Los estudiantes de la Sede A de la Institución Educativa ‘Eloy Valenzuela’, del Salesiano, lograron materializar en un ejercicio práctico una propuesta para un prototipo tecnológico para ser adaptado en casa. Esta es la historia:

En Bucaramanga, el talento joven vuelve a demostrar que las grandes ideas pueden nacer en las aulas y convertirse, con dedicación y creatividad, en soluciones para la vida cotidiana. Esta vez, los protagonistas son estudiantes de la Institución Educativa Eloy Valenzuela, Sede A del Salesiano, quienes le dieron forma a un proyecto que acerca la tecnología a uno de los espacios más importantes para las familias: el hogar.
Juan José Quintero Bayona, Jesús David Rincón García, Harold Andrey López y Santiago Trigos Castillo culminaron el desarrollo de un prototipo de vivienda inteligente que permite controlar diferentes elementos eléctricos desde dispositivos móviles.
Detrás de este logro hay un año y medio de aprendizaje, esfuerzo y perseverancia. Lo que comenzó como una propuesta académica fue tomando forma gracias a la curiosidad de los jóvenes, sus conocimientos técnicos y el deseo de llevar a la práctica lo aprendido durante su formación en el programa Técnico en Sistemas Eléctricos Residenciales y Comerciales del SENA.
En este camino contaron con el acompañamiento de su instructor, Alfonso René Quintero Lara, quien participó en el proceso que hoy permite mostrar los resultados de una experiencia educativa conectada con los retos tecnológicos del presente.
Al observar el módulo construido por los estudiantes, es posible imaginar cómo la tecnología puede transformar las rutinas del hogar. Se trata de una representación de una vivienda real, equipada con una instalación eléctrica que integra dispositivos inteligentes y sistemas de automatización. Su principal atractivo está en la posibilidad de gestionar elementos eléctricos desde un celular u otros dispositivos móviles, demostrando que acciones cotidianas pueden incorporar nuevas herramientas para hacer más práctico el manejo de los espacios.
Pero el valor de esta iniciativa va mucho más allá de las conexiones, los circuitos y los dispositivos que dan vida al prototipo. Su propósito también es acercar la idea de una vivienda inteligente a las familias colombianas y demostrar que la automatización residencial no tiene por qué ser un concepto reservado exclusivamente para construcciones de lujo o proyectos tecnológicos de alto costo.

Los jóvenes quieren mostrar que existen alternativas para incorporar funciones inteligentes en los hogares y que conocer estas posibilidades es el primer paso para aprovecharlas. La propuesta invita, además, a mirar las instalaciones eléctricas residenciales con otros ojos o una visión más práctica.
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Hoy, la electricidad no solo permite iluminar los espacios o poner en funcionamiento los electrodomésticos; también puede integrarse con aplicaciones, dispositivos conectados y herramientas de programación para ampliar las posibilidades de control y gestión.
“En esa combinación entre electricidad y tecnología se encuentra una oportunidad para pensar en viviendas más modernas, adaptadas a las necesidades de sus habitantes y abiertas a las innovaciones que poco a poco hacen parte de la vida diaria”, dijo el estudiante Santiago Trillos.
“Llegar a este resultado exigió mucho más que una buena idea. Durante meses, asumimos tareas de planificación, construcción, conexión de componentes y realización de pruebas”, agregó.
Ellos también tuvieron que enfrentar dificultades técnicas, revisar procedimientos y buscar soluciones para que cada parte del módulo cumpliera su función. Cada reto se convirtió en una oportunidad para aprender, fortalecer sus habilidades y comprender que los proyectos tecnológicos requieren paciencia, trabajo constante y disposición para corregir y mejorar.
Precisamente, esa experiencia práctica es uno de los mayores aportes del proyecto. Los conocimientos adquiridos durante la formación dejaron de estar únicamente en los cuadernos y las explicaciones del aula para convertirse en un desarrollo tangible. La electricidad, la programación y la automatización se encontraron en un mismo espacio, permitiendo a los estudiantes reconocer cómo sus competencias pueden complementarse para responder a necesidades reales.

El prototipo también representa una muestra del valor de la formación técnica y de su capacidad para impulsar iniciativas que conectan la educación con el mundo laboral y tecnológico.

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La vivienda inteligente de estos jóvenes es, al mismo tiempo, una invitación a creer en las ideas que surgen desde el colegio Salesiano y a reconocer el potencial de las nuevas generaciones. Su trabajo demuestra que la innovación no siempre comienza en grandes laboratorios ni depende de proyectos monumentales: también puede nacer de una práctica académica y de la decisión de convertir lo aprendido en algo útil. Con acompañamiento, disciplina y creatividad, los estudiantes lograron construir una propuesta que despierta preguntas, genera interés y abre posibilidades para seguir explorando la automatización residencial.
Hoy, con el prototipo terminado, Juan José Quintero Bayona, Jesús David Rincón García, Harold Andrey López y Santiago Trigos Castillo cierran una etapa de formación y abren una ventana hacia nuevos retos.
Su iniciativa deja un mensaje alentador para la comunidad educativa y para las familias: el futuro tecnológico puede empezar en casa, pero también en las aulas donde se forman jóvenes capaces de imaginar, construir y transformar. Desde el Colegio Salesiano, estos estudiantes muestran que aprender haciendo es una manera de convertir los sueños en proyectos concretos y que, cuando el conocimiento se une con la iniciativa, la innovación encuentra un camino para llegar a la vida cotidiana.
















