Bucaramanga
Lunes 24 de agosto de 2026 - 05:07 PM

De Santander a Chocó: la travesía de estudiantes para ayudar a damnificados del terremoto

Estudiantes de una zona apartada, en Santander, emprendieron una emotiva campaña de recolección de ayudas para enviar a los damnificados del terremoto, en Chocó. Vanguardia le presenta algunas iniciativas que movilizaron a miles de santandereanos tras el terremoto.

El Banco de Alimentos de Bucaramanga, adscrito a la Arquidiócesis de Bucaramanga, en las últimas semanas logró recibir, acopiar, clasificar, transportar y entregar a damnificados cerca de 20 toneladas de ayudas recolectadas en Santander. (Fotos: suministradas / VANGUARDIA)
El Banco de Alimentos de Bucaramanga, adscrito a la Arquidiócesis de Bucaramanga, en las últimas semanas logró recibir, acopiar, clasificar, transportar y entregar a damnificados cerca de 20 toneladas de ayudas recolectadas en Santander. (Fotos: suministradas / VANGUARDIA)

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En medio de sus responsabilidades académicas y sorteando las complejidades económicas de sus propios hogares, decenas de estudiantes de un colegio público, en Santander, llevaron a cabo una noble campaña que permitió recolectar y enviar ayudas a los damnificados del reciente terremoto en Colombia.

Ni siquiera la considerable distancia que separa a los departamentos de Chocó y Santander palió el impulso y las ganas de ayudar de estos alumnos, quienes forman parte de la comunidad educativa del Colegio Carlos Julio García, cuya sede se localiza en el corregimiento Papayal, en el municipio de Rionegro. Lea también: Los héroes anónimos que dejó el terremoto y que hoy inspiran a Colombia

Solamente para transportar estas ayudas desde Papayal hasta la capital santandereana se requirieron cerca de cinco horas de camino. Esta emotiva campaña logró movilizar una camioneta cargada con ayudas desde un área apartada del departamento, en donde el acceso es complicado debido al mal estado de las vías.

En Santander fue clave la ayuda del Banco de Alimentos de Bucaramanga

Por medio de la Arquidiócesis de Bucaramanga y su Banco de Alimentos se contó con el apoyo logístico necesario para acopiar estas ayudas en la ‘Ciudad Bonita’, clasificarlas y posteriormente embarcarlas en una tractomula que el pasado miércoles partió con destino a Quibdó, Chocó. Hablamos de otras 13 horas de camino por carretera, toda una travesía para hacer llegar estos enseres hasta su destino.

Cada ‘granito de arena’ contó. Lentejas, arroz, enlatados, así como útiles y productos de aseo fueron aportados por los estudiantes y sus familias, a expensas de las duras condiciones económicas que existen en esta área apartada de Santander. La solidaridad, el buen corazón y las ganas de ayudar a nuestros connacionales en medio de esta tragedia logró unir y movilizar a los vecinos de Papayal.

Sarith Rodríguez, contralora escolar del Colegio Carlos Julio García, contó que “realizamos varias jornadas de recolección. Pasamos por los salones haciendo esta recolección, y luego lo hicimos por el pueblo, puerta a puerta. Recibimos muchas ayudas, fue gratificante ver tanto apoyo. Nos conmovió ver como gente que no tiene mucho en sus casas hizo el esfuerzo y de corazón aportó

Sahira Lizarazo, personera de la institución, relató que “con la gestión del rector y la iglesia pudimos coordinar dos viajes hasta Bucaramanga. En este tipo de tragedias todos debemos ponernos la mano en el corazón y contribuir. Todo aquel que actúe con amor recibe las recompensas de Dios”.

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Sergio Andrés Montagut, rector del Colegio Carlos Julio García, expresó que “fue una iniciativa conmovedora y ejemplarizante. Se me queda en la memoria el caso de un estudiante que tiene problemas de movilidad y se desplaza sobre una patineta. Su situación es muy difícil y aún así aportó su granito de arena. Fue un gran esfuerzo de todos”.

Las ayudas que se recaudaron en Papayal formaron parte de un cargamento conformado en total por más de 9,5 toneladas de aportes, que fueron donados por miles de santandereanos y llevados hasta su destino con el apoyo del Banco de Alimentos de Bucaramanga.

