El presidente Juan Manuel Santos afirmó hoy, lunes, que es fundamental para finalizar el proceso de paz, poner una fecha fija y precisa para la entrega de armas, tema que tiene estancada la mesa de negociaciones.

Publicado por: COLPRENSA
Pero, ¿qué significa para un guerrillero dejar su arma y por qué es tan difícil llegar a un acuerdo de manera ágil con el Gobierno?
Para el magíster en Estudios Políticos Luis Buitrago, el problema central tiene que ver con la confianza en la seguridad que el Estado pueda brindarle al grupo armado luego de firmar la paz.
“La experiencia de la Unión Patriótica y lo que fue la desmovilización de otros grupos armados ha demostrado que el Estado es incapaz de sostener una seguridad eficiente para los comandantes y hasta los guerrilleros de base en todas las regiones del país”, afirma.
Y resalta que no solo ha sido esa experiencia, también están ejemplos “como el del Epl, al que las Farc también ayudaron a exterminar en el movimiento ‘Paz esperanza y libertad’”, afirmó el experto.
Lo que lleva a convertir el arma en su herramienta de protección y que la garantía de que lo prometido por el Gobierno se cumpla: “O sea que no se entregan las armas hasta que no se cumplan los acuerdos, o por lo menos parcialmente, como pasó en Reino Unido”, indica.
En ello coincide Ariel Ávila, Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, pero señala que las dos partes tienen razón y vuelve más tensa la discusión sobre cuándo será el punto cero.
“Tenemos 60 días para que las Farc se concentren armados, después de los 60 días entonces comienza la dejación de armas. Lo que dice el Gobierno es que cuando termine la última zona comienza la aplicación de los acuerdos de paz y las Farc dicen ‘eso comienza el día de la firma porque qué tal me comiencen a matar o qué tal usted no me cumpla, entonces yo puedo volver’”, explica.
Razón por la cual, dice Ávila, se tiene que buscar una solución combinada, dado que el Gobierno efectivamente no puede permitir que se haga política con armas y la guerrilla propende, como es lógico, por su seguridad.
“LES ESTÁN MUTILANDO, DESDE SU PENSAMIENTO, LO QUE LES DA PODER”
Desde el plano psicológico, un experto en temas de conflicto –quien pidió que no se revelara su nombre-, explicó la relación que puede llegar a tener un guerrillero con su arma, concluyendo de nuevo que se trata de una figura de poder y de protección.
“Hay que tener en cuenta que muchas personas que actualmente pertenecen a las filas de ese grupo al margen de la ley fueron reclutados cuando eran muy niños. Entonces, simbólicamente pudieron haber cambiado sus instrumentos de juego, como una muñeca, como un carro, para pasar a lo socialmente aceptado que para ellos serían las armas”, afirma.
Desde niños, dice, esa interacción con las armas empezó con el “juego” de socialización cuando se encontraban con sus compañeros y terminó siendo su objeto de defensa en los entrenamientos, “lo que simboliza la protección, lo que significa para ellos: yo tengo el poder”.
Desde el psicoanálisis, teniendo en cuenta la teoría fálica, afirma el experto, “podrían verlo como que les están mutilando, desde su pensamiento, lo que les da poder. Para qué, para introducirlos otra vez a una sociedad donde van a estar desprotegidos porque no tienen su figura de poder”, asegura.
Sin embargo, afirma que para una reinserción, “no sería necesario pensar en reemplazar esa arma, sino hacer un proceso de resocialización para las personas que se van a desmovilizar y nuevamente sean recluidas en la sociedad”.
Un trabajo, en el que resalta, no depende solo de las personas que se desmovilicen sino una reconstrucción de tejido social: “Que empieza por todos nosotros; por la familia, por las ofertas de trabajo a las que puedan acceder, entre otros aspectos”.














