Los restos mortales del Cardenal Rubiano Sáenz reposarán para siempre en la Catedral de Bogotá, en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores.

Publicado por: Duban Villamizar
Este lunes, 15 de abril, la Arquidiócesis de Bogotá mediante un comunicado dio a conocer el fallecimiento del cardenal Pedro Rubiano Saénz, a los 91 años de edad.
Los restos mortales del Cardenal Rubiano Sáenz reposarán para siempre en la Catedral de Bogotá, en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores.
Cabe mencionar que este sacerdote nació en Cartago, Valle del Cauca, el 13 de septiembre de 1932, el Cardenal Rubiano dedicó su vida al servicio religioso y a la fe. Su formación académica incluyó estudios de Filosofía en el Seminario de Popayán y Teología en la Universidad de Laval de Québec. Además, recibió una amplia instrucción en catequesis y Doctrina Social de la Iglesia en diversas instituciones de renombre internacional.
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El Cardenal Rubiano, quien se destacó por su frase “el elefante” durante el proceso 8.000 en los años 90, fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Cali el 8 de julio de 1956. Además, realizó estudios de catequesis en la Universidad Católica de Washington y de doctrina social de la Iglesia en el Ilades de Santiago de Chile. En el momento de su fallecimiento, estaba próximo a cumplir 68 años de servicio sacerdotal.
A lo largo de su carrera sacerdotal, ocupó diversos cargos pastorales, incluyendo la capellanía de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez y la capellanía de la escuela nacional Santa Librada. También ejerció como capellán de la clínica Nuestra Señora de los Remedios, y como vicario de pastoral de la Arquidiócesis de Cali.
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Fue designado obispo de la Diócesis de Cúcuta el 2 de junio de 1971, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de julio del mismo año. Durante su gestión, dirigió la Diócesis de Cúcuta desde 1971 hasta 1983. Posteriormente, el 26 de marzo de 1983, fue designado arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Cali, y luego ascendió como arzobispo metropolitano de Cali hasta el año 1994.
Además, simultáneamente, se desempeñó como administrador apostólico de la Arquidiócesis de Popayán desde abril de 1990 hasta enero de 1991.














