Magazín cultural
Miércoles 03 de junio de 2026 - 03:35 PM

El Hip Hop que nació en los barrios y convirtió a Bucaramanga en la cuna del Popping en Colombia

Desde las pistas de ‘chispum’ en los años noventa hasta las actuales competencias de danzas urbanas, el Hip Hop bumangués construyó una historia de resistencia, identidad y transformación social.

De los encuentros en el Parque de las Cigarras a las competencias urbanas de hoy, el Hip Hop de Bucaramanga ha recorrido un largo camino.
De los encuentros en el Parque de las Cigarras a las competencias urbanas de hoy, el Hip Hop de Bucaramanga ha recorrido un largo camino.

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Publicado por: John Arias

El Parque de las Cigarras era el escenario donde Jóvenes de Zapamanga, Manzanares o Girón, llegaban con un disco bajo el brazo o un paso nuevo. No había tarima ni luces ni boletería, solo cuerpos haciendo cosas que la ciudad no había visto antes.

Uno giraba sobre su cabeza, mientras sus piernas dibujaban círculos en el aire. Otro movía el brazo como si fuera un robot, copiando un movimiento que había visto en un VHS traído de no se sabe dónde. Así funcionaba: la novedad era la ley. Cada quien traía algo y se llevaba algo: una prenda, un dato, una técnica. Sin saberlo, estaban construyendo su propia cultura. Bucaramanga no sabía que tenía esto. Pero ellos sí.

Lo que comenzó en discotecas de barrio y encuentros improvisados terminó convirtiendo a Bucaramanga en uno de los epicentros más importantes del Popping en Colombia, gracias a generaciones de bailarines que hicieron del Hip Hop una forma de vida. Foto: Fabián Mejía / Facebook
Lo que comenzó en discotecas de barrio y encuentros improvisados terminó convirtiendo a Bucaramanga en uno de los epicentros más importantes del Popping en Colombia, gracias a generaciones de bailarines que hicieron del Hip Hop una forma de vida. Foto: Fabián Mejía / Facebook

Durante más de tres décadas, el Hip Hop en Bucaramanga ha crecido lejos de las grandes industrias culturales. Su historia no nació en academias ni en festivales oficiales, sino en discotecas, parques de barrio y encuentros improvisados donde cientos de jóvenes encontraron en la danza una forma de identidad, resistencia y transformación social.

Mientras nuevas generaciones expresan su talento en ‘Cyphers’ y competencias urbanas en distintos puntos de la ciudad y el país, gestores de este movimiento en la región recuerdan cómo el baile nació como refugio para quienes crecieron entre barrios populares, precariedad económica y pocas oportunidades. Lea también: ¿Has visto morir a un pájaro?

Krew Legendarios marcó una generación dentro del Hip Hop santandereano, impulsando el crecimiento del Popping en Bucaramanga a través de la disciplina, la investigación y la formación de nuevos talentos. Foto: Suministrada
Krew Legendarios marcó una generación dentro del Hip Hop santandereano, impulsando el crecimiento del Popping en Bucaramanga a través de la disciplina, la investigación y la formación de nuevos talentos. Foto: Suministrada

Los miembros del Krew Legendarios: Chapu, Sandro y Huejar, relatan cómo ha evolucionado esta cultura:

De las discotecas al nacimiento del ‘Chispum’

El origen de este movimiento urbano en Bucaramanga se remonta a mediados de los años noventa. Antes de que muchos jóvenes conocieran el término Hip Hop, la ciudad ya vibraba con sonidos electrónicos como el Eurodance y el House. “No había mucho conocimiento, simplemente se iba a disfrutar”.

Uno de tantos epicentros fue la reconocida discoteca Tropicana, donde empezó a circular un sonido traído desde Chicago, EE. UU., conocido como ‘Underground Construction’.

Nelson Díaz / Vanguardia Liberal
Nelson Díaz / Vanguardia Liberal

Allí, personajes icónicos comenzaron a experimentar con pasos rápidos y secuencias frenéticas de piernas que terminaron consolidando el estilo Hard House, popularmente conocido como ‘Chispum’. “Se pone en tendencia el hecho de bailar, encontrarse los fines de semana. Se empiezan a crear códigos culturales y surgen representantes de los barrios que competían en el mundo discotequero. La idea era llegar con movimientos nuevos para representar su barrio”.

