Esta cifra enciende las alarmas: 80 motociclistas han perdido la vida en accidentes de tránsito en lo corrido del año, únicamente en Bucaramanga. Ante este panorama, la Alcaldía y la Dirección de Tránsito lanzaron una campaña que busca reducir la siniestralidad y generar corresponsabilidad entre motociclistas, conductores, peatones, restaurantes y usuarios de domicilios.

Los siniestros que han dejado 80 motociclistas muertos en las vías de Bucaramanga durante 2026 dejan de nuevo sobre la mesa la necesidad de adoptar medidas urgentes para enfrentar esta grave problemática.
Dicha realidad preocupa a las autoridades: cerca del 75 % de los accidentes viales registrados en Bucaramanga involucra a un motociclista, mientras que aproximadamente el 45 % también involucra a un peatón.
Así las cosas, la Alcaldía de Bucaramanga y la Dirección de Tránsito presentaron ayer, en el Parque Antonia Santos, Centro, la campaña: ‘En moto me gano la vida, no la pierdo’.
Se trata de una estrategia que busca proteger especialmente a quienes utilizan la motocicleta como herramienta de trabajo, entre ellos los domiciliarios.
Más que estigmatizar a quienes se movilizan en motocicleta, la campaña pretende llamar la atención sobre los riesgos que enfrentan diariamente y sobre las presiones que, en determinados casos, pueden llevarlos a cometer infracciones para cumplir con los tiempos establecidos para las entregas.
“Sabemos que la motocicleta es la herramienta con la que muchos se ganan la vida y llevan el sustento a sus hogares. No queremos estigmatizarlos, queremos protegerlos”, afirmó Jhair Manrique, director de Tránsito de Bucaramanga.

El funcionario también hizo un llamado a los restaurantes y a los usuarios de los servicios a domicilio para que hagan parte de la solución. La invitación es a establecer y aceptar tiempos razonables para las entregas, bajo la premisa de que unos minutos de espera no pueden estar por encima de la vida de quien conduce una motocicleta.
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La campaña contempla actividades en las diferentes comunas de Bucaramanga y plantea compromisos fundamentales para los motociclistas.
Decálogo por la vida
- Usar siempre el casco bien asegurado.
- Respetar los semáforos y las señales de Tránsito.
- Circular por el carril correspondiente y nunca en contravía, ni por andenes.
- Reducir la velocidad en zonas residenciales y escolares.
- Evitar el ruido excesivo de la motocicleta.
- Respetar al peatón y darle siempre prioridad.
- Conducir con prudencia y sin maniobras peligrosas.
- No conducir bajo efectos de alcohol o sustancias alucinógenas.
- Mantener la motocicleta en buen estado mecánico.
- Conducir con responsabilidad y respeto.
La estrategia, sin embargo, no está dirigida exclusivamente a los motociclistas. La Alcaldía busca involucrar también a conductores de automóviles y otros vehículos, peatones, biciusuarios, restaurantes y clientes de plataformas.
El mensaje es de corresponsabilidad: la seguridad vial no depende de un solo actor y cada decisión tomada en la vía puede significar la diferencia entre llegar a casa o convertirse en una nueva víctima.
Y mientras las autoridades promueven campañas de sensibilización, en las calles persisten comportamientos que incrementan el riesgo de accidentes. Entre las conductas que deben ser corregidas están el exceso de velocidad, la invasión de los carriles, la ocupación indebida de aceras y andenes, el tránsito en contravía y el desacato a las señales de tránsito.
También están prohibidas conductas como no detenerse ante una luz roja o amarilla del semáforo, una señal de ‘PARE’ o un semáforo intermitente en rojo; conducir sobre aceras, plazas, vías peatonales, separadores, bermas, zonas verdes o espacios destinados a vehículos no motorizados; realizar adelantamientos en lugares prohibidos y ejecutar maniobras altamente peligrosas que pongan en riesgo a otras personas.
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El problema, por tanto, no se limita a la motocicleta. Una movilidad segura exige que todos los usuarios de las vías respeten las reglas y entiendan que la prioridad debe ser preservar la vida.
Una urgencia que exige resultados

Los 80 motociclistas muertos en lo corrido del presente año en la capital santandereana constituyen una señal de alerta que no puede quedarse únicamente en campañas publicitarias, sino que debe traducirse en prevención al volante.
El reto para las autoridades municipales será lograr que el mensaje de ‘En moto me gano la vida, no la pierdo’ se traduzca en cambios reales de comportamiento, controles efectivos y una reducción concreta de las víctimas fatales.
Para miles de bumangueses, la motocicleta es el medio para trabajar, estudiar, movilizarse y sostener a sus familias.
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De manera precisa, el objetivo debe ser que quienes hoy salen de sus casas sobre dos ruedas puedan regresar a ellas. Ganar la vida en una moto no debería significar arriesgarla cada día.

















