Bucaramanga
Sábado 29 de agosto de 2026 - 06:18 PM

Denuncia la comunidad: las calles que Bucaramanga les arrebató a los peatones

En Bucaramanga hay muchas calles donde el peatón quedó sin espacio para caminar.

Bucaramanga se ha ido quedando sin andenes y, con ello, los peatones también han perdido uno de los espacios básicos para movilizarse con seguridad. (Foro suministrada / VANGUARDIA)
Bucaramanga se ha ido quedando sin andenes y, con ello, los peatones también han perdido uno de los espacios básicos para movilizarse con seguridad. (Foro suministrada / VANGUARDIA)

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La falta de andenes no es un problema aislado en Bucaramanga. En distintos sectores de la ciudad, los peatones deben caminar por la calzada, compartir espacio con carros y motocicletas y exponerse a accidentes. La situación pone en evidencia las fallas del control urbanístico y una planificación que, durante años, ha privilegiado la circulación vehicular sobre el espacio público para los ciudadanos.

En la carrera 20 con calle 41, la escena resulta difícil de ignorar: las fachadas de las viviendas prácticamente llegan hasta la vía y el espacio destinado al peatón es mínimo o, en algunos puntos, simplemente no existe. Quien necesita caminar por este sector termina obligado a bajar a la calzada y avanzar a pocos centímetros de vehículos y motocicletas.

No se trata únicamente de una incomodidad. Caminar por una calle sin andén es asumir un riesgo que no debería trasladarse al ciudadano. El problema es todavía más delicado para los adultos mayores, los niños, las personas con discapacidad y quienes tienen dificultades para desplazarse. Cuando el espacio público desaparece, también desaparece una condición básica de seguridad y accesibilidad.

¿Por dónde pasa el peatón? Foto tomada en el barrio Alfonso López, de Bucaramanga.
¿Por dónde pasa el peatón? Foto tomada en el barrio Alfonso López, de Bucaramanga.

La situación se repite en otros puntos de la capital santandereana. En la calle 35, entre carreras 6 y 7, en el barrio Alfonso López, también se encuentran tramos en los que el peatón tiene serias dificultades para disponer de un corredor continuo y seguro. La escena evidencia que la ausencia o precariedad de los andenes no corresponde a un caso puntual, sino a una problemática que se extiende por diferentes cuadras de la ciudad.

Una ciudad sin andenes. Registro gráfico captado en el barrio Alfonso López. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Una ciudad sin andenes. Registro gráfico captado en el barrio Alfonso López. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Algo similar ocurre en algunos tramos de la parte baja del sector de La Concordia, donde las condiciones para caminar tampoco responden a lo que debería ofrecer una ciudad que aspira a tener un espacio público accesible. Allí, como en otros sectores, los peatones terminan sorteando obstáculos, reduciendo su espacio de circulación o acercándose peligrosamente a la calzada.

La pregunta es inevitable: ¿quién está vigilando que las calles de Bucaramanga tengan condiciones mínimas para los peatones?

El Centro de Bucaramanga se quedó sin andenes. (Foto suministrada / VANGUARDIA)
El Centro de Bucaramanga se quedó sin andenes. (Foto suministrada / VANGUARDIA)

Mientras las autoridades promueven discursos sobre movilidad sostenible, accesibilidad y una ciudad más humana, en varias cuadras de Bucaramanga caminar continúa siendo una actividad que implica riesgo. No basta con pavimentar, ampliar o mantener las vías destinadas a los vehículos. Una política de movilidad verdaderamente integral debe empezar por garantizar que las personas puedan desplazarse a pie de manera continua, segura y digna.

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La ausencia de andenes también plantea interrogantes sobre el control urbanístico. Las autoridades tienen el reto de establecer qué ocurrió en estos sectores, cómo se permitió que el espacio peatonal terminara reducido o desapareciera y qué medidas pueden adoptarse para recuperar las condiciones de seguridad.

El problema no debería normalizarse. El peatón no puede ser el último en la lista de prioridades de una ciudad. Cada tramo en el que una persona debe caminar por la vía porque no existe un andén representa una falla del espacio público y, potencialmente, un accidente que pudo evitarse.

La construcción de rejas y cerramientos sobre los andenes en varios sectores de Bucaramanga, de la Comuna 8. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
La construcción de rejas y cerramientos sobre los andenes en varios sectores de Bucaramanga, de la Comuna 8. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Las calles del barrio Bucaramanga, la carrera 20 con calle 41, la calle 35 entre carreras 6 y 7, en Alfonso López, y algunos sectores de La Concordia son ejemplos que deberían encender las alarmas. Bucaramanga necesita dejar de construir y organizar sus calles pensando primero en los vehículos y empezar a recuperar el espacio que les corresponde a quienes caminan.

Porque una ciudad moderna no es aquella donde los carros circulan más rápido, sino aquella donde sus habitantes pueden caminar sin poner en juego su vida.

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