De forma adicional, por medio de dicho banco también se lograron movilizar cerca de 10 toneladas de ayudas, que finalmente arribaron hasta Pereira y Quindío. Esta entidad adscrita a la Arquidiócesis de Bucaramanga fue clave en todas las tareas relacionadas con el acopio, clasificación, transporte y entrega de ayudas para los damnificados del terremoto.

Empresas, colegios, comunidades y hasta dependencias oficiales unieron esfuerzos con esta organización sin ánimos de lucro para hacer llegar cada donación y ‘granito de arena’ hasta alguien que lo necesitó. Estas ayudas arribaron hasta el territorio afectado el pasado fin de semana.

“En total 19 toneladas de solidaridad, gracias al compromiso de tantas personas. Agradecemos de manera especial a toda la población de San Gil, a Sepas y a cada persona y comunidad que se sumó a esta campaña con sus donaciones y su generosidad. Cada aporte demuestra que cuando nos unimos, podemos llegar mucho más lejos. Gracias por seguir ayudándonos a ayudar”, indicó el Banco de Alimentos de Bucaramanga.

Animalistas en Bucaramanga recaudaron toneladas de ayudas

Más de 5 toneladas de ayudas para mascotas fueron recolectadas en Bucaramanga por parte de ambientalistas y animalistas, quienes también promovieron una campaña de donativos con empresas privadas y ciudadanos del común. Alimentos, medicamentos y productos de aseo, entre otros utensilios, fueron recolectados y distribuidos en zonas en las que hay emergencias.

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El pasado 13 de agosto partió un camión cargado con estos aportes desde la capital santandereana hasta Buenaventura. Al arribar a este distrito especial de Valle del Cauca, los animalistas repartieron las donaciones entre albergues y fundaciones que quedaron devastadas tras la tragedia.

Además de todo el trabajo realizado para reunir y transportar estas ayudas, un grupo de voluntarios dispuestos por estos mismos animalistas también contribuyó con labores de remoción de escombros y limpieza en refugios animales de Buenaventura.

Camilo Machado, concejal de Bucaramanga, narró que “conocimos la historia de doña Rita, cuyo refugio para 54 perritos (barrio Santa Fe) quedó destruido tras el terremoto. Hoy los animales siguen sin un lugar seguro donde resguardarse. Nos unimos para remover escombros, limpiar y recuperar un espacio temporal para ellos”.

Esta ‘brigada’ de animalistas santandereanos también arribó hasta Dagua, otro de los municipios afectados en Valle del Cauca, vecino de Buenaventura. Allí contactaron a la Fundación Renacer Animal, por medio de la cual también se pudo hacer la entrega efectiva de los aportes recolectados.

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“Más de 170 perritos viven allí y también fueron afectados por el terremoto. Esta ayuda llegó gracias a todas las personas que se unieron, donaron e hicieron posible que recorriéramos cientos de kilómetros para llegar hasta ellos. Seguiremos buscando la manera de apoyarlos, porque la emergencia no termina cuando llegan las primeras ayudas. Ellos no tienen voz. Nosotros no podemos olvidarnos de ellos”, expresó Machado.

Empresarios de Santander se unieron y enviaron misión médica

Con el apoyo de empresario de la región, en Santander se conformó una misión médica integrada por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud del Hospital Internacional de Colombia, HIC, quienes apoyarona realización de procedimientos quirúrgicos de ortopedia y cirugía general. Durante la semana pasada, este personal apoyó la atención de pacientes en el Hospital Distrital Luis Ablanque de la Plata.

Para la doctora Olga Lucía Moreno, gerente del HIC Instituto Cardiovascular en Floridablanca, esta misión es una expresión del compromiso social de la institución, “Colombia atraviesa hoy momentos que nos recuerdan la importancia de estar unidos alrededor de aquello que verdaderamente importa: la vida y el bienestar de nuestros ciudadanos. Nos alegra poder contribuir”.

En el marco de esta misión médica, la empresa Aliar S.A. – La Fazenda facilitó su avioneta para el traslado del equipo asistencial hasta Buenaventura. A este esfuerzo se sumaron Líneas Hospitalarias, Offimedicas, Mindray Colombia y Quality Medical FCV, con insumos médicos, dispositivos y medicamentos esenciales para la jornada.

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