Colombia
Jueves 23 de enero de 2014 - 07:19 AM

Campistas de la Plaza de Bolívar se niegan a abandonar el lugar

Luego de que la Secretaría Distrital de Gobierno notificara este lunes a los manifestantes que pernoctan en la Plaza de Bolívar, que podrían ser desalojados por el mal uso del espacio público, los campistas se niegan a abandonar el lugar argumentando que han mantenido en orden la zona.

Campistas de la Plaza de Bolívar se niegan a abandonar el lugar (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Campistas de la Plaza de Bolívar se niegan a abandonar el lugar (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Desde hace 45 días, cerca de 120 personas se apoderaron de un sector de la Plaza de Bolívar, armando sus carpas y resguardos en torno al libertador. Allí, cada día y durante casi 18 horas, se realizan talleres de participación ciudadana, libertad de expresión, derechos de la mujer y muchas otras temáticas que giran en torno a la participación democrática, que según Pilar Castaño, integrante de la Aldea, está siendo vulnerada por parte del Estado.

En la petición de desalojo se advierte que si bien se ha dado permiso para realizar concentraciones, este no puede expedirse para una ocupación permanente y se hace un llamado a los manifestantes para que busquen alternativas en las que el derecho constitucional a la protesta se ejerza, sin que se afecten los derechos de los ciudadanos a disfrutar de un espacio público que es considerado monumento nacional.

Quienes se oponen al grupo de manifestantes, argumentan que no es un espacio adecuado para que las personas convivan, ya que podrían presentarse problemas de salubridad, además no hay forma de suplir sus necesidades fisiológicas.

Por su parte, integrantes de la aldea explicaron que cada mañana pequeños grupos de personas se desplazan de manera coordinada a albergues, restaurantes, hoteles, museos y bibliotecas en los que pueden acceder a un baño. “El apoyo que hemos recibido de los locales comerciales del sector nos motiva a seguir en esta resistencia”, reiteró uno de sus miembros.

La concejal de Bogotá, Clara Lucía Sandoval, es una de las ciudadanas que exige a la policía y a la Secretaría Distrital, una pronta recuperación del espacio público, argumentando que “hay un total estado de abandono que no sólo afecta a residentes del sector y visitantes del centro, sino que esta ocupación del espacio público atenta contra la salubridad”.

Ante la denuncia, Leonardo Barbosa, vocero oficial del movimiento, sostiene que personal del Hospital público Centro Oriente, entregó un concepto de verificación de las condiciones del lugar, donde se hacen algunas recomendaciones sobre la manipulación de alimentos, pero no se notifica ninguna novedad en materia de salubridad en sus habitantes.

Para poder mantener limpia la plaza, los campistas establecieron horarios para ejecutar el “ritual de aseo”, procedimiento que inicia hacia las 10:00 de la mañana y en el que se lava no solo el monumento a Simón Bolívar, sino cada una de las zonas que se encuentran sucias por las actividades que realizan en la aldea.

“Yo nunca había visto la plaza tan limpia”, afirma uno de los transeúntes que visita a diario la aldea, y a estas acciones se suman las que el secretario de Gobierno solicitó al cuerpo de bomberos, ya que estos serán los encargados de limpiar la plaza para mejorar su aspecto.

Según el artículo 21 de la Ley de Defensa y Conservación del patrimonio histórico, artístico y monumentos nacionales, dicta que “ningún monumento público conmemorativo podrá ser erigido o reparado sin que el encargado de la ejecución de la obra, haya obtenido la aprobación correspondiente del Consejo de Monumentos Nacionales”, por lo que se dificulta iniciar las labores de limpieza y reparación de la plaza, ya que allí se encuentran otros bienes considerados patrimonio nacional.

La Defensoría del Pueblo califica la invasión del espacio público como “la acción de ocupar los espacios destinados como bienes de toda la ciudadanía por parte de personas que ejercen diferentes actividades, afectando de esta forma a toda la población”, pero ni esta entidad, ni el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, están en la facultad de sancionar el incumplimiento de esta norma.

EL DATO

Los daños ocasionados a los monumentos por pinturas y solventes son casi irreparables. Cada litro de solvente para remover los grafitis cuesta cerca de $300.000 y rinde 3 metros cuadrados.

Para eliminar las manchas en los monumentos, una persona debe trabajar durante ocho horas, para limpiar tan solo un metro cuadrado en esta labor, debe utilizar químicos con altos niveles de toxicidad y abrasión.

Cuando se fisuran, agrietan o fracturan partes de los monumentos, deben invertirse $200.000 por metro cuadrado, en el material que requiere la reparación.

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Publicado por: COLPRENSA

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