sábado 15 de octubre de 2022 - 12:00 AM

“El milagro” de una niña que estrenó su nuevo corazón en Floridablanca

El equipo de especialistas de la Fundación Cardiovascular de Colombia adelantó una delicada cirugía para salvar la vida de la pequeña. Le cambiaron un corazón artificial por uno de verdad.

La lucha de Karol Mariana Acosta arrancó desde muy pequeña. Tenía seis años cuando los médicos le diagnosticaron un cáncer de hígado. Fue sometida a un tratamiento de quimioterapia que acabó con el sarcoma, pero que también afectó su corazón. Los químicos le produjeron una cardiopatía dilata.

La decisión de los galenos fue administrar medicamentos para frenar el deterioro del músculo cardiaco. Duró cuatro años en tratamiento, pero en 2019 el órgano llegó a su límite. Con 10 años cumplidos, la niña se fatigaba con facilidad, dejó de estudiar y era hospitalizada con frecuencia.

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Karol necesitaba un trasplante de manera urgente. Sin embargo, por la quimioterapia recibida fue descartada como candidata. En Bogotá, ciudad donde nació, sus médicos tratantes la presentaron en varias instituciones cardiológicas del país, pero se le cerraron las puertas.

Durante ese año, alguien le habló a Liliana Castellanos, mamá de Karol, y le dijo que un corazón artificial podía ser opción para su hija. “Cuando arrancamos la lucha, dije que ‘Mari’ debía tener esperanza en algún lado, que no se me podía morir. Investigué y me di cuenta que en la FCV había una luz”, expresó.

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El corazón artificial

Karol viajó con su familia hacia Floridablanca. Allí la recibieron los doctores Javier Castro y Leonardo Salazar. Se le hicieron exámenes y se descartó, por el momento, que pudiera recibir un nuevo corazón, porque los medicamentos que protegen el trasplante le habían podido producir la reaparición del cáncer, por ello, se les planteó la idea de un corazón artificial. La niña aceptó el procedimiento y lo vio como una opción para abandonar las hospitalizaciones.

El 11 de abril de 2019, en la Fundación Cardiovascular se le implantó un Heartware, una turbina de titanio más pequeña que un puño, que se inserta en el ventrículo izquierdo del corazón para impulsar desde allí la sangre oxigenada. Funciona con baterías y fue la primera vez que una paciente tan pequeña recibía un dispositivo de este tipo.

Tres meses después de la intervención, Karol retornó a Bogotá para seguir con su vida. “Con el dispositivo ya pude hacer muchas actividades. Comencé a comer mejor, a practicar deporte, entré a una escuela de voleibol. Se sintió bien tenerlo, se convirtió en una nueva parte de mí”, afirmó la niña.

Sus actividades escolares retornaron y las únicas restricciones que tenía Karol eran ir a piscina, evitar golpes o caerse. Montó patines, fue muchas veces a cine, salió con sus amigas y siempre estuvo pendiente de sus baterías y de que su ‘corazón’ estuviera bien cuidado.

Camino al trasplante

En agosto de 2021 la mamá de Karol recibió una alentadora noticia, su nombre se incluyó como candidata para recibir un nuevo corazón. Esta decisión se apresuró porque el fabricante de los corazones artificiales que tenía la niña ordenó su retiro. Alistaron maletas y viajaron nuevamente a Floridablanca en octubre del año pasado.

Desde su llegada, la niña fue sometida a un riguroso protocolo, que incluyó exámenes de toda índole. En julio de este año los médicos se pusieron de acuerdo y la enlistaron en la espera de un donante.

“Tomamos la decisión de trasplantarla, ella estaba en prioridad en la lista de espera nacional y por eso se organizó todo el proceso para adelantar la intervención”, explicó el director del programa Ecmo y Corazón Artificial de la FCV, Leonardo Salazar.

El pasado miércoles, 21 de septiembre, ocurrió el milagro. La familia de un paciente fallecido en Bucaramanga decidió donar sus órganos. Este corazón era apropiado para Karol y por eso se organizó una cirugía de urgencia. Ingresó al quirófano, fue intervenida por más de 12 horas, pero el mayor desafío estuvo en que tuvieron que pasar menos de cuatro horas desde el momento que el corazón fue retirado por el donante hasta que la paciente lo recibió. El proceso fue un éxito.

El doctor Salazar expresó que fue una cirugía delicada. “Requirió de mucho cuidado y precisión. No tuvo complicaciones y todo salió de acuerdo con lo planeado”.

Tras la intervención, Karol retornó a su hogar permanente en Piedecuesta, los médicos hablan de una evolución satisfactoria y afirmaron que los tres primeros meses son cruciales para que el órgano no sea rechazado por el cuerpo de la receptora.

La niña arrancó con unas terapias de rehabilitación, come mejor y su agotamiento físico menguó.

Las palabras de la mamá de Karol son de agradecimiento con los profesionales de la salud. “Desde el primer momento me prometieron que iba a ser difícil, pero que ella iba a estar bien. Hoy la miro y los miro a ellos y estoy convencida que recibimos un milagro”.

El agradecimiento de esta familia con Santander los llevó a pesar en radicarse de manera definitiva en el área metropolitana.

Liliana Castellanos aseguró que si tuviera en frente a la madre del paciente que le donó el corazón a su hija le diría que “es un acto de amor el que hizo, al darle la oportunidad a mi pequeña de estar bien. Ella debe estar convencida de que Mariana va a respetar, va a amar y va a cuidar ese corazón como el tesoro más grande que pueda tener”.

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Milton Velosa

Comunicador social - periodista egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Llega a Vanguardia en el 2012 al equipo web, trabajando en temas de movilidad e infraestructura. Ganador del premio departamental de periodismo Luis Enrique Figueroa en la categoría mejor trabajo audiovisual para internet, en los años 2016 y 2021 y del Premio Silvia Galvis 2021.

@milvelosa

mvelosa@vanguardia.com

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