El stand de Vanguardia en Ulibro se convirtió en un nuevo punto de recolección de esta iniciativa que conecta personas y empresas para ayudar.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En medio de los libros, las conversaciones y los encuentros que propone la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro, el stand de Vanguardia se convirtió en un nuevo punto de encuentro para la solidaridad. Allí se habilitó un punto de recolección para que los visitantes puedan sumarse a Junt@s por Colombia, una iniciativa que busca conectar personas, empresas, emprendimientos y organizaciones para transformar la voluntad de ayudar en acciones concretas.
Aunque la emergencia provocada por el terremoto fue el detonante para poner en marcha esta red, su historia comenzó mucho antes. Lea también: La santandereana Yolanda Reyes vuelve a Bucaramanga: “Lo que está en disputa es la atención de la mente humana”
La iniciativa surgió a partir de un proceso personal de búsqueda de alternativas para sacar adelante la Fundación FUNFIDER y su marca social, Bucaramanga con Propósito. En ese camino, su creador recurrió a una amiga en busca de orientación. Ella no podía ofrecerle dinero, pero sí algo que terminaría siendo mucho más importante: contactos, conocimiento y voluntad de conectar.
De aquella conversación surgieron nuevas personas y nuevas posibilidades. Una de ellas estaba vinculada a una fundación que desarrollaba en Cali actividades para recaudar recursos destinados a apoyar a damnificados de un terremoto en Venezuela. La idea era viajar a Cali, participar en esas iniciativas y, al mismo tiempo, continuar con sus propios proyectos.
El viaje estaba previsto para unas semanas antes del terremoto que golpeó a Colombia. Pero nunca ocurrió.
Cuando finalmente sucedió el sismo, la magnitud de la emergencia comenzó a hacerse evidente a través de imágenes, videos y testimonios que circulaban en redes sociales. Una de las personas que había sido clave en aquel primer proceso de conexiones se encontraba en Cali, donde había participado el día anterior en una jornada de limpieza del río Pance con su fundación Colombia Ecoactiva. Desde allí comenzó a mostrar las afectaciones provocadas por el terremoto.
La pregunta entonces cambió.
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¿Cómo ayudar desde Bucaramanga a quienes, apenas unas semanas atrás, habían estado dispuestos a ayudar?
La respuesta fue llamar a las personas que ya habían aparecido en el camino.
Uno de esos contactos, originario de Manizales y residente en Bucaramanga, ayudó a conseguir el primer punto de acopio: Punto Amarelo. A partir de allí comenzaron a surgir nuevas propuestas. Las mismas personas vinculadas al primer punto propusieron realizar actividades para recaudar recursos y la iniciativa empezó a difundirse a través de redes sociales.
Después llegó un segundo punto de acopio, esta vez en Girón, de la mano de la pastelería Gomki.
La red continuó creciendo. Con la llegada de la Noche de Willie Colón, organizada por la Filarmónica de Santander, Junt@s por Colombia encontró otra oportunidad para movilizar solidaridad. Se instalaron cajas de donaciones en el acceso al evento y la propia organización se convirtió también en punto de acopio.
Pero en el camino apareció una idea que amplió la manera de entender la ayuda.
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Uno de los contactos propuso poner un producto a disposición para comercializarlo en ferias y actividades y destinar las utilidades a la causa. La iniciativa permitió entender que la solidaridad no tiene que limitarse a pedir donaciones.
También es posible ayudar comprando, vendiendo, prestando un espacio, ofreciendo transporte, compartiendo conocimiento o conectando a dos personas.
Esa idea se convirtió en uno de los principios de Junt@s por Colombia.
La red siguió creciendo a través de encuentros aparentemente casuales. Incluso una conversación en el aeropuerto con una persona vinculada al sector cafetero terminó abriendo otra puerta y dando paso a una nueva alianza.
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Así, una persona llevó a otra. Un contacto abrió una puerta. Un punto de acopio permitió organizar una actividad. Una actividad generó una nueva alianza y un producto abrió otra posibilidad.
Junt@s por Colombia fue tomando forma de manera orgánica.
No nació de una gran estructura ni de un plan diseñado con anticipación. Nació de una pregunta sencilla: “¿Qué podemos hacer?”
Y la respuesta ha sido demostrar que no todas las personas tienen que aportar lo mismo para hacer parte de una causa.
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Una empresa puede ofrecer un espacio. Un emprendimiento puede poner un producto. Una persona puede donar alimentos, ropa o elementos para mascotas. Alguien puede aportar su tiempo, otro puede facilitar transporte y alguien más puede simplemente compartir una información o hacer una llamada que conecte a quienes quieren ayudar con quienes pueden hacerlo posible.
Por eso, ahora el stand de Vanguardia en Ulibro se suma como un nuevo punto de recolección de esta red.
La invitación es a que quienes visiten la feria puedan aprovechar su paso por el evento para aportar y convertirse también en parte de esta cadena de solidaridad.
Porque Junt@s por Colombia no busca solamente reunir donaciones. Busca conectar capacidades y encontrar nuevas maneras de convertir la solidaridad en acciones.
Lo que comenzó como una respuesta a una emergencia terminó mostrando que detrás de cada persona, empresa o emprendimiento existe una capacidad que puede ponerse al servicio de los demás.
Ese es el espíritu de Junt@s por Colombia: entender que no se trata de cuánto puede dar cada persona, sino de qué podemos lograr cuando decidimos aportar junt@s.
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