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Aquella escena, inicialmente asociada a las pistas de baile juveniles, terminaría convirtiéndose en la base empírica de muchos de los futuros bailarines urbanos de Bucaramanga.

MTV, películas y la búsqueda de algo más

Con el cambio de milenio, el movimiento empezó a transformarse. Los jóvenes que practicaban ‘chispum’ comenzaron a interesarse por otros estilos que descubrían a través de MTV y películas como Flashdance y Electric Boogaloo, además de videos en VHS y DVD de eventos internacionales. “No se tenia mayor informacion de la cultura como tal , simplemente se admiraban los movimientos extraños como girar en el piso o hacer movimientos imitando un robot”.

Con aquellos videos de movimientos robóticos y giros acrobaticos, que realmente eran técnicas del “Popping” y “Breaking”, los bailarines aprendían únicamente observando y repitiendo frente a televisores o reproductores de video.

“Se empezó a consumir artista como Michael Jackson, James Brown y los demás exponentes que recogían en sus videos los mismos bailes que se veían en las películas. De manera empírica se trataba de copiar esos movimientos para traerlos al Hard House, que inicialmente solo era con las piernas. Pero, de repente, alguien hacía un movimiento robótico o se paraba en la cabeza y giraba en su espalda, eso era el boom porque era totalmente diferente. De manera indirecta se empezaron a incluir danzas del Hip Hop”.

La influencia también llegó desde dierentes regiones del pais, ya que en muchas ocasiones se daba intercambio cultural, mercancia que se movía por el puerto de Buenaventura, así como por comerciantes que traían ropa ancha, gorras planas, pañoletas, pantalones anchos, botas timberland, chaquetas brillantes, películas y música urbana importada en formatos de discos, LP y casete. “Todo empezó con la imitación, de tener referencias y el deseo de competir. Buscando originalidad se empezaron a traer cosas nuevas desde ciudades con movimientos más fuertes”.

Durante más de 30 años, el Hip Hop en Bucaramanga ha servido como espacio de pertenencia para jóvenes de sectores populares, consolidando una escena que hoy es símbolo nacional del Popping y la autogestión cultural. Foto: Soma MT / Facebook
Durante más de 30 años, el Hip Hop en Bucaramanga ha servido como espacio de pertenencia para jóvenes de sectores populares, consolidando una escena que hoy es símbolo nacional del Popping y la autogestión cultural. Foto: Soma MT / Facebook

Más allá de una moda, el baile comenzó a consolidarse como una expresión colectiva que ofrecía un espacio de pertenencia para jóvenes de sectores vulnerables. Las “crews” o grupos de baile funcionaban como familias artísticas donde muchos encontraron apoyo emocional y una alternativa frente a contextos difíciles. Destruxion, Buklan y Armagiron, fueron algunas de estas primeras crews en nacer en la ciudad.

“Para ese momento el Hip Hop tenía todas las etiquetas posibles para ser mal visto en una ciudad tan conservadora: los veían como jóvenes de escasos recursos y mal vestidos, era un escándalo oírlos hablar, los tildaban de ignorantes y drogadictos”.

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Si bien había casos de consumo de sustancias psicoactivas, no era una situación provocada por el Hip Hip, sino por su condición de vulnerabilidad y entorno contaminado.

“Se señalaba a la cultura por cosas que estaban más relacionadas con los problemas sociales. Por el contrario, no se valoraba que muchos de esos jóvenes de cierta manera gracial al baile se alejaban del mundo criminal, las drogas y sus problemas familiares. Quien tiene privilegios no se ve obligado a escapar de su realidad”.

A través del Hip Hop se crearon pequeñas familias, que vienen siendo los ‘crew’. Al encontrar ciertas coincidencias en sus historias de vida, veían que juntos podían ser más fuetes. “Mientras en la casa o la sociedad me señalan, al otro lo felicito por la manera artística en que podemos crecer o soñar los dos. Muchas personas que no hubiesen conocido el Hip Hop en Bucaramanga, no estarían ‘contando el cuento’ hoy en día, porque habrían sido consumidos por muchas cosas malas”.

