Subieron los homicidios y bajaron los hurtos. Conozca los principales indicadores de la seguridad del Informe de Calidad de Vida.

El Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, enfrenta problemáticas y retos que, al menos por ahora, impiden hablar de una mejora generalizada en materia de seguridad.
Así lo evidencia el más reciente Informe de Calidad de Vida del Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos (BMCV), que si bien muestra una relativa reducción en hurtos callejeros o raponazos, lesiones interpersonales, violencia intrafamiliar y presuntos delitos sexuales, de manera efectiva deja ver que los homicidios mantienen una tendencia preocupante, tal vez la más alta de los últimos años.
Pese a ello, hay puntos para resaltar. De hecho, uno de los resultados positivos está en las lesiones interpersonales, que continúan con una trayectoria descendente. Los casos pasaron de 2.743 a 2.627 y la tasa bajó de 212,2 a 202,1 por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, el indicador todavía se encuentra por encima de los registros de Colombia, de 147,5, y de Santander, de 176,5. La reducción, por tanto, representa un avance, pero también deja claro que el área metropolitana enfrenta una incidencia superior a la de sus referentes.

Una situación similar se observa en el tema de la violencia intrafamiliar. En el agregado metropolitano, los casos disminuyeron de 1.522 a 1.455 y la tasa pasó de 117,7 a 111,9 por cada 100.000 habitantes. El descenso constituye una señal favorable, aunque debe analizarse con cautela, pues puede existir subregistro y, además, no todos los grupos de población tuvieron el mismo comportamiento.
Precisamente, detrás de esa reducción general aparece una de las principales alertas del informe: la violencia intrafamiliar aumentó entre poblaciones especialmente vulnerables. Los casos contra niñas, niños y adolescentes subieron de 119 a 134, mientras que los registrados contra personas mayores pasaron de 71 a 101. Es decir, la disminución del indicador global no necesariamente significa que la violencia esté cediendo para todos los habitantes.
En materia de presuntos delitos sexuales, también se registra una disminución. Los casos pasaron de 286 a 262, un comportamiento que aporta al balance positivo de los indicadores analizados. No obstante, el perfil de las víctimas mantiene una preocupación constante: la afectación continúa concentrándose principalmente en mujeres y menores de edad, dos grupos que requieren especial atención en las estrategias de prevención, protección y respuesta institucional.

El principal ‘lunar negro’ se encuentra en los homicidios. Los casos aumentaron de 240 a 249 y la tasa pasó de 18,6 a 19,2 por cada 100.000 habitantes.
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El dato no es aislado: según el informe, este indicador consolida una tendencia creciente desde 2016. El deterioro se concentró especialmente en Bucaramanga y Piedecuesta, lo que convierte a la violencia letal en uno de los mayores retos para la seguridad metropolitana.
Así, el panorama que deja el informe es de contrastes. Mientras algunos tipos de violencia muestran reducciones, los homicidios avanzan en sentido contrario y determinados grupos vulnerables están sufriendo un aumento de la violencia intrafamiliar. Los datos sugieren, por ello, que el reto no consiste únicamente en reducir cifras generales, sino en identificar dónde y contra quién persiste la violencia, para orientar con mayor precisión las políticas de prevención y protección.
¿Qué responde la Alcaldía de Bucaramanga?

Sobre los resultados del área de seguridad, incluidos en el Informe de Calidad de Vida del Área Metropolitana, presentado por el programa Cómo Vamos, John Manuel Delgado Nivia, jefe de Gobernanza del Municipio, resaltó avances importantes en la reducción de delitos de alto impacto.

Destacó, particularmente, el comportamiento favorable de indicadores como el hurto y las lesiones personales, que evidencian los efectos de las estrategias de prevención y control del gobierno.
Delgado Nivia señaló que la Administración también avanza en el fortalecimiento de las herramientas tecnológicas al servicio de la seguridad. En ese sentido, recordó que se lidera un contrato para la instalación de más de 50 cámaras LPR (Reconocimiento Automático de Placas) en cerca de 18 puntos estratégicos de la ciudad. Estos dispositivos permitirán fortalecer la identificación y seguimiento de vehículos y motocicletas, contribuyendo a combatir de manera directa fenómenos como el hurto de automotores y el fleteo.
Entre los resultados destacados se encuentra la reducción del 21 % en el hurto a residencias y del 51 % en el hurto al comercio. Para el jefe de Gobernanza, estas cifras representan un avance significativo en la protección de los hogares, los establecimientos comerciales y las actividades económicas.
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Frente al comportamiento de los homicidios, Delgado Nivia reconoció que se presentó un incremento respecto al año anterior y señaló que este fenómeno debe analizarse con especial atención, no solamente desde la cifra, sino también desde las dinámicas criminales que están detrás de esas muertes. Es fundamental establecer qué frentes delictivos, disputas entre estructuras al margen de la ley y ajustes de cuentas asociados a actividades ilícitas pueden estar incidiendo en estos hechos. Cada homicidio representa una vida perdida y una familia afectada, por lo que no se trata simplemente de una estadística, sino de una situación que exige una respuesta institucional decidida.
En ese sentido, el funcionario hizo énfasis en que las autoridades deben continuar concentrando sus esfuerzos en identificar, investigar y desarticular las estructuras criminales responsables de generar violencia en el territorio. El propósito no puede limitarse a reaccionar frente a los hechos una vez ocurren, sino avanzar en la identificación de los actores que los promueven, las redes que los financian y las actividades ilegales que alimentan estas disputas.
Al mismo tiempo, los resultados obtenidos en otros indicadores evidencian la importancia de mantener y profundizar las acciones de prevención, vigilancia y control. El trabajo articulado entre la Administración, la Policía y demás autoridades permite focalizar las intervenciones en puntos donde se presentan mayores riesgos y fortalecer las capacidades para anticiparse a la comisión de delitos. La incorporación de tecnología constituye una herramienta fundamental para proteger a la ciudadanía.

Nota de la Redacción: El programa BMCV tiene los respaldos de Prosantander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la UIS, la UNAB, Vanti, ARIS Minning, la Fundación Corona y Vanguardia. Además, este año se suma la colaboración de la FOSCAL

















