Bucaramanga
Domingo 26 de julio de 2026 - 09:23 AM

Así puede cuidar el agua durante el fenómeno de El Niño: las malas prácticas más comunes

Con el Fenómeno de El Niño, el agua se vuelve más valiosa. Estas son las malas prácticas que la desperdician en casa y cómo corregirlas fácilmente.

En temporada seca, cada gota que se ahorra en el hogar es agua disponible para toda el área metropolitana de Bucaramanga.
En temporada seca, cada gota que se ahorra en el hogar es agua disponible para toda el área metropolitana de Bucaramanga.

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Cada gota que se va por el desagüe sin necesidad es una gota menos para los meses secos que trae el Fenómeno de El Niño. Y, según coinciden las empresas que prestan el servicio de agua en Santander, la mayor parte de ese desperdicio no ocurre en las grandes industrias ni en las redes, sino en los gestos cotidianos del hogar.

Dejar la llave abierta mientras uno se cepilla los dientes o lava la loza, tomar duchas más largas de lo necesario, lavar el carro o la fachada con manguera en vez de balde, regar el jardín al mediodía, cuando el sol evapora casi todo, y no reparar a tiempo una fuga en el grifo o el sanitario. Son las prácticas que el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (amb) identifica como las más frecuentes entre los cerca de 337.000 hogares que abastece en Bucaramanga, Floridablanca y Girón.

Vistas una por una parecen inofensivas. El problema, advierte la Empresa de Servicios Públicos de Santander (ESANT), gestora del Plan Departamental de Aguas y prestadora en varios municipios del departamento, es el efecto acumulado: multiplicadas por miles de casas, esas conductas disparan el consumo de agua potable, y ese sobreconsumo pesa mucho más cuando el verano aprieta.

Durante El Niño bajan los caudales de los ríos y quebradas de la región, y el uso ineficiente reduce el margen de maniobra del sistema para sostener la continuidad del servicio.

El desperdicio también tiene un costo que no se ve en el recibo. Cuando se gasta agua de más, el prestador debe captar, tratar, transportar y distribuir volúmenes que podrían evitarse; eso significa más energía, más insumos químicos y una mayor huella ambiental, explica el amb.

Lavar el carro, la fachada o el andén con balde en lugar de manguera ahorra buena parte del agua que hoy se pierde en el aseo exterior.
Lavar el carro, la fachada o el andén con balde en lugar de manguera ahorra buena parte del agua que hoy se pierde en el aseo exterior.

Grasas y conexiones erradas: el golpe al alcantarillado

La otra mitad de la historia está bajo tierra. Lo que se arroja por el sifón y el sanitario termina en el alcantarillado, y ahí las malas prácticas se cobran caro. De acuerdo con la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (EMPAS), que opera las redes del área metropolitana de Bucaramanga, el aceite de cocina que se vierte por el lavaplatos se solidifica en las tuberías y atrapa toallitas húmedas, pañales y otros sólidos hasta formar tapones, las llamadas “bolas de grasa”, que provocan rebosamientos de aguas negras en las viviendas y en las calles.

A eso se suman las conexiones erradas, en las que el agua lluvia del techo se manda a la red sanitaria: en un aguacero, ese caudal puede superar entre tres y cinco veces la capacidad para la que fue diseñada la tubería. El resultado son colapsos, inundaciones en las vías y un presupuesto que se va en atender emergencias en lugar de modernizar la red.

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El cuidado del agua también protege las fuentes y los embalses

El daño llega incluso hasta la fuente. Isagen S.A. E.S.P., que administra el embalse Topocoro, sobre el río Sogamoso, en el centro de Santander, y del que depende la Central Hidroeléctrica Sogamoso, advierte que las conductas que más afectan al recurso ocurren en las orillas y en las áreas protegidas del embalse: la disposición inadecuada de residuos sólidos, el vertimiento de sustancias contaminantes, las quemas y fogatas, la tala no autorizada de vegetación, la ocupación indebida de zonas protegidas y el abandono de basuras durante paseos y actividades turísticas. Todas están prohibidas en esas áreas por el riesgo que representan para los ecosistemas y las fuentes de agua.

El efecto, según la empresa, es doble. Cuando los residuos, los contaminantes o los sedimentos llegan al embalse, deterioran la calidad del agua e impactan los ecosistemas acuáticos; y cuando se pierde la cobertura vegetal o se producen incendios, el suelo pierde la capacidad de retener el agua y de proteger las fuentes, justo cuando la sequía la vuelve más escasa.

