Bucaramanga
Viernes 07 de agosto de 2026 - 06:48 PM

Entre aulas, recuerdos y generaciones: la historia del Colegio De Santander

El ‘glorioso’ está de aniversario: crónica de uno de los planteles más emblemáticos de Bucaramanga.

Colegio De Santander: un plantel que nació para abrir caminos.
Colegio De Santander: un plantel que nació para abrir caminos.

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Hay lugares que son mucho más que paredes, salones y corredores. Hay instituciones que, con el paso de las generaciones, terminan convirtiéndose en parte de la memoria de una ciudad. El Colegio De Santander es una de ellas.

Hoy, mientras Bucaramanga conmemora el aniversario de una de sus instituciones educativas más emblemáticas, vale la pena volver la mirada hacia aquel 7 de agosto de 1936, cuando comenzó a hacerse realidad un proyecto educativo que había nacido en medio de las transformaciones políticas y sociales de la época.

Han pasado nueve décadas desde entonces. Noventa años de estudiantes entrando por primera vez a un salón de clases, de maestros frente a los tableros, de familias depositando sus esperanzas en la educación y de generaciones de santandereanos que encontraron en sus aulas una oportunidad para construir su futuro.

Si bien son 90 años de historia, hay que recordar que el plantel comenzó a tomar forma en 1935. Bucaramanga necesitaba un colegio oficial de bachillerato. A finales del siglo XIX, la ciudad había recurrido a la educación impartida por instituciones religiosas, como el Colegio San Pedro Claver, fundado en 1896 tras la llegada de una misión de la Compañía de Jesús. Pero en la década de los treinta todavía hacía falta una institución pública de segunda enseñanza que estuviera al alcance de amplios sectores de la población.

Placa conmemorativa que, en el año2014, rindió homenaje a los fundadores del Colegio De Santander. (Archivo/VANGUARDIA)
Placa conmemorativa que, en el año2014, rindió homenaje a los fundadores del Colegio De Santander. (Archivo/VANGUARDIA)

En ese contexto surgió la iniciativa de un grupo de santandereanos que entendió que educar también era construir sociedad. Entre quienes impulsaron el proyecto estuvieron Ricardo Serpa Novoa, Alejandro Galvis Galvis, Eduardo Rueda Rueda, Mario Galán Gómez y Arturo Regueros Peralta, entre otros dirigentes que participaron en la gestión que finalmente permitió darle vida al nuevo establecimiento educativo.

El proyecto se convirtió en la Ley 65 de 1935, mediante la cual se dispuso un auxilio de 50.000 pesos (dinero de esa época) para hacer posible la creación del colegio. Posteriormente, la Asamblea Departamental de Santander expidió la ordenanza que dio forma institucional al establecimiento.

Y llegó aquel día que hoy, nueve décadas después, vuelve a ocupar un lugar especial en la memoria santandereana: 7 de agosto de 1936. El Colegio De Santander fue inaugurado oficialmente ese día. Sus primeras actividades se desarrollaron en condiciones muy diferentes a las que hoy se esperan de una institución educativa. No hubo entonces grandes instalaciones ni modernos laboratorios.

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El plantel tuvo que comenzar en un espacio estrecho, prestado y en reparación, perteneciente a la antigua Escuela de Artes y Oficios, institución que posteriormente daría paso al Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata.

La necesidad obligó incluso a buscar espacio en los palcos del Coliseo Peralta, ubicado en la esquina de la carrera 12 con calle 42. Allí, en medio de las limitaciones de infraestructura, comenzaron a formarse los primeros estudiantes de aquella institución que estaba llamada a convertirse en referente de la educación pública de Santander.

Al frente de ese naciente proyecto estuvo el doctor Carlos García Prada, educador y poeta, reconocido también por su aporte a la educación y por haber fundado la primera escuela de Arquitectura del país. Su nombre quedó ligado para siempre a los primeros pasos del Colegio de Santander.

¡La historia siguió avanzando!

En 1939, apenas tres años después de su fundación, el colegio entregó a la sociedad su primera promoción: nueve bachilleres. Nueve jóvenes que, sin saberlo, abrían el camino a miles y miles de estudiantes que llegarían después.

Las cifras de las décadas siguientes dan cuenta de la dimensión que alcanzó aquel sueño. Para 2009, el Colegio De Santander contaba con 4.586 estudiantes distribuidos en ocho sedes, desde preescolar hasta bachillerato, y ese mismo año graduó a 398 bachilleres en sus jornadas de mañana, tarde y noche.

El 'glorioso' Colegio De Santander en la Bucaramanga de los años sesenta, en la lente del maestro Andrés Plararrueda. El registro gráfico da cuenta de la celebración de un acto conmemorativo en uno de los patios del plantel a finales de los años 60. (Archivo / VANGUARDIA)
El 'glorioso' Colegio De Santander en la Bucaramanga de los años sesenta, en la lente del maestro Andrés Plararrueda. El registro gráfico da cuenta de la celebración de un acto conmemorativo en uno de los patios del plantel a finales de los años 60. (Archivo / VANGUARDIA)

Detrás de cada número hay una historia. Un estudiante que llegó con un uniforme recién estrenado. Una madre que acompañó el primer día de clases. Un maestro que dejó una enseñanza que trascendió el aula. Un bachiller que salió con la ilusión de ingresar a la universidad. Una promoción que, muchos años después, todavía recuerda los nombres de sus profesores y las anécdotas de aquellos años.

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Porque la historia de un colegio no se mide solamente por sus fechas de fundación, sus decretos o el número de sus egresados. Se mide también por las huellas que deja.

Tal vez este aniversario no debería ser solamente una celebración. También debería ser una oportunidad para recordar.

Recordar que el Colegio De Santander nació cuando Bucaramanga necesitaba ampliar el acceso a la educación. Que comenzó con recursos limitados y espacios prestados. Que sus primeros maestros y estudiantes tuvieron que abrirse camino en medio de dificultades. Que nueve jóvenes fueron los primeros bachilleres de una historia que después se multiplicaría por miles. Y recordar, sobre todo, que detrás de cada institución educativa hay una ciudad que deposita en ella buena parte de su futuro.

Colegio De Santander.
Colegio De Santander.

El tiempo ha cambiado sus espacios, sus métodos y sus generaciones, pero permanece intacta la esencia de aquel propósito que nació en la década de los treinta: hacer de la educación una herramienta para abrir caminos.

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Por eso, mientras Bucaramanga conmemora un nuevo aniversario de su glorioso Colegio de Santander, la historia vuelve a caminar por sus pasillos. Vuelve en la voz de los antiguos estudiantes, en el recuerdo de los maestros, en las fotografías de las promociones y en los nombres de quienes hicieron posible su fundación.

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