Floridablanca celebra con júbilo la elección de un Papa agustino.

En Floridablanca, Santander, una comunidad educativa vive una alegría especial tras el anuncio del nuevo papa. No se trata solo de la emoción que embarga al mundo católico por la elección de León XIV -nombre con el que Robert Francis Prevost ha sido proclamado como nuevo pontífice-, sino de una dicha compartida con convicción y orgullo por una coincidencia espiritual: el Papa es agustino, y los estudiantes, los exalumnos, los docentes y los directivos de ese plantel también lo son. ¡Hay júbilo en las aulas!

En el Colegio Agustiniano de Floridablanca, un plantel con cerca de 700 estudiantes, el nombramiento fue recibido como una bendición. Para esta institución, donde la formación académica se entrelaza con los valores de la oración, la fraternidad y el servicio, el hecho de que un miembro de su misma orden religiosa haya sido elegido para guiar a la Iglesia Católica es más que simbólico.

“Es un honor para nuestro plantel que un agustiniano haya llegado al trono de Pedro. Para nosotros es motivo de inmensa alegría saber que Robert Francis Prevost, un gran agustino, es el máximo jerarca de la Iglesia Católica”, expresó con emoción el rector, fray Albeiro Arenas Molina.
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La comunidad agustina, de honda tradición mendicante y fundada en 1244, está hoy presente en más de 40 países. Lejos de ser una orden apartada del mundo, los agustinos actúan en parroquias, hospitales, universidades, colegios y misiones rurales y urbanas, recordando con su ejemplo que el servicio es también una forma de oración.
“Esta elección no solo honra a la Orden de San Agustín -señaló el rector-, sino que enaltece a todos aquellos que vivimos bajo su filosofía. Nos sentimos profundamente identificados con este momento histórico”.

La noticia ha sido motivo de reflexión y esperanza dentro del colegio; incluso desde ya se hacen preparativos para rendir, a través de eucaristías, un homenaje al nuevo pontífice.
Los pasillos se han llenado de conversaciones sobre el nuevo Papa, y no falta quien vea en esta elección una señal del valor que tienen las enseñanzas agustinas en el mundo actual: un llamado a la cercanía, al conocimiento interior y al compromiso con el otro.
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En la Ciudad Dulce, esta comunidad académica tiene un nuevo motivo para celebrar. Desde sus aulas, entre libros, oraciones y actos de servicio, los agustinianos de Floridablanca miran hacia Roma con gratitud y esperanza, sabiendo que uno de los suyos ha sido llamado a pastorear a la Iglesia en tiempos desafiantes.