La historia secreta del Hip Hop en Bucaramanga: crews, resistencia y cultura callejera. Foto: Soma MT / Facebook
La historia secreta del Hip Hop en Bucaramanga: crews, resistencia y cultura callejera. Foto: Soma MT / Facebook

El Parque de las Cigarras y la época dorada

Al inicio de los 2000’s el Hip Hop bumangués vivió una de sus etapas más recordadas. Lugares como el Parque de las Cigarras se transformaron en escenarios abiertos donde convivían bailarines, grafiteros y raperos en encuentros espontáneos que marcaron a toda una generación, al igual que puntos como la Calavera y el Malecón en Giron donde tambien fueron claves para la comunidad de danza urbana de la ciudad.

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Para ese momento era muy común el trueque y el afan de conseguir musica, ropa y accesorios. “La única manera de relacionarnos era el ‘face to face’, llegar y ver qué discos o prendas de vestir se podían intercambiar. Por lo menos se pasaba el dato de dónde se podría encontrar cualquier producto. Era un contacto más real, había muchas ganas de aprender del otro. Se deja de ser niños de discoteca y se empieza a plantear ser bailarines, raperos, grafiteros, DJ’s o productores de música”.

De esta manera, sectores como Zapamanga 4, Manzanares, Girón y el norte de Bucaramanga se consolidaron como territorios clave para el crecimiento del Hip Hop y la cultura urbana.

Antes de las academias y las redes sociales, el movimiento urbano de Bucaramanga creció entre VHS, trueques y reuniones en parques. Líderes históricos relatan cómo el Hip Hop cambió el destino de toda una generación. Foto: Soma MT / Facebook
Antes de las academias y las redes sociales, el movimiento urbano de Bucaramanga creció entre VHS, trueques y reuniones en parques. Líderes históricos relatan cómo el Hip Hop cambió el destino de toda una generación. Foto: Soma MT / Facebook

El epicentro podía ser cualquier cancha: se hacian graffitis , el host le daba paso a los raperos, los DJ’s reproducían música que nadie había escuchado, se invitaba a compartir la cultura como manera de sobrellevar los problemas. Para esa época, mas de 70 bailarines, que deslumbraban con sus pasos de breaking, hacían parte del movimiento.

“Había mucha pasión, se hacían eventos muy culturales, obviamente con fallas en el empirismo, con técnicas que se empezaron a corregir después. Precisamente, por ese desconocimiento de cómo vender la música y de cómo funciona la industria como negocio, la mayoría fue desapareciendo porque tenían que priorizar el dinero para atender otras responsabilidades como sus familias. Tuvieron que dedicarse al trabajo”.

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Además, la llegada de YouTube cambió radicalmente las dinámicas. Los jóvenes podían acceder directamente a tutoriales y referentes mundiales, sin necesidad de la misma interacción. Le puede interesar: Escribir, el oficio más difícil del mundo

La cuna del Poppin de Colombia “La Manga”

La “Ciudad Bonita” no solo es reconocida por su desarrollo urbano y cultural, sino también por convertirse en la cuna del Popping en Colombia. Bucaramanga logró posicionarse a nivel nacional como uno de los territorios mfis importantes para esta expresión del popping , gracias al alto nivel técnico de sus bailarines, la disciplina de sus procesos formativos y la gran cantidad de exponentes que nacieron en sus calles y academias.

El Hip Hop que nació en los barrios y convirtió a Bucaramanga en la cuna del Popping en Colombia. Foto: Carlos Fabián Amaya / Facebook
El Hip Hop que nació en los barrios y convirtió a Bucaramanga en la cuna del Popping en Colombia. Foto: Carlos Fabián Amaya / Facebook

El crecimiento del movimiento urbano en la ciudad permitió que el Popping pasara de ser una prfictica callejera a convertirse en una manifestación artística con identidad propia. Personajes como Roger Jerez y Fabián Amaya fueron importantes como gestores pioneros de espacios para el Popping en la ciudad,aportando la apertura del un movimiento con gran potencial para lo estudios de danza.

Fue en ese contexto donde surgieron figuras fundamentales como Sandro R.R y Joham Hernandez ‘Chapu’, quienes fundaron el Crew Legendarios, agrupación que marcaría una generación dentro de la cultura Hip Hop colombiana.

