Conozca cuáles son los mecanismos que tiene el sistema colombiano que lo blindan ante un posible fraude electoral. La Registraduría defendió la transparencia del proceso de preconteo.

El presidente Gustavo Petro lleva meses advirtiendo sobre un posible fraude electoral. No ha escatimado esfuerzos en criticar al registrador nacional, Hernán Penagos. Y el pasado 31 de mayo, tras conocerse los primeros boletines de las elecciones presidenciales, publicó un mensaje en su cuenta de X en el que aseguró que los software del preconteo y el escrutinio fueron modificados en tres oportunidades durante la última semana, agregando 800.000 cédulas.
Esto fue negado por el propio registrador, quien explicó que “los sistemas de preconteo y escrutinio no trabajan con cédulas”, sino únicamente con los datos de los votos. Además, defendió la transparencia del sistema electoral, señaló que los códigos fuente fueron congelados, como ocurre habitualmente, y que el censo electoral quedó en firme y cerrado desde abril de este año.
En su momento, tanto Petro como Iván Cepeda desconocieron los resultados del preconteo, lo que les valió críticas desde diferentes sectores. Horas después, el candidato del Pacto Histórico reconoció que no había evidencias de irregularidades o de un fraude electoral de las dimensiones expuestas por el presidente.

El periodista Daniel Coronell aseguró que existen algunas dudas sobre 251 mesas de Orlando (EE.UU.), Bogotá y Medellín, pero esto tampoco estaría al nivel del ‘desfase’ que denunció Petro.
No obstante, en medio de ese contexto, vuelve a abrirse el debate sobre la capacidad del sistema y qué tan blindado está realmente frente a un posible fraude electoral.
¿Cuál es el riesgo real? ¿Qué tan fundadas son las preocupaciones del Gobierno? ¿Es posible la manipulación de los software o de los resultados para modificar el resultado de las elecciones?

Sistema electoral mixto y de doble verificación
Más allá de las dudas que han surgido en el pasado por los tachones en los formularios E-14 y las diferencias entre el preconteo y el escrutinio, es necesario explicar cómo funciona el sistema electoral colombiano.
Antiguos registradores y expertos han advertido que el sistema colombiano utiliza un modelo de doble verificación (preconteo y escrutinio) y mixto (manual con el uso de software), que blinda los comicios frente a posibles fraudes electorales.
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En otras palabras, se realizan dos procesos de conteo de forma independiente: uno informativo (el preconteo), que es realizado por los jurados, y otro oficial y vinculante (el escrutinio), que está a cargo de notarios y jueces.
El software de ambos procesos es distinto y es auditado de forma independiente, por lo que cualquier intento de hackeo implicaría atacar ambos sistemas.
Históricamente, en elecciones presidenciales, la diferencia entre los datos del preconteo y los del escrutinio está alrededor del 0,1 %, una variación que no resulta representativa y puede explicarse, en la mayoría de los casos, por errores humanos.

Las dudas con los formularios E-14
Los tachones denunciados en algunos formularios E-14 en el pasado han sido uno de los principales argumentos de quienes advierten sobre el riesgo de un fraude electoral.
Pero los expertos señalan que, incluso en este caso, no hay motivos para sospechar de una posible manipulación masiva de los resultados electorales.
Para empezar, la fase de preconteo, realizada tras el cierre de las mesas, está a cargo de los seis jurados de cada mesa. Estos son elegidos por sorteo y, en teoría, no se conocen entre sí.
Ellos realizan el conteo y diligencian los formularios E-14 bajo la supervisión de los testigos electorales de las campañas, quienes pueden denunciar posibles irregularidades que identifiquen. En estos comicios, el registrador reportó que hubo presencia de testigos electorales en el 96 % de las mesas disponibles.
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Los E-14 son diligenciados a mano en tres ejemplares y deben ser avalados por los seis jurados. Una copia es la que se utiliza para la transmisión de datos del preconteo; otra es escaneada y publicada por la Registraduría, y la tercera corresponde a los claveros, que queda bajo cadena de custodia junto con los tarjetones marcados (los que no se utilizan son destruidos).

Los tres E-14 deben coincidir y, en los casos en que existe alguna sospecha por un tachón o una posible manipulación, se puede presentar una reclamación y revisar los tres formatos.
De cualquier forma, más allá de los datos del preconteo, los tarjetones quedan posteriormente en manos de las comisiones escrutadoras, que deben contar nuevamente los votos marcados. Estos datos quedan consignados en los formularios E-24 y constituyen los resultados oficiales y vinculantes.
Es probable que existan diferencias entre los datos del E-14 y los del E-24, pero en las elecciones presidenciales estas han sido históricamente muy pequeñas.
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Y, en caso de existir, se pueden presentar las respectivas reclamaciones o impugnaciones en cada mesa donde haya sospechas de error o fraude, para que la autoridad electoral revise cada caso y verifique si hubo irregularidades.

Mecanismos de control del sistema electoral colombiano
• Jurados seleccionados por sorteo: en el papel no se conocen, lo que disminuye el riesgo de que se pongan de acuerdo para cometer fraude.
• Testigos electorales de los partidos: cada campaña puede acreditar testigos electorales en cada mesa para verificar la etapa de preconteo.
• Voto físico: cada voto está respaldado en una tarjeta marcada. Existe evidencia física para auditorías. Las cuentas deben ser exactas.
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• Doble conteo y verificación: el preconteo y el escrutinio son dos procesos distintos. El primero lo hacen los jurados y el escrutinio es realizado por jueces y notarios. Los software de ambos procesos son independientes. Cada etapa permite corregir inconsistencias o diferencias.
• Formularios electorales auditables: datos son consignados en tres formularios E-14. Las copias son firmadas por los jurados y se entregan a diferentes actores. Esta trazabilidad dificulta alteraciones posteriores. Si hay inconsistencias o tachones, se comparan con los otros E-14 o con los resultados del escrutinio, consignados en el formato E-24.
• Observación electoral independiente: organizaciones internacionales monitorean la jornada y reportan irregularidades.
• Reclamaciones y recursos legales: campañas pueden solicitar recuentos, presentar reclamaciones o impugnar resultados en cada mesa.
• Biometría en algunos casos que refuerza el nivel de seguridad.














