Colombia
Domingo 01 de diciembre de 2024 - 01:12 PM

Laura Sarabia en el ojo público: entre la salida de Alcocer y la llegada de Benedetti a la Casa de Nariño

El ruidoso aterrizaje de Armando Benedetti en la Casa de Nariño dejó al descubierto la crisis que se ha vivido en los últimos meses en el corazón del poder presidencial.

El presidente Gustavo Petro decidió sacar del gobierno a Laura Sarabia, jefe de Gabinete, y Armando Benedetti, embajador de Colombia en Venezuela. Archivo / Vanguardia
El presidente Gustavo Petro decidió sacar del gobierno a Laura Sarabia, jefe de Gabinete, y Armando Benedetti, embajador de Colombia en Venezuela. Archivo / Vanguardia

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Publicado por: Redacción Nacional

La bomba noticiosa de esta semana en Colombia, sin ninguna duda fue el ruidoso aterrizaje de Armando Benedetti en el corazón de la Casa de Nariño, es apenas el más reciente capítulo de la telenovela en la que se ha convertido el gobierno de Gustavo Petro.

Benedetti llegó a Bogotá pisando duro, no esperó a que nadie lo presentara como nuevo asesor presidencial, sino que él mismo se autoproclamó como tal en una entrevista que dio a la revista Semana, con la que anunció su regreso “triunfal” al país. Le puede interesar: Estas son las víctimas del conductor que se salió de la vía y causó tragedia en Turbaco

A pesar de que había sido uno de los grandes artífices de la victoria de Gustavo Petro en 2022, desde ese mismo 7 de agosto el propio Presidente lo mandó al exilio. Primero a Caracas, a donde lo convenció de ir con el cuento de que lo necesitaba allá, pero de donde se devolvió aburrido antes de completar el año a reclamarle al presidente que le diera un puesto en Bogotá. La manera cómo pidió cupo quedó grabada en esos escandalosos audios de sus conversaciones con Laura Sarabia, en los que Benedetti amenazaba con contar los secretos de grandes descalabros de la campaña de Gustavo Petro.

No le abrieron cupo en Bogotá, pero en lo que pareció ser una jugada para pagar su silencio, el presidente Petro le abrió una embajada nueva en Roma, ante la FAO, le puso Mercedes Benz de alta gama y le pagó un costoso arriendo para que viviera a sus anchas en esa soñada capital.

El lunes 25 de noviembre, Armando Benedetti oficializó su renuncia al cargo de embajador en la FAO.
El lunes 25 de noviembre, Armando Benedetti oficializó su renuncia al cargo de embajador en la FAO.

Pero una vez más se aburrió, porque “aunque la jaula sea de oro no deja de ser prisión”, sobre todo porque a Benedetti no solo le gusta estar en el agite del poder, sino que además lo necesita hoy más que nunca, pues tiene siete investigaciones en la Corte Suprema y sabe que sin hilos qué mover puede terminar en la cárcel.

De manera que Benedetti esta vez no se iba a dejar mover la silla, aterrizó con una estrategia clara: tras la entrevista del sábado, el lunes a primera hora citó a una reunión en Casa de Nariño con el Presidente y Laura Sarabia, pidió que tomaran fotos y las distribuyó a los medios de comunicación. Se hizo asesor presidencial de facto. A sabiendas de que ni el Presidente ni Sarabia –con el recuerdo fresco de los explosivos audios sobre anomalías en la campaña– iban a correr el riesgo de atravesársele en el camino.

Ese mismo lunes, en las redes sociales, los petristas purasangre como nunca antes se manifestaron indignados y tristes por la llegada de Benedetti. Varios miembros del gabinete, liderados por Gustavo Bolívar (DPS) y Daniel Rojas (Educación), le pidieron a Petro que los atendiera unos minutos antes del consejo de ministros de esa noche. El pedido era tan inusual, que se esperaba un sacudón en el gabinete. Sin embargo, si bien la charla con el Presidente se alargó hasta entrada la noche, al punto de que tuvieron que cancelar el consejo de ministros, al salir se manifestaron conformes con las explicaciones que les dio Petro. Lea también: Un hombre muerto y dos heridos dejó ataque a bala en el mirador del aeropuerto Palonegro

Así de fácil se resolvió la rebelión. Y es que Petro ha logrado conformar un núcleo duro en su gabinete, de ultraleales a él, a los que prácticamente parece no importarles lo que haga el Presidente, como poner de asesor a un hombre con siete investigaciones en la Corte Suprema, con denuncias de violencia intrafamiliar y con unos audios que los comprometen con asuntos de corrupción. Ellos están dispuestos a acompañarlo.

