Atravesar como puedan el río Frío, arriesgando incluso sus vidas en el intento, cargando en sus maletas no solo sus útiles escolares sino también sus uniformes para, una vez al otro lado del riachuelo, cambiarse y poder seguir su camino al colegio.
Esta es la odisea que a diario viven estos jovencitos residentes en el sector del Molino. Sus peripecias son ejemplo de osadía y ganas de salir adelante, pero también son la clara imagen de un desinterés e incluso abandono del Estado.
Ir a la escuela... toda una odisea en Piedecuesta (Foto: César Florez/VANGUARDIA LIBERAL)
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