en estas áreas es la base del talento que requiere el desarrollo científico y tecnológico de la región.
Rodríguez Ferreira señaló que ciudades como Medellín, con el Parque Explora; Bogotá, con Maloca; y Cali, con su planetario, disponen de espacios de ese tipo, mientras que la capital santandereana no. El llamado, dijo, va dirigido a la Gobernación y a la Alcaldía, a las que les pidió avanzar hacia una política de desarrollo aeroespacial regional y vincular a los gremios con el sector.
El investigador planteó que la ciencia y la tecnología tienen aplicaciones directas para el departamento. Según explicó, los sistemas espaciales y satelitales permiten predecir inundaciones, detectar incendios y hacer seguimiento a sismos; monitorear la calidad del aire y del agua; ordenar el territorio y delimitar predios, y respaldar actividades como la agricultura, la ganadería y la minería.
Sostuvo que esas herramientas son clave para la prevención de desastres en una región de geografía compleja, donde, afirmó, hoy el control de varios de esos fenómenos es reactivo.
Rodríguez Ferreira, doctor en Astrofísica e ingeniero aeroespacial formado en Francia, trabajó como becario de las agencias espaciales francesa y europea en misiones como BepiColombo y Euclid, y es miembro del Programa Antártico Colombiano, con tres expediciones cumplidas.

Lo que ya existe en Santander
El departamento registra avances en el área. En el Parque Tecnológico Guatiguará de la UIS opera el primer observatorio profesional de radioastronomía de Colombia, diseñado por Rodríguez Ferreira junto con los investigadores Elián Calderón Quintero y David González.
El conjunto está integrado por varias antenas que, según el docente, equivalen a un telescopio de unos 30 metros de diámetro en señales de radio.
A ese desarrollo se suma el primer laboratorio espacial universitario del país, en construcción en el nuevo edificio de Ingenierías Físico-Mecánicas de la UIS, que, según el docente, debía entrar en operación este año.
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En materia de divulgación, la UIS cuenta con el Grupo Halley, que opera un planetario y ofrece cursos y talleres de astronomía y física para niños, junto con campamentos de observación. El reclamo de Rodríguez Ferreira no apunta a la ausencia total de espacios, sino a la falta de un equipamiento de ciudad, de acceso público masivo y con respaldo estatal, comparable a los que tienen Medellín, Bogotá o Cali.

Jhonattan Pisco, investigador del Grupo Halley de la UIS, coincidió en que el departamento está bien posicionado en el campo. Recordó que esta universidad es pionera en Colombia en el estudio de astropartículas y desarrolló el MuTe, el primer telescopio de muones de Suramérica, que permite hacer una radiografía del interior de los volcanes a partir de los rayos cósmicos, una técnica orientada a la prevención de desastres.
Añadió que ese mismo tipo de detectores se explora para usos como la detección de minas antipersonal y la agricultura de precisión, mediante el análisis de los nutrientes del suelo.
Pisco precisó, sin embargo, que no todas las ramas son viables en el territorio. Explicó que la astronomía óptica, basada en telescopios, no resulta conveniente en Santander por la alta nubosidad, ya que Colombia es una zona de transición de nubes; los sitios ideales para esa observación, dijo, son desiertos altos y secos como Atacama, en Chile, o las Islas Canarias. En cambio, señaló que líneas como las astropartículas, la radioastronomía y la astrofísica sí tienen desarrollo en la región.
¿Qué dicen los planes de desarrollo?
El llamado del investigador contrasta con los instrumentos de planeación vigentes. El Plan de Desarrollo Departamental “Es Tiempo de Santander”, del gobernador Juvenal Díaz, no contempla un centro de ciencia para la niñez ni una política aeroespacial. El documento adopta el foco “Ciencias básicas y del espacio” de la Misión de Sabios de 2019, pero no lo traduce en metas ni proyectos.
Su única línea de infraestructura en ciencia, tecnología e innovación —prevista en 14 centros o laboratorios dotados— está enmarcada en la innovación empresarial y el desarrollo tecnológico, no en la divulgación científica.
El plan departamental sí recoge uno de los puntos del investigador: fija como objetivo de su sector de ciencia y tecnología la articulación entre universidades, Estado y empresa, e incluye la meta de formular un documento de política pública en la materia.
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En materia de formación, la apropiación social del conocimiento y las vocaciones científicas figuran en el sector de ciencia y tecnología, ligado a la Secretaría de las TIC, y no en el de Educación, sin una meta cuantificada para la niñez en áreas STEM.
En el nivel municipal, el programa de gobierno de Cristian Portilla tampoco incluye un centro de ciencia ni una apuesta espacial. Contempla la creación de incubadoras y aceleradoras de empresas de base tecnológica y el fomento de las vocaciones científicas, en términos generales y sin referencia al componente aeroespacial.
Sobre el componente económico, Rodríguez Ferreira sostuvo que la región debe diversificar su economía, hoy dependiente del petróleo, de cara a la transición energética. El investigador afirmó que el mercado espacial mueve más de 400.000 millones de dólares al año y que por cada dólar invertido en el sector se recuperan entre siete y ocho. Planteó que la creación de empresas de base tecnológica ayudaría a frenar la salida de profesionales hacia otros departamentos.












