lunes 30 de marzo de 2020 - 10:30 AM

El proyecto que busca apoyar a los trabajadores de la salud en Bucaramanga

‘Operación Héroes’ es una iniciativa liderada por el empresario Carlos Ibáñez Santamaría, la cual busca apoyar a quienes arriesgan sus vidas por salvar las de los demás.
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En Bucaramanga, uno de los sectores más afectados por la crisis del COVID-19 ha sido el gastronómico. Múltiples restaurantes se han visto en la obligación de cerrar sus puertas, y aunque otros continúan trabajando con el servicio de domicilios, esto no ha sido suficiente. Sin embargo, esta situación no ha sido impedimento para que desde este gremio se creen iniciativas encaminadas a transformar y ayudar a los demás.

Pese a que empresarios y dueños de restaurantes admiten que no están pasando por un buen momento, son conscientes que hay otras personas que tampoco ‘la tienen fácil’ y que continúan trabajando, por extensas horas, para ayudar y salvar las vidas de los demás.

Fue así como nació el proyecto “Operación Héroes”, una idea que busca apoyar a todo el personal de salud de la ciudad brindándole una buena comida caliente.

Debido a la coyuntura, y con el fin de exaltar esta bella labor, Vanguardia habló con Carlos Ibáñez Santamaría, gerente de Ibáñez Food Group y artífice de esta idea, para que explicara de manera detallada todo acerca del proyecto.

¿De qué trata la “Operación Héroes”?

Lo que buscamos es poder darle comida caliente a toda esa línea de servicio médico que vamos a tener en los próximos días en la ciudad de Bucaramanga para atender la epidemia del coronavirus. Lo que queremos es que todos los que van a a estar por largas horas del día atendiendo esto, les llegue por parte nuestra, una comida caliente en las noches.

Por otro lado, todo el gremio de restaurantes de Bucaramanga está ayudando de diferentes maneras. Por ejemplo, el miércoles recogimos más de seis millones de pesos entre los dueños de restaurantes para hacer una donación al banco de alimentos.

Sabemos que no somos los únicos afectados de esta crisis, sabemos que son todos los diferentes actores de la economía colombiana y local, pero aún así pienso que nos debe quedar un poco de energías y presupuesto para poder ayudar a los demás.

¿Cómo se puede llevar a cabo este proyecto?

Tenemos un grupo interdisciplinario de personas que nos están ayudando y que están donando su tiempo para hacer un censo e identificar cada brigada de los diferentes centros de salud de Bucaramanga. Luego, nosotros, un grupo de aproximadamente veinte restaurantes que estamos con domicilios, vamos a mirar qué podemos donar de nuestros menús, para que estas personas puedan tener una buena comida caliente en las noches. Esperamos turnarnos entre restaurantes para mandarles diferentes alimentos cada día.

También hay unos empresarios santandereanos que no están en el sector gastronómico que nos ayudarán con el tema logístico de transporte de alimentos. De la misma manera, hay empresas de domicilios que se están uniendo a la iniciativa y proveedores santandereanos que quieren apoyar la causa.

Hay diferentes sectores de la sociedad que nos están ayudando para que esto sea una realidad. No es fácil, pero pienso que todo va a salir bien.

¿Cuándo se piensa poner en marcha la “Operación Héroes”?

No hemos arrancado inmediatamante porque todavía no estamos en una situación crítica con respecto a las clínicas y empresas prestadoras de salud. Estamos en una fase de planeación con médicos y gerentes de hospitales, y dependiendo de cómo estén las salas de emergencia, ahí empezaremos a actuar.

¿Quiénes se pueden unir al proyecto?

Los que se quieran unir pueden hacerlo. La ayuda nunca va a sobrar. El sector de domicilios, el productor de alimentos, distribuidores de frutas y verduras, panaderías, etc.

¿Y el ciudadano del común que de pronto quiera ayudar?

El tema del ciudadano del común lo tenemos un poco restringido en este momento porque no nos podemos reunir. En el momento de que nosotros convoquemos a la gente, yo sé que va a haber mucha con buena disposición, pero no tenemos la opción de que nos vayamos a ayudar allá porque empeoraríamos la situación.

La gente nos puede ayudar divulgando la iniciativa, compartiendo lo que estamos haciendo, para que los médicos se den cuenta, los empresarios se enteren, para que los proveedores sepan, y de esa manera, esas personas que verdaderamente tienen la capacidad de ayudarnos, lo puedan hacer.

Entonces, pasen la voz, dense cuenta que el gremio de los restaurantes en Bucaramanga está unido para ayudar a los demás.

Aunque es importante destacar la laborar que va a realizar el gremio gastronómico, no se puede negar la situación por la que atraviesan, ¿cómo esperan afrontarla?

Tenemos todas nuestras esperanzas puestas en el gobierno nacional. En realidad, nosotros solos no podemos hacer nada, estamos esperando que el gobierno nos ayude con medidas tributarias, de nómina y sobre todo, mirar si se puede decretar algo con respecto al pago de arriendos y servicios públicos. Estamos preocupados porque se han dicho muchas cosas, pero no se ha hecho nada realmente, se ha quedado en propuestas. El 90% de los restaurantes están cerrados totalmente, de un 5 por ciento a un 10 por ciento, permanecen con domicilios, pero los que tienen este servicios, lo que están haciendo es agotar su inventario o mirar si les va bien, pero las ventas con domicilio han sido muy malas. Estamos en una situación precaria, porque el gobierno se ha pronunciado con respecto al sector turístico, y demás, pero no hemos tenido ninguna solución. La situación es esperar, estamos preocupados porque muchos de nosotros no vamos a poder aguantar la crisis. En los restaurantes los márgenes de utilidad son muy bajitos, por lo tanto los ahorros y las reservas son mínimas, a diferencia de otras empresas que tienen un colchón financiero más grande.

Un Golpe para la economía
Una de las consecuencias que ha traído consigo el virus del COVID-19 ha sido el impacto económico, no solo en nuestra región, sino en todo el mundo. En Bucaramanga, según cuenta Carlos Ibáñez Santamaría, cerca del 90% de los restaurantes han cerrado sus puertas. El 10% restante, asegura, se encuentra laborando gracias al servicio de domicilios, sin embargo, esto no representa ni el 10% de las ventanas que tenían antes de la pandemia, lo que ha significado un duro golpe, no solo para algunos pequeños y medianos empresarios, sino para la economía de la ciudad.
Ante esta situación, todas las esperanzas están puestas en las medidas que el gobierno nacional pueda decretar, para ayudar a estos empresarios. Por ahora, a pesar de la crisis, están dispuestos a ayudar.
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