Dos hombres de Santander, que sufrieron en carne propia el dolor de quemarse, narran su experiencia. Aseguran que no quisieran que nadie pase por la misma situación y menos por culpa de la pólvora. En la Noche de Navidad dos niñas se lesionaron con estos artefactos.



Publicado por: Milton Velosa Araque
Quemarse provoca uno de los dolores más intensos que puede sufrir un ser humano, no sólo por el dolor físico que se siente sino por las afectaciones psicológicas que esto implica.
Con esta frase, el coordinador de la Unidad de quemados del Hospital Internacional de Colombia, Carlos Enrique Ramírez, resume el calvario que viven quienes sufren una quemadura.
Para Ramírez, “el dolor de una quemadura se siente 24 horas al día. Hay quemados que sufren mucho, les duele hasta respirar. No obstante, el dolor del alma es mucho más intenso porque la parte psicológica se derrumba completamente, no sólo el paciente porque se ve desfigurado sino también su familia porque sufre por verlo en estas condiciones”.
Quemado con electricidad
Alfredo Mora Gómez es un barranqueño que desde hace más de 30 años labora como contratista de redes telefónicas. Su misión, trabajar en la instalación y ampliación de los sistemas de telecomunicaciones en el Distrito Petrolero.
Pasadas las 10:30 a.m. del pasado 19 de noviembre, uno de los operarios de su cuadrilla lo llamó para informarle que uno de los redes de fibra óptica que estaban instalando se había enredado en un árbol.
“Yo me subí por la escalera a desenredarla y allí había un cable ‘en punta’ pero no pensé que estuviera energizado. Desgraciadamente, estaba haciendo contacto con una red de media tensión y recibió una descarga de 13.200 voltios”, narró Mora Gómez.
La descarga fue tan fuerte que arrojó al hombre contra una pared, encendió en llamas el guante de protección, le quemó su mano y brazo derecho, parte de su espalda y además su oído derecho. La descarga lo dejó inconsciente por algunos minutos.
Uno de sus hijos, que también hace parte de la cuadrilla de operarios lo reanimó y llamó a los Bomberos de Barrancabermeja, quiees acudieron al sitio y lo bajaron de la marquesina. De inmediato, Alfredo fue trasladado en una ambulancia hasta la Clínica La Magdalena, donde le brindaron los primeros auxilios.
Sin embargo, como el centro médico carece de atención especializada para estos casos, hacia las 8:00 p.m. de ese sábado tuvo que ser remitido hasta el Hospital Internacional de Colombia en Piedecuesta a su Unidad de Quemados.
Mora Gómez aseguró que el dolor de su quemadura fue tan intensó que “no se lo deseo a nadie”.
En sus más de 35 días de estadía en la Unidad de Quemados, este hombre ha recibido cerca de tres complejas intervenciones, la primera para bajar la inflamación del brazo derecho y drenar la sangre represada, la segunda para amputarle su dedo meñique, que practicamente se le carbonizó y la tercera para adelantar un nuevo lavado y raspado para seguidamenteinstalarle un dispositivo para buscar la recuperación del resto de su mano que carece de sensibilidad.
El proceso de recuperación para Alfredo es largo y por eso tuvo que pasar la noche de Navidad en la Clínica, y también tendrá que recibir el 2023 en uno de los cubículos en los que se atienden sus quemaduras.
Además del intenso dolor quetiene en sus heridas, hay un sentimiento de tristeza en el alma de este hombre quien por primera vez, luego de 26 años, no pudo organizar la Novena de Aguinaldos en el barrio Villarelys 2 de Barrancabermeja en donde obsequiaba regalos para más de 90 niños del sector.
Una de las mayores motivaciones para avanzar con su doloroso proceso son una serie de dibujos y mensajes que le envía su hija de ocho años y que cada vez que Alfredo los observa en la pared que está al frente de su cama de hospital le renuevan las fuerzas.
“Ella me hace un dibujo cada día y me lo hace llegar al Hospital. Sin embargo, me dijo que no lo volvería a hacer porque quería verme ya de regreso en casa y que si me seguía dibuijando yo no iba a volver”, expresó.
Alfredo anhela con todo su corazón recuperarse, regresar a Barrancabermeja, abrazar a sus hijos, a su esposa, a sus amigos, agradecer a Dios por considerarse un ‘milagro’ de vida y cuidar a sus compañeros de cuadrilla para que no les ocurra algo similar a su experiencia.
Su pierna ardió en llamas
Miguel Ángel Sandoval Saavedra es propietario de una fábrica de calzado en el barrio Zapamanga 1 de Floridablanca. Es experto en el arte de calzar los pies de las personas, pero un pequeño error por poco le cuesta la vida.
Eran cerca de las 2:00 p.m. del pasado 10 de noviembre y Sandoval Saavedra adelantaba la producción de un pedido de calzado para la temporada de fin de año. El hombre virtió parte del envase, que contiene una solución usada para forrar zapatos, sobre una mesa. El líquido inflamable se encontraba cerca de una estufa encendida y ocurrió el accidente.
