Aunque Bucaramanga logró reducir ligeramente la deserción escolar en el último año, expertos, autoridades y sector productivo coinciden en que los principales desafíos de la región siguen siendo la permanencia estudiantil, la educación inicial y la formación de docentes.

La educación en Santander enfrenta desafíos que van más allá de garantizar el acceso a las aulas. Aunque Bucaramanga ha logrado reducir la deserción escolar en los últimos años, persisten retos relacionados con la permanencia de los estudiantes, la calidad de los aprendizajes y la capacidad del sistema para responder a las nuevas necesidades educativas.
Las cifras reflejan parte de esta realidad. La capital santandereana tiene hoy 11.743 estudiantes menos que en 2018, una reducción asociada a factores demográficos y sociales que han impactado la matrícula escolar.
Además, durante 2024, uno de cada 30 estudiantes de Santander abandonó el sistema educativo. Si bien Bucaramanga mejoró en 0,5 puntos porcentuales sus indicadores de deserción frente a 2023, la preocupación continúa, especialmente en Piedecuesta, que registra la tasa más alta de abandono escolar en el área metropolitana, con un 6 %.
Este panorama, refleja la necesidad de fortalecer la articulación entre instituciones y tomar decisiones oportunas, y este fue precisamente uno de los principales mensajes que dejó el encuentro realizado en Bucaramanga alrededor del libro, “Decisiones que cambian la educación: de la preocupación a la acción”, organizado por la Fundación Empresarios por la Educación y la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
Durante el evento, representantes de los sectores educativo, empresarial y académico participaron en un conversatorio moderado por el director de Vanguardia, Juan Carlos Gutiérrez Tibamoso, en el que analizaron los principales retos de la educación en la región y plantearon propuestas para mejorar su calidad.
Los organizadores destacaron que el país ya cuenta con suficientes diagnósticos sobre las brechas entre las zonas urbanas y rurales, las necesidades de inversión y los resultados de aprendizaje. El desafío ahora es convertir esa información en acciones concretas que generen cambios reales.
Uno de los temas centrales fue la medición temprana de los aprendizajes. Diego Sánchez, coordinador general de la Fundación Empresarios por la Educación, señaló que el sistema aún no cuenta con herramientas suficientes para identificar si los estudiantes están desarrollando competencias básicas, como la lectura, durante los primeros años de formación.
La educación inicial también fue señalada como una prioridad. Sánchez destacó la importancia de fortalecer la articulación entre el sistema educativo y entidades como el ICBF para garantizar mejores condiciones de aprendizaje desde la primera infancia.
Publicidad
Por su parte, Johana Cárdenas Acevedo, directora de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, asistente advirtió que los indicadores muestran que la educación en Colombia se mantiene en una categoría media.
“No es que tengamos una gran calidad educativa, por eso estos aportes son tan importantes para que se tomen las decisiones necesarias”, afirmó.
Para Olga Villamizar, rectora del Colegio Claveriano Fe y Alegría del Norte, uno de los mayores retos sigue siendo lograr que los estudiantes permanezcan en las instituciones y continúen su formación hacia la educación superior.
Docentes y sector productivo: claves para la transformación
Otro de los temas abordados fue el fortalecimiento del talento humano del sistema educativo. La secretaria de Educación de Bucaramanga, Martha Guarín, señaló que se requiere personal capacitado para liderar las transformaciones que demanda el sector y avanzar en procesos de formación docente que también representen oportunidades de crecimiento profesional.
La funcionaria indicó que 10 de las 47 instituciones educativas oficiales del municipio ya actualizaron sus Proyectos Educativos Institucionales (PEI) como parte de una estrategia de transformación pedagógica.
Desde la academia, Franz Hansel, vicerrector académico de la UNAB, insistió en que atraer y retener talento humano debe convertirse en una prioridad para mejorar la calidad educativa.
A su vez, representantes del sector empresarial señalaron que la educación no es una responsabilidad exclusiva de las instituciones educativas. Desde la Electrificadora de Santander (ESSA) se destacó la necesidad de promover estrategias conjuntas que fortalezcan las trayectorias educativas y preparen a los jóvenes para los retos del mundo laboral.
Publicidad
Del diagnóstico a la acción
El encuentro también puso sobre la mesa una preocupación nacional: el 96 % de los recursos del Sistema General de Participaciones destinados a educación se utiliza para gastos de funcionamiento, lo que limita la inversión en innovación, acompañamiento pedagógico y fortalecimiento de los aprendizajes.
La principal conclusión del encuentro fue que Santander y el país necesitan pasar de los diagnósticos a las acciones. El reto, coincidieron los participantes, es garantizar que los estudiantes aprendan a tiempo, permanezcan en el sistema educativo y encuentren en la escuela oportunidades para construir su proyecto de vida.
















