Edmundo González respaldó la abstención masiva en Venezuela y calificó las elecciones de Maduro como una farsa, en medio de denuncias por falta de transparencia y legitimidad.

Publicado por: Redacción Mundo
Venezuela no llenó las urnas. Las calles permanecieron en silencio electoral el pasado 25 de mayo, y ese eco, más atronador que cualquier mitin, ha sido interpretado por el líder opositor Edmundo González Urrutia como una señal clara: el pueblo no está dispuesto a convalidar lo que él llama una “farsa electoral”. Desde su exilio en España, el excandidato presidencial levantó la voz con tono firme y sereno, respaldando la abstención masiva como una forma legítima de protesta ciudadana frente al régimen de Nicolás Maduro.
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No fue una declaración improvisada. Fue un pronunciamiento cargado de simbolismo, lanzado en medio del hartazgo colectivo y la desilusión política que atraviesa al país caribeño. La participación oficial, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), fue del 42,6 %, pero voces de la oposición, incluyendo a González Urrutia y a la también líder María Corina Machado, aseguran que la cifra real de abstención superó el 85 %.
En lugar de movilizar masas o alzar consignas en las plazas, la oposición optó por el silencio electoral. González Urrutia fue claro al definirlo: “La abstención es un acto de dignidad frente al autoritarismo. No es pasividad, es una decisión política consciente”. Para el diplomático y dirigente político, el pueblo decidió no participar en un proceso que desde el inicio consideraron sin garantías ni transparencia.
La denuncia no es nueva, pero en esta ocasión cobró fuerza desde los vacíos. Desde los asientos vacíos en los puestos de votación, desde las imágenes de colegios electorales desiertos, desde los miles que se quedaron en casa como forma de resistencia.
Como si de una puesta en escena se tratara, González Urrutia comparó el proceso comicial con un montaje teatral sin público. “Los actores estaban, las luces encendidas, pero la platea vacía dejó en evidencia que la obra no convenció a nadie”, señaló en entrevista con medios internacionales. Su metáfora no es casual. En un país donde la política y el espectáculo han caminado de la mano durante décadas, la abstención se convirtió en el acto performático más potente de la jornada.
“Este proceso no merece el nombre de elección. Es un espectáculo del poder para intentar validarse ante la comunidad internacional, y los venezolanos decidieron no prestarse a ese juego”, agregó el dirigente.
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Hoy fuimos testigos de un evento que intentó disfrazarse de elección, pero que no logró engañar ni al país ni al mundo. El pueblo no convalidó un simulacro que pretendía legitimar lo que por naturaleza es ilegítimo.
— Edmundo González (@EdmundoGU) May 25, 2025
Lo que el mundo vio hoy fue un acto de coraje cívico. Una…
El mensaje a la comunidad internacional de Edmundo González
La postura de González no se quedó en la crítica interna. Hizo un llamado explícito a la comunidad internacional para que no reconozca los resultados de unos comicios “sin legitimidad, sin competencia real y sin condiciones de equidad”. En sus palabras, “los demócratas del mundo no pueden mirar hacia otro lado”.
Además, reiteró su compromiso con una transición pacífica, insistiendo en que la unidad de la oposición es vital para construir una ruta hacia elecciones libres y con garantías.
González Urrutia, diplomático de carrera y figura que irrumpió en la política opositora con un estilo sobrio y articulado, sigue ganando fuerza como una de las voces más coherentes del sector antichavista. Su apoyo a la abstención no fue una decisión solitaria, sino el reflejo de una estrategia compartida por varios sectores de la oposición, que ven en el retiro del proceso una forma de evidenciar ante el mundo la falta de condiciones democráticas.
Aunque algunos analistas han cuestionado esta estrategia, argumentando que la abstención puede consolidar al oficialismo en el poder, González Urrutia fue enfático: “No participamos en farsas. El país necesita elecciones verdaderas, no simulacros”.
Mientras el régimen celebra una victoria sin competencia real, la oposición se reorganiza entre bastidores. La abstención, lejos de significar derrota, se ha convertido, según González, en una declaración de principios. El público, cansado de ver la misma obra una y otra vez, ha optado por no aplaudir ni asistir. Y en ese acto de desobediencia silenciosa, tal vez se encierre el preludio de una nueva escena para Venezuela.
“Este no es el final del guion. Es apenas un intermedio incómodo. Pero el telón volverá a subir”, concluyó González Urrutia, dejando claro que aún queda historia por contar.