El cuidado del agua empieza en la casa, pero también se juega en los ríos, las quebradas y los embalses que abastecen a la región.
El cuidado del agua empieza en la casa, pero también se juega en los ríos, las quebradas y los embalses que abastecen a la región.

Cómo ahorrar agua en las tareas del hogar

La regla de oro es sencilla: mantener la llave cerrada mientras no se está usando el agua y abrirla solo para enjuagar. Al cepillarse los dientes o afeitarse basta un vaso con agua; al lavar la loza, conviene acumular el agua en un recipiente en lugar de dejar correr el chorro; y en la ducha, cerrar el grifo mientras uno se enjabona reduce buena parte del gasto.

Un truco útil es poner un balde bajo la regadera para recoger el agua fría que sale al comienzo, esa que casi siempre se pierde por el desagüe, y usarla después para trapear o para el sanitario. A eso ayudan los pequeños cambios en la casa: aireadores en los grifos, regaderas de bajo caudal y sistemas de doble descarga en el inodoro, que gastan mucho menos sin que la familia note la diferencia.

Cómo lavar y regar sin desperdiciar agua

Para el aseo exterior, el balde y el trapo reemplazan con ventaja a la manguera: una sola cubeta rinde para lavar el carro o el andén con una fracción del agua. Los andenes y patios se limpian mejor barriéndolos en seco antes de pasarles agua. El jardín se debe regar muy temprano en la mañana o al caer la tarde, nunca al mediodía, para que la tierra alcance a absorber el agua antes de que el sol la evapore; cubrir la base de las plantas con hojarasca o mantillo ayuda a conservar la humedad por más tiempo.

La medida más rentable en época seca, resaltada por la ESANT, es recoger el agua lluvia en tanques o recipientes para destinarla al riego y al aseo; y el agua que sobra de lavar frutas y verduras también sirve para las matas.

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Cómo detectar y reparar fugas de agua en casa

Detectar un escape en casa toma pocos minutos. El método más confiable es cerrar todas las llaves y observar el medidor: si las manecillas siguen moviéndose, hay una fuga en la instalación. En el sanitario, el escape más frecuente y silencioso, funciona el truco de echar unas gotas de colorante en el tanque y esperar unos minutos sin accionar la palanca: si el color aparece en la taza, el agua se está yendo sola.

Conviene revisar además los empaques de los grifos, el flotador y la válvula del inodoro, las uniones bajo los lavamanos y cualquier mancha de humedad en paredes o pisos. La mayoría de estas reparaciones se resuelve con un repuesto económico y sin necesidad de un plomero.

Los pequeños descuidos en el uso del agua en casa son, según las empresas del servicio, la principal fuente de desperdicio durante el Fenómeno de El Niño.
Los pequeños descuidos en el uso del agua en casa son, según las empresas del servicio, la principal fuente de desperdicio durante el Fenómeno de El Niño.

Qué no se debe arrojar por el desagüe y el sanitario

El aceite de cocina nunca debe ir por el sifón: se deja enfriar, se envasa en una botella y se lleva a un punto de recolección o se entrega para reciclaje. En el baño, lo más práctico es tener una caneca con tapa para las toallitas, los pañales, el algodón y la seda dental, de modo que al inodoro solo bajen el papel higiénico y los desechos del cuerpo. Antes de lavar los platos conviene raspar los restos de comida a la basura y usar un colador en el lavaplatos para atrapar sólidos y grasas.

En restaurantes, panaderías, lavaderos y talleres, la clave está en instalar trampas de grasa y desarenadores y hacerles mantenimiento periódico, para que las grasas y los sedimentos no lleguen a la red.

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Cómo cuidar y no contaminar las fuentes de agua

Buena parte del agua que abre la llave nace en ríos, quebradas y embalses, y esas fuentes se cuidan con gestos concretos, sobre todo en temporada seca. En los paseos a orillas de agua, la norma es llevarse de vuelta toda la basura, sin dejar residuos ni empaques. No se deben encender fogatas ni hacer quemas cerca de la vegetación: con el pasto y los árboles resecos por la falta de lluvia, un fuego pequeño puede convertirse en un incendio que arrasa la cobertura que retiene el agua.

Tampoco conviene lavar vehículos ni verter aceites o detergentes junto a las orillas. Y a mayor escala, respetar las áreas protegidas, no ocupar las rondas de los ríos y cuidar, o sembrar, la vegetación nativa es lo que mantiene vivas las cuencas que nos surten. Cualquier quema o vertimiento sospechoso puede reportarse a la autoridad ambiental.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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