martes 15 de octubre de 2019 - 12:00 AM

“Mi profesor me encerró en un salón para besarme a la fuerza”

Vanguardia, a través de la campaña “No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida”, abre un espacio pensando en las mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas. Buscamos visibilizar los casos que se “normalizaron” por miedo o porque no se denunciaron a tiempo, para demostrar que sí se puede hacer algo para defenderles sus derechos.
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Ella, una adolescente de tan solo 14 años, estudiante de una institución educativa de Lebrija, denunció que hace unos meses fue encerrada en un salón de clase y besada a la fuerza por uno de sus docentes.

El hecho, pese a que fue denunciado ante las autoridades competentes, no ha trascendido; al contrario hoy en día cree que nadie ha hecho valer sus derechos. Es más, las directivas del colegio lo que decidieron fue ordenar su traslado para que continuara con las actividades académicas en otra sede; mientras el docente fue dejado en el mismo plantel donde habría ocurrido el hecho.

“Yo era la representante de mi salón y él era mi director de grupo. Llegó un punto en el que para todo era yo, incluso en varias ocasiones trató de darme plata para que comprara lo que quisiera en la cafetería, pero yo no la recibía porque sabía que no estaba bien. Con algunos niños negociaba las calificaciones. Ya algunos compañeros me habían advertido que él tenía otras intenciones, que se había tratado de sobrepasar con otras niñas, pero yo no creía que conmigo fuera a hacer eso”, relató la menor.

Hasta que un día ocurrió lo inesperado. El docente le pidió que buscara unas sillas, a la hora del descanso, y luego las llevara hasta un salón de clase. Como siempre pasaba, ella acató las indicaciones.

“Yo iba con un amigo y apenas lo vio, el profesor le dijo que se retirara. A mí me dijo que entrara al salón y cuando lo hice me cerró la puerta; luego me cogió a la fuerza y empezó a besarme. Intenté empujarlo todo el tiempo, pero era muy pesado. Mientras yo trataba de quitarlo, él más hacía fuerza y con una de sus manos me tocaba la cola. Unos compañeros llegaron y empujaron la puerta, la abrieron y ahí sí me soltó todo asustado y se fue”, recordó la víctima.

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Apenas se soltó, ella salió corriendo a contarle lo ocurrido a dos estudiantes del colegio, quienes lideraban precisamente una campaña contra el maltrato a la mujer.

“Cuando ellos supieron y le contaron a los profesores, lo único que les dijeron era que dejaran eso ahí y que era mejor que no se metieran en eso”, subrayó.

Sin embargo, una profesora la ayudó para que el caso pasara a manos de Comisaría de Familia y Fiscalía. Ella también fue sentenciada a guardar silencio.

“La verdad es que no ha pasado nada. Es injusto que no hayan hecho nada y que haya personas que me señalen y digan que yo fui la que provoqué eso. Lo que me pasó a mi le puede pasar a otra de las niñas del colegio y nadie está viendo ese riesgo. Me imagino que ya no van a hacer nada porque a este profesor le falta muy poco para pensionarse, si no es que ya está pensionado”, acotó la adolescente.

Voz del experto

Sandra Milena Serrano Mora, psicóloga, especialista en Docencia Universitaria, candidata a Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud y docente de la Universidad de Santander - Udes, aseguró que este caso tiene muchos aspectos por analizar.

“Hemos sido una sociedad patriarcal, machista, en la que el hombre ha “tenido permiso” para hacer lo que quiere con las mujeres, esto ha ido cambiando, pero aún nos falta mucho. Se asume que el hombre puede tener varias mujeres, ser infiel que no pasa nada, mientras que a la mujer se le juzga radicalmente si se dan estas mismas condiciones”, dijo.

En este sentido, el rol de la mujer se ha transformado, pero aún falta trabajar más en deconstruir esas prácticas patriarcales y promover roles de género que reconozcan las diferencias y que cambien concepciones radicales frente al ser hombre o ser mujer. Es decir, no se puede seguir culpando a una adolescente por una situación de violencia o de abuso que no está en su capacidad controlar o direccionar, pues ahí la responsabilidad es del adulto que maneja, manipula o genera la situación.

Según la psicóloga, las instituciones educativas se enfrentan a muchos retos, debido a que tienen en sus aulas a niños, niñas y adolescentes provenientes de diferentes contextos y niveles socioculturales. Ellos no solo están aprendiendo biología o matemáticas, también están en ese proceso de construcción subjetiva que nos hace ser seres humanos; no obstante, tienen al frente a docentes con sus propias historias, condiciones psicológicas, familiares y sociales.

“En muchos casos, estos temas prefieren evitarse o minimizarse, pues hay un temor frente a las consecuencias, demandas o afectaciones al “buen nombre de la institución” y esto no debe pasar: los colegios deben asumir el compromiso de abordar estos temas, de identificar docentes que pueden estar poniendo en riesgo el bienestar de los estudiantes, con estos u otros actos, y realizar los procedimientos legales y disciplinarios correspondientes”, indicó.

A su juicio, la casa, el barrio y la escuela son los primeros lugares de referencia de confianza y soporte de un menor, entonces no pueden ser esos espacios en los que se les violenta o abusa. De esta manera se afecta significativamente las condiciones psicológicas y socioafectivas de esa población.

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Hay que denunciar

Para la experta, situaciones como las relatadas por esta menor de edad deben denunciarse y contenerse a tiempo, de lo contrario se abren las puertas para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes sean objeto de situaciones constantes de violencia o abuso de las que no se les puede culpar.

“Hay elementos que se deben combinar, la pedagogía, las campañas de prevención y promoción de ambientes sanos y seguros para los chicos y también los recursos legales, la denuncia y las rutas de atención que ya existen”, precisó Serrano Mora.

¿A dónde puede acudir?

Cuando se presentan situaciones de maltrato, violencia sexual, trabajo infantil, violencia escolar o cualquier hecho similar donde se vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes, deben reportarse de manera ágil y oportuna para que se activen las rutas de atención y protección.

La ruta arranca desde que se identifica el caso y se reporta directamente ante las autoridades, a través de las línea nacionales 141, 01 8000 918080 ó 01 8000 112440, así como en las páginas Web www.icbf.gov.co o www.teprotejo.com

En caso de que la víctima sienta la necesidad de recibir algún tipo de asesoría jurídica, la puede encontrar en un Consultorio Jurídico, en la Defensoría del Pueblo, en la Personería Municipal o en la Casa de Justicia.

Si desea que conozcamos su caso, no olvide contactarnos a través de nuestras línea telefónica 6300700 extensión 2804, o escribirnos al correo electrónico ialbis@vanguardia.com

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