“Se me cayó el frasco sobre el pie derecho, se generó una chispa y el píe se me prendió en llamas. Con el miedo de que se incendiara mi fábrica corrí a apagar las llamas sin percatarme de que me seguía quemando. Dure así como unos cuatro minutos. Cuando me percaté boté una toalla al pie y lo pude apagar. Allí arrancó el momento de mi sacrificio”, indicó Miguel Ángel.
Como pudo, su hermano Enrique lo subió a un taxi y lo llevó a recibir atención de urgencias en la Clínica Chicamocha, en donde permaneció cerca de dos días pero los médicos determinaron su traslado a la Unidad de Quemados del HIC.
Miguel Ángel recordó que, ya en manos de los especialistas, “me quitaron toda la piel deteriorada, me hicieron un raspado y fue necesario que me quitaran parte de mi pierna para hacer unos injertos en el pie afectado”.
Este es uno de los peores dolores que este fabricanre de calzado ha experimentado en su vida, ya que “estas heridas arden demasiado, uno no se puede ni mover. Además, las secuelas quedarán para siempre porque la piel no volverá a ser igual. La cicatriz en mi cuerpo y en mi mente quedarán para siempre”.
Para afrontar el proceso de recuperación, al igual que el caso de su compañero de pasillo, Alfredo Mora, don Miguel dijo que el apoyo de la familia es primordial. “Me impulsa mi esposa, mis amigos, mi fábrica, mis sueños, pero especialmente mis nietas. Ellas viajaron desde Bogotá a verme. Quiero pasar con mis seres queridos mis festividades y darle gracias a Dios porque pude salir de esto”, aseveró.
El hombre agradeció el hecho de que los médicos y enfermeras del Hospital Internacional han sido sus ‘angeles’ y quienes con sus intervenciones lo tienen ad portas de volver a retomar sus actividades cotidianas.
Dos niñas quemadas en Navidad
Pese a las múltiples advertencias de las autoridades, durante la noche del pasado 24 de diciembre y madrugada del 25 del mismo mes se reportaron dos menores de edad quemadas con pólvora en Floridablanca y Piedecuesta.
El primer caso, reportado por la Policía Metropolitan a de Bucaramanga, ocurrió sobre las 7:00 p.m. del 24 de diciembre cuando una menor de 14 años resultó quemada con pólvora en el barrio La Cumbre de Floridablanca.
Según el reporte oficial, la víctima sufrió una quemadura de segundo grado en la palma de su mano izquierda cuando manipulaba una pañoleta que le estalló.
La otra emergencia reportada fue la de una niña de nueve años, residente del barrio Divino Niño de Piedecuesta.
De acuerdo con la Policía, el hecho ocurrió hacia la 1:00 a.m. del 25 de diciembre cuando la menor se acercó al lugar en el que un familiar quemaba un volcán. El artefacto estalló y le produjo quemadura de primer grado en el lado izquierdo de su cara, cerca a su oído.
Al cierre de esta edición, el Instituto Nacional de Salud reportó que 20 personas se han quemado en Santander durante diciembre.
Quemaduras, un tema recurrente
El coordinador de la Unidad de Quemados del Hospital Internacional de Colombia, Carlos Enrique Ramírez, afirmó que para el caso de Santander, el tipo de quemaduras tienen que ver mucho con la edad del paciente.
“Los niños se queman principalmente con líquidos hirvientes en accidentes en la cocina y cuando los están bañando. Por su parte, los adultos sufren quemaduras en función de su trabajo. Se lesionan cuando manipulan gasolina, gas, por descargas eléctricas, con químicos”, anotó el profesional de la salud.
Asimismo, las quemaduras más graves son las generadas por pólvora porque tienen un agravante, las explosiones. Según el médico, “las detonaciones causan fracturas en los músculos, en las falanges de los dedos, en los metacarpianos y producen amputaciones. Además, son complejas porque la pólvora las contamina”.
El coordinador de la Unidad de Quemados indicó que un paciente con quemaduras requiere la atención de varias especialidades médicas.
“Para nuestro caso contamos con cirujanos plásticos, médicos generales, jefes de enfermería y auxiliares, terapistas físicos y ocupacionales, psiquiatras, psicólogos, infectólogos y apoyo de las Unidades de Cuidados Intensivos”, explicó.
En el Hospital Internacional de Colombia, HIC, se informó que cuentan con 20 camas individuales para la atención de quemados. Recientemente 10 de ellas fueron abiertas.
En promedio, el porcentaje de ocupación de la Unidad de Quemados del HIC es del 90%.
¿Qué hacer en caso de una quemadura?
Los especialistas del Hospital Internacional recomendaron que lo primero que se debe hacer con un paciente de este tipo es tratar de enfriar la quemadura con agua de la llave o solución salina, en caso de contar con ella.
Se advirtió que no se deben usar cremas hidratantes, dentales, sustancias como café, tomate o mantequilla porque aumentan las posibilidades de infección y provocan mayor sensación de dolor.
También se recomendó buscar ayuda médica inmediata, preferiblemente en centros de salud en los que se cuente con Unidades de Quemados, ya que allí se presta atención especializada.
Cabe recordar que las quemaduras pueden varias desde las de primer grado que se pueden atender de manera ambulatoria hasta las de tercer grado, las más complejas, que necesitan hasta de injertos y amputaciones.















