En el comunicado, firmado por Brigadier General Mauricio Moreno Rodríguez, Comandante de la Segunda División, se afirma que la reunión adelantada en la Segunda División con sede en Bucaramanga, tenía como objetivo analizar la situación de seguridad en la región.“La reunión se citó el día 19 de mayo con el propósito de adelantar temáticas sobre el desarrollo de operaciones militares y para establecer los parámetros de la operación Artemisa, que une esfuerzos militares y civiles sobre protección ambiental. También se analizan los eventos presentados en las veredas La Rochela, corregimiento de Campo Dos y Socuavo del municipio de Tibú, donde se han presentado ataques a la fuerza pública”, se lee en el comunicado.La aclaración del Ejército se debe a que en la mañana de este miércoles la organización Human Rights Watch pidió al Ministro de Defensa aclarar si es cierto que 15 militares están siendo interrogados para establecer quién le dio la información al periodista de The New York Times. El presunto interrogatorio se estaría llevando a cabo en el comando de la Segunda División del Ejército con sede en Bucaramanga.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La tensión en el gobierno de Iván Duque tras la publicación de la investigación del periódico estadounidense sobre la orden de aumentar las acciones militares continúa.
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Por medio de su cuenta de Twitter, José Miguel Vivanco, director para las américas de la organización Human Rights Watch, le preguntó al Ministro Guillermo Botero “¿es cierto que en este momento están interrogando a 15 oficiales en la sede de la segunda división del ejército para saber quién le dio la información al @nytimes?”.
Ante estas versiones, el Ejército insistió en el comunicado de prensa que dicha reunión para tratar el tema de las declaraciones entregadas al The New York Times, no se registró.
“Las versiones publicadas en diferentes medios y redes sociales, sobre supuestas indagaciones para “identificar fuentes” relacionadas con una publicación o sobre
supuestos usos de polígrafos, no son ciertas y tampoco tienen fundamento de ninguna especie. La Fuerza Pública opera para defender a los ciudadanos de las amenazas provenientes de todo actuar delincuencial. Las reuniones hacen parte de ese proceso estratégico para el cumplimiento de la misión asignada en el nororiente colombiano y en todo el país”, concluye el comunicado.
La investigación
El periódico estadounidense The New York Times aseguró este sábado que en los últimos meses, el comandante del Ejército, instruyó a sus comandantes de tropa para que durante 2019 dupliquen la cantidad de muertes, capturas y rendiciones de miembros de grupos armados ilegales, sin importar que eso pueda llevar a provocar bajas civiles.
El diario sostiene que a comienzos de este año hubo una reunión en las afueras de Bogotá, en la que participaron los 50 principales generales y coroneles colombianos en la que se les pidió firmar un compromiso por escrito para intensificar los ataques.
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En una casilla, de acuerdo con la publicación, se les pidió anotar las bajas en combate, las capturas y las rendiciones obtenidas en 2018 y en la casilla de enfrente se les pidió escribir sus metas para este año. Luego, se les explicó que la meta debía corresponder al doble de los resultados obtenidos el año pasado.
Poco después, recibieron por escrito una orden firmada por el general Martínez, que transcribe el New York Times, y que afirma lo siguiente: “La meta es doblar los resultados operacionales en todos los niveles del mando”.
Lo más preocupante de esta directriz, según algunos altos oficiales que hablaron con el diario a cambio de mantener la reserva de su nombre, es que es similar a la que llevó a que se cometieran los casos de falsos positivos en el Gobierno de Álvaro Uribe, pues en esa ocasión los militares que mostraban bajas en combate eran beneficiados con ascensos y permisos.
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Eso llevó a que soldados mataran a campesinos y jóvenes llevados desde otros lugares del país para hacerlos pasar como guerrilleros, vistiéndolos en algunos casos con uniformes y poniéndoles armas cerca de sus cuerpos.
Según los oficiales entrevistados por el Times, “los soldados colombianos vuelven a estar bajo una intensa presión, y este año ha comenzado a surgir un patrón de asesinatos sospechosos y encubrimientos”.
Recientemente, se conoció el caso del desmovilizado Dilmar Torres, asesinado en Convención (Norte de Santander), presuntamente por un cabo del Ejército que en un primer momento dijo que su muerte había ocurrido por un forcejeo luego de que intentó arrebatarle su fusil. Habitantes de la comunidad denunciaron que Torres había sido torturado y que los militares involucrados intentaron enterrar el cadáver.















