Colombia
Jueves 10 de febrero de 2022 - 09:07 AM

“Teníamos el anhelo de darle cristiana sepultura”: familiar de desaparecido en el Cauca

Casi un mes duró la búsqueda de Jesenia Murillo, sus dos hijas, y Orlando Medina, las cuatro personas desaparecidas desde el pasado 12 de enero cuando el vehículo en el que se dirigían hacia su hogar en San Pedro de Urabá se precipitó al río Cauca, en jurisdicción del municipio de Betulia, dejando como único sobreviviente al esposo de Jesenia y padre de las niñas.

Tomada El Colombiano/VANGUARDIA Ayer, con un sentido acto simbólico, concluyeron las operaciones para intentar sacar el vehículo y los cuerpos de los desaparecidos.
Tomada El Colombiano/VANGUARDIA Ayer, con un sentido acto simbólico, concluyeron las operaciones para intentar sacar el vehículo y los cuerpos de los desaparecidos.

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Publicado por: El Colombiano

Ayer, con un sentido acto simbólico, concluyeron las operaciones para intentar sacar el vehículo y los cuerpos de los desaparecidos pues el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres, Dagran, determinó que el carro no podrá ser extraído por condiciones adversas que presenta el río en el punto donde quedó, a pesar de haber sido ubicado al quinto día de la búsqueda.

Con tristeza y frustración, pero también agradecida por el apoyo incondicional que recibieron de decenas de personas, Paola Zabala, sobrina don Orlando Medina (conductor del vehículo) manifestó que a pesar de no poder encontrar los cuerpos ahora podrán enfocarse en hacer el duelo.

“Obvio no podemos decir los cuerpos están, (o) no están, eso ya es algo que se queda incierto, pero supimos la ubicación de dónde quedó (el vehículo) y para nosotros como familia ya es una gratitud infinita”, dijo Zabala.

Paola agradeció a la Policía; a los bomberos de otros municipios que se unieron a la búsqueda; a los soldados; al Dagran; a la Dimar, que según resaltó ella no solo puso equipos sino personal para apoyarlos; y particularmente a la Gobernación de Antioquia en cabeza de Aníbal Gaviria, quien presionó y priorizó el acompañamiento a las familias en este caso, apuntó Zabala.

Paola recordó detalles de la larga búsqueda y especialmente el quinto día, cuando lograron determinar dos puntos específicos donde los equipos arrojaban indicios de que allí podría encontrarse el carro, y uno de los buzos se sumergió y logró sacar la placa del vehículo que les permitió tener certeza de dónde había quedado y concentrar allí el resto de las operaciones.

Sin embargo, desde ese mismo momento comprendieron lo difícil que sería rescatar los cadáveres porque donde fue hallado el carro llega toda la corriente del río.

“Hay una tristeza y frustración muy grande”, reconoce Paola, pero aclara que no tienen reparo alguno con el personal de rescate ni las acciones realizadas para ubicar los cuerpos e intentar rescatarlos a pesar de la inclemencia del río Cauca, sino porque tenían el anhelo de darle cristiana sepultura a su ser querido.

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“Los cuerpos de ahí no nos los iban a sacar, no nos los iban a entregar con vida. Sin embargo, era ese anhelo, como las costumbres que tenemos, de darle cristiana sepultura a ese ser que falleció”, agregó.

De todos modos, Paola confiesa que concluir la búsqueda les permite cerrar un ciclo “y empezar como familia a hacer un duelo que no habíamos empezado a hacer por la esperanza de sacar el cuerpo”.

Publicado por: El Colombiano

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