La Fiscalía deberá continuar investigando la extraña muerte de Alejandro Pizano, quien era uno de los principales testigos en el entramado de corrupción que involucran al grupo Aval.

Publicado por: K.D.
El Juzgado Tercero de Conocimiento de Funza (Cundimanarca) rechazó la solicitud de precluir la investigación que la Fiscalía General de la Nación adelantaba por la muerte de Alejandro Pizano, hijo del exauditor de la Ruta del Sol II Jorge Enrique Pizano.
Pizano era uno de los principales testigos de la justicia colombiana en medio del complejo entramado de corrupción de Odebrecht, que permeó con coimas varias contrataciones, incluyendo las de la Ruta del Sol I y II, que involucran al grupo Aval.
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Aval fue asesorado jurídicamente por Néstor Humberto Martínez antes de que fuese fiscal general. Al llevar al ente acusador, Pizano puso de presente varias irregularidades en los tramos viales, pero no fue atendido, por lo que decidió acudir a la prensa.

El 8 de noviembre de 2018, Jorge Enrique murió en Subachoque. Un día después, falleció Alejandro. La Fiscalía ha sostenido que murieron por una mezcla de agua con cianuro que el ingeniero preparó, dejó en su oficina y fue consumida accidentalmente por su hijo.
A partir de esa valoración, el fiscal Carlos Escobar solicitó precluir cualquier proceso penal que existiera por el presunto homicidio de ambos, principalmente, de Alejandro, cuyo deceso derivó en una batalla jurídica llevada por el abogado Miguel Ángel del Río.
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Sin embargo, el juez del proceso determinó este viernes que existen "inconsistencias que aún no han sido despejadas por la Fiscalía", como la posible alteración del material probatorio y "serias falencias" en lo declarado por algunos testigos.
Por ejemplo, la botella de agua con cianuro, en la que se remarcó una "ausencia de datos dactiloscópicos" que tuvo una "nula comprobación científica". Es decir, la Fiscalía no evaluó adecuadamente qué huellas de los Pizano había en el recipiente.
El juzgado destacó que, aunque la Fiscalía aseguró que Jorge Enrique "había exteriorizado tendencias suicidas y había contemplado el uso del cianuro", no se presentó alguna prueba documental o testimonial que brindara certeza de esa afirmación.
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Incluso, el juez aseguró que en la escena en la que la familia encontró la botella envenenada "nunca se encontró ni el revólver ni las pastillas de cianuro", aunque sí hubo muestras del material genético del controller en en frasco.
Es decir, no se ha probado la teoría de un supuesto suicidio, que ha sido la posición del órgano penal desde que comenzó a indagar. "El ente acusador no ha agotado todas las posibilidades investigativas", resaltó el juzgado.
"La Fiscalía entró totalmente al plano especulativo", enfatizó el togado de la causa, que criticó la labor del ente acusador en la recaudación de pruebas y el llamado a testigos. El fiscal Escobar, inconforme, apeló la determinación.
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El jurista del Río, representante de la familia, escribió en su cuenta de X que se siente "agradecido" con su equipo jurídico por la no preclusión, a la que considera un "éxito". "Jorge Enrique fue asesinado", manifestó.