Con estudio, constancia y rigurosidad técnica, Crew Legendarios impulsó una nueva etapa para las danzas urbanas en Bucaramanga. El movimiento comenzó a desarrollar procesos mfis organizados de entrenamiento, investigación y enseñanza, llevando el

Popping desde parques y encuentros informales hacia academias, estudios privados y espacios culturales de formación artística.

“Nos dieron la oportunidad de enseñar lo que nosotros sabíamos. Hasta el sol de hoy, existe este estilo en todas las academias de la ciudad. Ese vacío de no tener un formador, nosotros lo llenamos. Ya tenemos muchos exponentes que pueden asumir este rol para que muchas mfis personas se sigan involucrando”, recuerdan integrantes del movimiento.

Entre 2013 y 2014, participaron en convocatorias culturales impulsadas por la Alcaldía de Bucaramanga y desarrollaron procesos comunitarios en espacios formativos como el IPC del norte de la ciudad, formando nuevas generaciones y fortaleciendo el impacto social del Hip Hop en sectores populares.

De “chispum” a potencia nacional: la historia del Hip Hop en Bucaramanga. Foto: Carlos Fabián Amaya / Facebook
De “chispum” a potencia nacional: la historia del Hip Hop en Bucaramanga. Foto: Carlos Fabián Amaya / Facebook

Hoy, Bucaramanga sigue siendo símbolo del Popping en Colombia. Su legado dentro del Hip Hop representa identidad, disciplina, arte y transformación social,

consolidando a Santander como la gran cuna del Popping colombiano y uno de los pilares mfis importantes de la cultura urbana en el país.

Su legado no solo está en los pasos de baile, sino en las cientos de personas que encontraron en esta cultura una oportunidad para expresarse, crecer y transformar su realidad.
Su legado no solo está en los pasos de baile, sino en las cientos de personas que encontraron en esta cultura una oportunidad para expresarse, crecer y transformar su realidad.

La nueva generación y la autogestión

Con esta gestión surgieron nuevos talentos como Huejar, quien posteriormente se convirtió en otra de las figuras activas de la escena actual.

Hacia 2019 el movimiento urbano comenzó una nueva etapa de diversificación. Sandro creó The Bang Machine, posteriormente llamada Legión Boogie, mientras ‘Chapu’ impulsó Legado Popping Crew, un espacio enfocado exclusivamente en mujeres como respuesta al machismo presente en algunos sectores de la escena.

En 2020 también nació Boogaloomanga, una plataforma digital creada para visibilizar a bailarines urbanos de toda la ciudad y fortalecer la memoria cultural del movimiento.

Gracias al trabajo de gestores como Krew Legendarios, surgieron procesos formativos, colectivos y espacios que permitieron que nuevas generaciones encontraran en la danza una forma de expresión y crecimiento.
Gracias al trabajo de gestores como Krew Legendarios, surgieron procesos formativos, colectivos y espacios que permitieron que nuevas generaciones encontraran en la danza una forma de expresión y crecimiento.

Recientemente, surgió otra iniciativa para rescatar el Hip Hop: Distrito Freestyle, que busca consolidar espacios autosostenibles para la cultura bajo una filosofía clara: “de nosotros para nosotros”.

A través de ligas, competencias y encuentros de baile en espacios públicos, el colectivo reúne a niños, adolescentes y veteranos de la vieja escuela en escenarios más organizados y seguros que los de hace una década.

Aunque los encuentros masivos de los parques ya no tienen la misma dinámica de 2009, los líderes del movimiento consideran que el Hip Hop sigue vivo gracias a la autogestión y al compromiso comunitario.

Tres décadas después, el movimiento sigue vigente, demostrando que el Hip Hop no es una moda: es memoria, identidad y comunidad.
Tres décadas después, el movimiento sigue vigente, demostrando que el Hip Hop no es una moda: es memoria, identidad y comunidad.
El Hip Hop en Bucaramanga sigue escribiendo su historia.

Hoy, nuevas generaciones toman las calles, los parques y los espacios culturales para mantener viva una cultura que nació desde la autogestión y el trabajo colectivo. Ilustración: Julián Rincón
El Hip Hop en Bucaramanga sigue escribiendo su historia. Hoy, nuevas generaciones toman las calles, los parques y los espacios culturales para mantener viva una cultura que nació desde la autogestión y el trabajo colectivo. Ilustración: Julián Rincón

Publicado por: John Arias

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