lunes 08 de abril de 2019 - 12:00 AM

Madre se arrepiente de no denunciar el abuso de su hija

Vanguardia abre este espacio pensando en aquellas mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas. Cuéntenos el caso que conozca, especialmente ese que se “normalizó” por miedo o porque no se denunció a tiempo. Buscamos visibilizarlo y, de alguna manera, demostrar que sí se puede hacer algo para defender los derechos de las mujeres.

Debido a las obligaciones diarias de sus padres, una niña de tan solo 5 años de edad debió quedarse al cuidado de su abuela paterna. Ellos creyeron, después de evaluar varias opciones, que esa era la más favorable decisión al momento de brindarle seguridad y bienestar a la menor por las horas que se encontrarían ausentes.

Al cabo de un par de meses, todo cambió. La infante, que cursaba transición en un colegio de Floridablanca, municipio donde también residía, expresaba de alguna manera que la casa de la abuela ya no tenía un ambiente acogedor, como siempre se lo habían hecho sentir cuando iba de visita. Por consiguiente, empezó a mostrar cambios en su conducta, como hablar poco y llorar cada vez que la dejaban allí.

La progenitora creyó que todo obedecía a un capricho o pataleta. Su hija no decía nada cuando se le cuestionaba.

“Ella es hija única, entonces creí que de pronto le habían llamado la atención ante un mal comportamiento y por eso la reacción. Ella es muy consentida y dudé mucho en que algo malo estuviera ocurriendo, mucho menos en la casa de la abuela. No le prestamos atención, hasta que el día menos pensado recibí la llamada de la psicóloga del colegio. Me citó en su oficina y me dijo que fuera lo más pronto posible. Dijo que me tenía que contar algo muy preocupante y de mucho cuidado”, recordó.

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Entre dibujos

Con esas palabras, la mujer apenas colgó, tomó sus cosas y de una vez se fue para la institución. No dio espera. Llegó a la oficina de la profesional y recibió unos dibujos que la menor realizó en una actividad en clase.

“No entendía nada hasta que empezó a explicarme. Eran unos dibujos como si estuvieran abusando de ella, pero yo solo veía un hombre y un niño. No lo podía creer. De hecho, todavía los guardo. Es como un secreto que guardaré hasta la muerte porque no soy capaz de decir nada”, relató la mujer.

Después de ese encuentro y recibir pautas mínimas para manejar la situación, cuenta, se generó un diálogo madre e hija. La menor terminó por confesarle que su primo, un adolescente de 14 años, decía que jugaría con ella y lo que hacía era pedirle que le tocara sus partes íntimas. Él también hacía lo mismo con ella, pero la mantenía amenazada para que no dijera nada.

“Le conté a mi esposo y él se puso furioso. Lo convencí de que no dijéramos, ni hiciéramos nada. Creíamos que no nos iban a creer y lo que sí íbamos a ocasionar eran conflictos familiares. Me sentía muy frustrada. Ese rencor aún lo guardo en mi corazón. Nunca he podido enfrentar a ese muchacho. Decidimos no llevarla más a donde la abuela, alejarnos un poco y dejar todo ahí”, precisó.

El silencio de los padres de la menor ha perdurado. Admiten que hay momentos en que se arrepienten de esa decisión, quizá el adolescente pueda seguir con su conducta causándole daño a otras niñas. Entre tanto, la víctima estuvo con atención psicológica por un tiempo para que siguiera su vida normal.

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¿Hay delito?

Frente a este tipo de conductas, Aura Rodríguez Durán, comisaria de Familia de la Casa de Justicia de Floridablanca, señaló que se podría hablar de presuntos actos sexuales abusivos cometidos por el adolescente.

“Por la edad del presunto agresor sí son considerados como delitos en nuestro Código Penal y que de conformidad con la Ley 1098 de 2006 (Código de Infancia y Adolescencia) dan lugar a abrir un proceso penal en contra del agresor y proceso administrativo de restablecimiento de derechos, no solo para el agresor si no para la niña o víctima”, precisó.

¿Cuál es el procedimiento?

De acuerdo con Rodríguez Durán, el presunto agresor, por ser un adolescente de 14 años, tiene responsabilidad penal, es imputable y debió ser denunciado ante la Fiscalía Delegada para Adolescentes, por el presunto delito de actos sexuales abusivos.

Respecto a la víctima, el procedimiento de restablecimiento de derechos le correspondería a la Comisaría de Familia por encontrarse la conducta enmarcada en el contexto de familia, ya que es primo. Si hubiera sido en otro contexto la competencia radica en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. Sin embargo debe vincularse a la familia.

La recomendación cuando se enfrenta un caso de estos es que los padres, cuidadores, colegios o cualquier ciudadano sean los que denuncien. Esto conlleva a que se active la ruta de atención para caso de abuso sexual.

“Bajo cualquier circunstancia se le debe creer a la víctima. El único objetivo es evitar que se repitan los hechos, se entre en contacto con el agresor, y las autoridades tomen las medidas de protección a que haya lugar y orienten en la situación de la no revictimización, no recordación del hecho, brindar amor, apoyo y protección”, agregó la funcionaria.

¿Hay afectación psicológica?

Expertos aseguraron que las víctimas de casos como el presentado en esta oportunidad podrían presentar sentimientos inseguridad, tristeza y culpa, así como reflejar aislamiento, terrores nocturnos y bajo rendimiento académico.

En este sentido, a los padres se les recomienda estar muy pendientes de los cambios de comportamiento y del estado de ánimo de los niños y adolescentes, generar empatía propiciando el diálogo y la escucha atenta sin juzgar.

¿A dónde ir?

Cuando se presentan situaciones de maltrato, violencia sexual, trabajo infantil, violencia escolar o cualquiera que vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes, deben reportarse de manera oportuna para que se activen las rutas de atención para su protección.

La ruta arranca desde que se identifica el caso y se reporta directamente ante las autoridades competentes, a través de las línea nacionales 141, 01 8000 918080 ó 01 8000 112440, y páginas Web www.icbf.gov.co ó www.teprotejo.com.

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También puede acudir a las Casas de Justicia. En Floridablanca, este ente descentralizado lleva cerca de 16 años ofreciendo, sin costo alguno, asesorías jurídicas y psicológicas. En 2017 más de 50.193 personas recibieron ayuda, tras acceder a servicios de la Comisaría de Familia, Inspección de Policía, Fiscalía, Defensoría del Pueblo y Consultorio Jurídico.

Las instalaciones se encuentran en la avenida 60 # 42-63 sobre la Transversal Oriental, a la altura del barrio El Carmen Etapa III. Puede llamar al 658 5937 ó 658 5769.

No denunciar casos como el que hoy se expuso podría apreciarse como negligencia e incapacidad para ejercer el cuidado como padre de familia.

Si usted desea que conozcamos su caso, no olvide contactarnos a través de nuestras redes sociales; llamar al 6300700 extensión 2804 y 1126, o escribirnos al correo electrónico ialbis@vanguardia.com

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