Una columnista de Vanguardia, que formaba parte de una comisión de verificación que viajó al país vecino para las elecciones de hoy, relata cómo fueron expulsados del territorio venezolano.

“Hace un par de semanas recibí una invitación del Comando Venezuela para asistir a la jornada electoral del 28 de julio en ese país. Edmundo González y María Corina Machado invitaron distintas personas de todo el mundo para actuar como observadores imparciales y objetivos de un proceso electoral que ha despertado mucha fe y esperanza en los venezolanos tanto dentro como fuera del país.
La gran mayoría de encuestas confiables que fueron publicadas en las últimas semanas predicen el triunfo del candidato de la plataforma unitaria de manera contundente sobre al candidato del oficialismo y líder del régimen que hoy gobierna Venezuela, Nicolás Maduro.
Sin embargo, ninguno de los invitados internacionales de la campaña de la plataforma unitaria pudo entrar a Venezuela. En lo corrido de esta semana, personalidades de distintas posturas políticas, y de diferentes niveles, llegaron al país procedentes de diferentes partes del mundo y su ingreso no fue autorizado.
Viajé con Adriana Mejía y con Angela María Orozco ayer sábado 27 de julio. Ambas mujeres han dedicado sus vidas al servicio público y quienes no han expresado opiniones políticas radicales de izquierda o de derecha.
Llegamos a Caracas a las 11:00 a.m., hora local, y realizamos el proceso de migración de manera tranquila y regular, como los demás pasajeros del avión. Esperamos cerca de una hora en la fila que no avanzaba. Se acercó un funcionario quien luego de un par de preguntas sobre los motivos de la visita, nos pidió nuestros pasaportes, y nos remitió a otra funcionaria con chaleco de migración, quien nos pidió seguirla.
No en una oficina, sino en la esquina de un mueble de migración la funcionaria nos hizo una breve entrevista sobre la fundación que nos invitaba. Nos dijo varias veces que quería confirmar quienes eran y qué tipo de trabajo hacían en Venezuela. Realizaba confirmaciones a través del celular. Nos pidió también la link de Instagram o alguna red social de la misma.
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Y aquí quiero dejar la primera pregunta: ¿qué pasa si en las redes sociales encuentran algún mensaje de crítica o rechazo a las ideas del régimen? Es ese un motivo suficiente para negar el ingreso al país? ¿No están permitidas las ideas de oposición? ¿No pueden debatirse o comunicarse a través de redes sociales ideas contrarias?
Respondimos todas las preguntas que nos realizaron, incluidas las de nuestro lugar de alojamiento y el tiempo de estadía, todas fueron preguntas ordinarias en este tipo de procedimientos. La funcionaria tomó fotos de nuestro pasaporte y nos pidió ubicarnos nuevamente en la fila.
Allí permanecimos al menos 40 minutos más. Varias situaciones sobre este momento. Primero, los agentes de migración son todos personas muy jóvenes, realmente muy jóvenes, pero de tratamiento muy cordial; y segundo, las cabinas donde están ubicados los funcionarios de migración no pueden verse, son de vidrio grueso y oscuro. ¿En qué otro país del mundo pasa esto?
Venezuela está cerrado. Es increíble ver que el aeropuerto de la ciudad capital (Caracas)es casi un aeropuerto desolado, vacío y con muy poco movimiento. Llegan muy pocos vuelos, y en ellos, muy pocas personas, incluso de nacionalidad venezolana.
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Por fin nos volvieron a llamar, no para informarnos nada, sino para pedirnos que los siguiéramos. Eso hicimos hasta la puerta del mismo avión que nos trajo desde Bogotá. A nosotras y al grupo de personas que deportaron, incluido un congresista ecuatoriano y un sacerdote español, nos escoltó un destacamento de al menos 10 personas, entre funcionarios de migración y aeroportuarias y policías antidrogas.
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No eramos un grupo tan numeroso como para tanta escolta. No hubo razones, no hubo ninguna explicación; pero yo si conozco la razón. Nos impidieron el ingreso porque nos perfilaron como cercanas a la campaña de oposición o a sus ideas. No por la capacidad de incidencia que se pueda tener en ella, sino simplemente porque podríamos parecer personas que piensan distinto o que al menos han trabajado para gobiernos con ideas distintas.
¿Qué oculta el régimen? ¿Por qué le molesta el acompañamiento internacional? ¿Por qué se fastidia con la crítica? Creo tener la respuesta, lo que pasará hoy es tan grande, que prefiere ocultarlo. Ojalá que los venezolanos puedan mostrarlos, el mundo estará atento para verlo.
Por eso, respetados María Corina y Edmundo, todo el equipo de la plataforma unitaria, gracias por invitarnos. No hemos podido entrar a su país, pero los acompañaremos de todas las maneras posibles. Su país se merece el progreso y el desarrollo que ha quedado rezagado ante el avance de un programa socialista que los sumió en el oscurantismo y la pobreza.
Solo se valoran las libertades cuando se pierden. Hoy que sentí no tenerlas, me pregunté cuánto valen. ¿Por qué a veces las naciones están dispuestas a perderlas? ¿Qué nos hace quedarnos callados? ¿Por qué se apodera el miedo de las sociedades hasta que perdemos la democracia? Que no nos pase en Colombia, que no crezca entre nosotros el miedo a pensar diferente, que no caiga la censura por ver el mundo desde otra orilla”.
















