Desde 2021 no se tenían noticias de esta hembra de cóndor, que fue liberada en 2021 luego de sobrevivir a un envenenamiento. Junto a Dasán, otro cóndor que también fue rescatado, esta pareja se convirtió en ícono de la conservación de la especie en Colombia.

Publicado por: Milton Velosa Araque
El 23 de junio pasado una de las ‘cámaras trampa’, del refugio La Piedra del Cóndor del Páramo del Almorzadero, captó las imágenes de una de estas aves insignia alimentándose en una de las plataformas en las que se les ofrece carroña como plato central.
A los expertos encargados del refugio les llamó la atención que en una de sus alas este animal tenía restos de lo que podría ser un aparato de rastreo satelital que lo llevan pocos animales, entre ellos, la pareja de cóndores que fue envenenada en noviembre de 2018. Luego de un largo proceso de recuperación pudieron regresar a su hábitat en el municipio de Cerrito, Santander.
“En un día de trabajo de junio pasado pude observar a una cóndor con las características de Illika mientras hacía monitoreo con una cámara fotográfica. Días después, analizando el material de las ‘cámaras trampa’, la observé de nuevo y no tuve duda de que se trataba de ella”, indicó Carlos Andrés Suárez, especialista en monitoreo del Cóndor de Los Andes del parque Jaime Duque.
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Suárez Grimaldos dijo que el último registro que se tenía del animal fue el 16 de septiembre de 2021, también con ayuda de ‘cámaras trampa’. Illika fue registrada en un vídeo en la zona de El Mortiño, sector Angostura, en el municipio de Cerrito.
El experto indicó que volver a ver a esta hembra es esperanzador ya que “con esto tenemos certeza de que la especie continúa en la zona. Es alegría porque ella fue la primera en tener un rastreador satelital en Colombia y con este dispositivo se pudo verificar los viajes que esta hembra adulta hacía desde el páramo del Almorzadero hasta la Sierra Nevada de Santa Marta. Que haga parte aún de este núcleo nos llena de satisfacción”.
Pero no sólo Illika reapareció. En los monitoreos que se adelantan por parte del parque Jaime Duque se observó a un cóndor macho con lo que pareciera ser también un rastreador satelital. De ser así, se trataría de Dasán, el otro alado que se liberó junto a la hembra adulta.
Precisamente, durante 2018, Illika y Dasán, hembra y macho de cóndores resultaron envenenados tras comer un trozo de carroña. Ellos fueron atendidos por un veterinario de la zona de Cerrito, Bomberos y Policía mientras un helicóptero de la Fuerza Aérea viajó a rescatarlos. Tras 57 días de tratamientos y lucha contra el veneno, los animales fueron liberados en las gélidas montañas del Páramo del Almorzadero en Santander.
Continúa la lucha por la conservación
La Fundación Parque Jaime Duque adelanta un estudio en las veredas El Mortiño, Tierra Negra y Cruz de Piedra en Cerrito y en el sector rural de Ancá en San Andrés para clasificarlos y conocer cuántos habitan en la zona. Según cifras, se trataría de 28 cóndores entre machos y hembras que hacen parte de este grupo.
El especialista en monitoreo del Cóndor de Los Andes del parque Jaime Duque indicó que, es positivo el tema de reproducción de los animales puesto que se han observado en el grupo varios animales jóvenes, algunos menores de un año, que se caracterizan por tener el pico totalmente negro.
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Para el caso de los nidos, el veterinario Carlos Grimaldos halló dos de ellos, pero desafortunadamente allí sólo se hallaron cáscaras, lo que indica que los huevos no fueron fértiles.
Este experto ha podido avistar, a la misma vez, 21 cóndores. De ellos cinco son hembras adultas, cinco hembras subadultas, tres hembras juveniles, cuatro machos adultos, tres subadultos y un macho juvenil. “Lo que nos preocupa es que la mayor cantidad de animales son hembras y como sabemos el cóndor es un animal monógamo por lo que cada una de ellas necesitaría de un macho para formar pareja y reproducirse. Hay un desbalance evidente en este caso”, enfatizó el médico veterinario.
Es de resaltar que allí se implementó el sistema de monitoreo con cámaras para entender la dinámica de convivencia de los animales y conocer cómo está constituida su población en el páramo del Almorzadero.
















