Desde San Gil, Carolina Rincón Reyes ha encontrado en el servicio y la participación juvenil una forma de aportar al desarrollo de su región. Su experiencia y paso por Lideremos han fortalecido su propósito de tender puentes entre jóvenes, empresas e instituciones.
Publicado por: John Arias
Para Carolina Rincón Reyes, el liderazgo comenzó desde niña, acompañando a su familia en espacios comunitarios de San Gil, donde aprendió el valor del servicio y la participación. Su padre, uno de sus principales referentes, hizo parte de organizaciones gremiales y juntas directivas de la región, experiencias que despertaron en ella el interés por aportar a su comunidad.
“No hace falta hacer cosas extraordinarias para empezar a generar cambios. Muchas veces son las pequeñas acciones, realizadas con compromiso y constancia, las que terminan dejando una huella importante”, resalta.
Con el tiempo, construyó su propio camino a través de la representación estudiantil, la comunicación en la emisora comunitaria La Cometa y el trabajo con jóvenes. Es administradora de empresas, especialista en Gerencia de Mercadeo y actualmente acompaña la transición generacional de una empresa familiar con cerca de 45 años de trayectoria en San Gil. “El liderazgo se puede ejercer desde muchos escenarios, siempre con la intención de servir y aportar”.
Desde 2017 también está vinculada a la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Socorro y San Gil, donde participa en procesos de formación y organización juvenil. Para ella, estos escenarios se complementan y permiten conectar personas, conocimientos y experiencias en favor del desarrollo regional. “Servir es entregar lo que somos: nuestros conocimientos, nuestro tiempo y nuestras capacidades, con vocación y amor por los demás”, agrega.

Conectar el talento joven con las oportunidades
Una de las inquietudes que ha acompañado a Carolina es cómo acercar a los jóvenes al mundo empresarial y generar espacios de encuentro entre las nuevas generaciones y quienes han construido empresa durante años. “Tenemos una gran oportunidad de conectar la experiencia de quienes llevan años construyendo empresa con el talento, la creatividad y las nuevas perspectivas de las generaciones más jóvenes”, asegura.
Rincón considera que Santander tiene un talento enorme, pero también enfrenta el desafío de lograr que ese potencial encuentre oportunidades y pueda aportar al crecimiento de sus territorios.
Ese interés tomó fuerza en 2025, cuando participó en el programa EnRuta a Santander. Junto con cuatro compañeros formuló y sustentó la propuesta Marca Región Sur de Santander, orientada a fortalecer la identidad del territorio, visibilizar sus riquezas culturales, naturales y económicas, y promover una mayor articulación entre los actores de la región. La iniciativa quedó formulada para el banco de proyectos, a la espera de oportunidades para su desarrollo.
Publicidad

Posteriormente, su participación en Lideremos le permitió ampliar esa visión y trabajar con personas de distintas profesiones y sectores en una nueva propuesta: el Laboratorio Digital Forense de Santander.
La iniciativa busca fortalecer las capacidades de la región para responder a los desafíos de la seguridad y la transformación digital, especialmente frente a los fraudes y delitos digitales. Para ello, plantea articular al sector privado, la academia, el Estado y la ciudadanía en procesos de prevención, formación, respuesta a incidentes y manejo de evidencia digital.
Hasta el momento, el equipo ha estructurado y presentado el proyecto, que permanece en fase de propuesta y aún no ha sido implementado.
Más allá de su formulación, Carolina destaca el valor de construir en equipo, escuchar otras perspectivas y descubrir que las ideas pueden alcanzar un mayor potencial cuando distintas capacidades se unen alrededor de un propósito común. “Cuando muchas personas decidimos poner nuestro granito de arena, esas pequeñas acciones pueden convertirse en grandes transformaciones”.

El servicio como motor del liderazgo
Para Carolina, la motivación detrás de su trabajo está relacionada con la posibilidad de retribuir lo que ha recibido a lo largo de su vida. Reconoce que ha contado con personas que le han enseñado, confiado en sus capacidades y abierto puertas para asumir nuevos retos. Por eso, considera que poner sus conocimientos y experiencias al servicio de otros es una forma de agradecer esas oportunidades.
El trabajo con jóvenes le ha permitido conocer historias, escuchar sueños y acompañar procesos. También le ha enseñado que, en ocasiones, una palabra de aliento, una oportunidad o el simple hecho de creer en alguien pueden marcar una diferencia.
Publicidad
“Para mí, el liderazgo no consiste solo en estar al frente de algo o en ocupar un cargo. Es escuchar, acompañar, conectar personas, asumir responsabilidades y ayudar a que otros también crezcan”, expresa.
Esa manera de entender el liderazgo también se refleja en sus aspiraciones. Uno de sus principales retos es acompañar la transición generacional de la empresa familiar, conservar el legado construido durante décadas e incorporar nuevas herramientas e ideas que permitan impulsar su crecimiento.
Asimismo, quiere continuar trabajando por los jóvenes y contribuir al desarrollo de las provincias Guanentá y Comunera, promoviendo una mayor articulación entre instituciones, empresas y comunidades.
En ese camino, también asume el reto de participar en el proceso electoral de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga para el periodo 2027-2030. Su interés es aportar desde su formación y experiencia a temas como la articulación territorial, el relevo generacional y una mayor participación de jóvenes y mujeres en los espacios empresariales.
Publicidad

Liderar también significa seguir aprendiendo
Carolina llegó a Lideremos con experiencia en el sector empresarial y varios años de trabajo con jóvenes, pero sin un proyecto social estructurado. Buscaba herramientas para fortalecer su liderazgo y encontrar nuevas maneras de aportar a su entorno.
La experiencia, asegura, superó sus expectativas. Durante el proceso ha participado en espacios de formación sobre autoconocimiento, gestión de las emociones, inteligencia artificial, sostenibilidad, pensamiento estratégico, comunicación, trabajo en equipo y dilemas éticos.
También destaca el intercambio con líderes de diferentes municipios, profesiones y sectores, así como las experiencias que les han permitido conocer otras realidades y comprender distintas perspectivas.
Para ella, uno de los mayores aprendizajes ha sido reconocer que el liderazgo es un proceso permanente y que las transformaciones no dependen de una sola persona o institución, sino de la capacidad de trabajar juntos.
Publicidad
“Lideremos no solo nos entrega herramientas para ser mejores líderes; también nos permite reconocer el potencial que tenemos cuando unimos capacidades, conocimientos y voluntades”, señala.
Hoy, Carolina quiere seguir aprendiendo, conectando personas y construyendo oportunidades para Santander. Su propósito es que las experiencias y los conocimientos adquiridos no se queden en el ámbito personal o profesional, sino que puedan convertirse en iniciativas que beneficien a otros.
Porque, como resume en su reflexión final, el liderazgo cobra mucho más sentido cuando aquello que aprendemos y construimos puede transformar la vida de los demás.