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Laura Sarabia, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, DAPRE.
Laura Sarabia, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, DAPRE.

¿La mala hora de Laura?

Si bien públicamente ninguno se atreve a decir nada, Laura Sarabia dio una entrevista el jueves para responderles: “La verdad, jamás me imaginé estar envuelta en un torbellino de odio y de una hoguera de vanidades”, dijo a El Tiempo.

Sarabia, la que durante dos años ha estado acumulando un poder que ningún otro funcionario distinto a un Presidente ha tenido en la historia en la Casa de Nariño, ha comenzado a perder terreno en los últimos meses.

El momento más crítico para ella, tal vez, se dio por la época del concierto de Paul MacCartney, el 1 de noviembre en Bogotá, al cual Gustavo Petro le contó al país que había ido en condición de “clandestino”. Lea aquí: Petro habla de “cesación de pagos” en caso de que no se apruebe la reforma tributaria

Por esos días le oyeron decir al presidente Petro, con ese dejo de ironía tan característico en él, dirigiéndose a Laura Sarabia, su mano derecha y directora del Dapre: “Váyase con sus amigos empresarios”.

A pesar de que dos fuentes distintas dentro de la Casa de Nariño, de entero crédito, le confirmaron a este diario haber escuchado esa frase, Sarabia lo niega. “El presidente NUNCA me ha dicho algo así. Él está al tanto de mi cercanía y gestión institucional con el sector privado”.

Por esos mismos días circuló la versión de que Sarabia quería salir de la Casa de Nariño y se alcanzó a comentar que había pedido pista en el Grupo Aval. ¿Habrá sido ese el malestar del Presidente?

De todas maneras, la cercanía que Sarabia ha ido creando con el grupo de Luis Carlos Sarmiento no cae bien entre el sector duro petrista. Una alta fuente del mundo petrista, precisamente, se quejó de que Laura Sarabia habría sido clave para que “en el texto de la Reforma Pensional la plata se quedara en los fondos de pensiones”, haciendo referencia a que uno de los más grandes fondos privados de pensiones pertenece al grupo del banquero. Al consultarle a Sarabia al respecto, contestó: “Su fuente le informó mal, no tuve ninguna injerencia ni en el trámite ni en el texto de la reforma pensional”. Le sugerimos: Metrolínea abrió inscripciones para el subsidio del 50 % en el pasaje: ¿quiénes tienen derecho?

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La fuente además añadió: “El Presidente tenía listo para cambiar lo de la regla fiscal y lo de las inversiones forzosas que ponía en serios aprietos al Grupo Aval, y Laura lo cambió por el pacto por el crédito”.

Foto tomada de El Universal / VANGUARDIA
Foto tomada de El Universal / VANGUARDIA

Más allá de que sea cierto o no, o más allá incluso de que estas intervenciones de Sarabia merecerían un reconocimiento porque pueden ser lo mejor para el país, el hecho político es que esos son algunos de los argumentos que enarbolan los petristas purasangre contra Sarabia.

Esta línea dura no había expresado antes su malestar por dos razones: la primera, porque Laura Sarabia les era muy útil a todos como la operadora del Gobierno, resolviendo problemas y organizando la estructura teniendo en cuenta la falta de método y de orden que caracteriza al primer mandatario.

“Laura no es que sea la persona a la que el presidente le consulta, como tampoco le consultaba a Augusto (Rodríguez), que hacía ese papel en el pasado”, dice alguien que conoce a Petro hace muchos años.

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“El presidente necesita alguien que le opere cosas, que él no quiere que lo distraigan. Y ella, hábilmente, se toma más atribuciones de las que se tomó Augusto históricamente. Augusto también llegaba donde uno y decía Gustavo manda a decir. ¡Mentiras! Gustavo no mandaba a decir nada. Pero Laura es peor porque le dice a la gente ‘es que yo le dije al presidente’, ‘es que ya acordamos con el presidente’”.

Pero Sarabia comenzó a incomodar cuando aparecía como la que jalonaba la reactivación económica en Nueva York por delante del ministro de Hacienda, o la líder de un viaje de ministros con chalecos antibalas a El Plateado en Cauca, en el que iba el ministro de Defensa. Parecía actuar como la mismísima presidenta.

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Publicado por: Redacción Nacional

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