miércoles 23 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Crisis de los transportadores se mueve en estos cinco escenarios

Un ‘salvavidas’ es lo único que busca el gremio para no apagar motores. Vanguardia le cuenta los temas que volcaron la operación de los dos sistemas de transporte, masivo y convencional, a un estado de mínima sobrevivencia.
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Si desde antes de la pandemia los sistemas de transporte público, masivo y convencional, venían en caída en el área metropolitana de Bucaramanga; hoy el gremio siente que tocó fondo con la dramática disminución de pasajeros y el excesivo incremento de informales buscando suplir las necesidades de movilidad de las personas.

Pero lo más grave del asunto, dicen los afectados, son las pocas respuestas que se tienen por parte de los entes gubernamentales para salir de esta profunda crisis.

Voceros de empresas que funcionan en el área, de hecho, reconocen que desde marzo no les ingresa pago por parte de los propietarios, ya que no se tienen recursos para atender este compromiso. Aunque se entiende el derrumbe económico, también es claro que, si no se actúa, estarán obligados al cierre de las empresas por la imposibilidad de asumir gastos.

Justo ayer, en medio de este caos operacional y financiero, un grupo conformado entre 300 y 500 conductores y propietarios de buses y busetas del transporte público convencional decidieron salir a protestar. Desde las 5:00 a.m., empezaron a congregarse en diferentes puntos del área para exigir atención de las autoridades.

La jornada avanzó con un plan tortuga, lo que implicó bloqueos temporales de algunas vías como el sector del CAI La Virgen, Transversal Oriental, viaducto La Flora, vía Girón – Bucaramanga, carretera antigua y autopista Piedecuesta – Bucaramanga, entre otros corredores de gran importancia.

Edwin Fabián Pinzón, gerente de la Asociación de Inversionistas del Transporte Convencional, Asitransco, sostuvo que la protesta del martes estuvo encaminada a exigir por el derecho al trabajo digno sin ‘piratería’, por la imposibilidad de cumplir la ley de accesibilidad, por las rutas improductivas que solo benefician al sistema masivo y por los elevados costos de combustibles e insumos.

También por la inseguridad, por al abandono del Gobierno, por las altas congestiones en las vías y por el retiro de los buses de los barrios para darle paso a Metrolínea, lo que terminó generando un desplazamiento de los pasajeros hacia el transporte informal.

Sobre las 4:00 p.m., los manifestantes fueron citados en Neomundo, donde se adelantó un encuentro con el Área Metropolitana de Bucaramanga, Defensoría Regional del Pueblo, Procuraduría y representantes de las alcaldías y los organismos de tránsito locales. Al cierre de esta edición continuaban los diálogos de concertación.

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Desde otra mirada

Héctor Gerardo Cáceres Rincón, ingeniero de Transporte y consultor del Ministerio del Transporte, en dialogo con Vanguardia sobre este complicado panorama, explicó que cuando se proyectó el Sistema Integrado de Transporte Masivo, la idea era que buses convencionales se convirtieran en alimentadores.

“Hasta el momento no se ha logrado la integración del Sitm y el TPC (transporte público convencional) y esa es la mejor alternativa, en estos momentos. Los transportes masivos funcionan en líneas rectas, porque es el éxito de su servicio, pero su gran falencia es la alimentación”, precisó Cáceres Rincón.

Quien reconoció que antes de entrar Metrolínea a Bucaramanga, el transporte público convencional que se tenía era uno de los mejores de todo el país.

“Por eso, en su momento, cuando se fue a implementar el Sitm hubo mucha oposición. Sin embargo, el Gobierno lo impuso y dejó al colectivo a la deriva, porque les quitó unas rutas y dejó un vacío que fue aprovechado por el transporte informal, que es más económico, lo saca de su casa y lo lleva hasta su trabajo y evita los transbordos, de esa manera termina golpeando a los dos sistemas de transporte”, precisó.

A su juicio, puntualizó, se hace necesario una reingeniería de todo el sector del transporte y concretar la complementariedad.

Los cinco temas clave de la crisis

1. Ingresos - Validaciones

-Los ingresos y la movilidad de pasajeros no coinciden para ninguno de los dos sistemas de transporte, dejando como resultado un desfase en las tarifas y costos de operación.

-La reestructuración de rutas es una de las soluciones planteadas, porque hay algunas improductivas y otras que deben autorizarse para atender aquellos sectores donde no llega ninguno de los dos modelos de transporte. El Área Metropolitana de Bucaramanga, como autoridad de transporte, no se ha pronunciado frente a este tema.

-Para la Alcaldía de Bucaramanga, si se avanza en el modelo de complementariedad se podría lograr, a mediano plazo, la sostenibilidad financiera que se busca.

2. Complementariedad

-La integración del Sitm y el transporte convencional se visualizan como el mejor escenario para superar la crisis. Estas empresas aseguran que no han firmado contratos, porque sienten que no hay garantías.

-Empresarios exigen la creación del fondo chatarrización para garantizar una ‘indemnización’ sobre aquellos vehículos que no alcanzarían a vincularse en el modelo de complementariedad operativa y financiera.

-La complementariedad está planteada como un modelo que permita contar con la misma información entre los dos sistemas de transporte, como: número de pasajeros movilizados, kilómetros recorridos, frecuencias, rutas y un modelo único de acceso para el pasajero.

3. Informalidad

-El mototaxismo, el vehículo ‘pirata’, el taxi colectivo y el ‘urbaneo’, este último término utilizado sobre las rutas intermunicipales que recogen y dejan pasajeros en zonas no autorizadas durante su paso por la ciudad, son las modalidades de transporte que tienen en punto de quiebra a los sistemas de transporte en el área metropolitana de Bucaramanga.

-Reclaman a las autoridades controles. Curiosamente sobre ‘urbaneo’ no se tienen estadísticas de sancionados, ni registros de operativos.

4. Carriles exclusivos

-Cerca de cinco carriles se piden dejar, de manera exclusiva, para la operación del transporte público convencional, en: carrera 17, desde calle 45 hasta la Avenida Quebrada Seca; carrera 33, desde la UCC hasta la calle 56; carrera 13, entre Avenida Quebrada Seca y calle 45; calle 34, desde carrera 27 hasta carrera 9; y calle 18, desde calle 33 hasta la calle 45.

Esto, según lo propuesto, aliviaría el tráfico, se mejoraría la velocidad comercial y no se tendrían congestiones.

-La Alcaldía de Bucaramanga realizará un estudio sobre la carrera 33 para evaluar la viabilidad de implementar restricciones para particulares en horas pico sobre este corredor, y así darle prioridad al transporte público convencional.

5. Pérdidas económicas

-Las empresas del transporte público convencional aseguran que escasamente llegan a los 55 mil viajes día, representando pérdidas cercanas a los $1.300 millones. Por su parte, Metrolínea dice que pasó de tener en un día hábil 108 mil validaciones a 35 mil.

-Metrolínea anunció que se acogerá a la Ley 550 de 1999, como mecanismo de reactivación empresarial y reestructuración de los pasivos, con el propósito de negociar una forma de pago con los acreedores.

-La reducción en las validaciones generó un déficit adicional. Solo Metrolínea ha tenido ayuda por parte de la Alcaldía de Bucaramanga, que hasta agosto se logró cubrir ese déficit con $5.700 millones de recursos propio; adicionalmente, se realizó una gestión con el Gobierno Nacional para utilizar $9.912 millones de recursos de cofinanciación. Y se evalúa la gestión de recursos adicionales por las líneas de crédito de Findeter.

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