Las familias de clase media se verán más impactadas por los efectos de la emergencia económica. Estos son los impuestos que ‘aterrizan’ en el bolsillo de los ciudadanos.

Publicado por: El Universal
La reciente medida de emergencia económica decretada por el Gobierno nacional presionará el bolsillo de la clase media en Cartagena y los directamente afectados serán 50 mil familias de ese nivel socioeconómica revela un informe de Crowe Co., una firma especializada en auditoría, consultoría y finanzas corporativas".
Precios más altos en el día a día, mayor gasto en cigarrillos y vapeadores, compras en línea menos favorables, presión sobre pequeños negocios, cuotas más altas para vehículos a préstamo y un acceso más costoso al crédito marcarán la vida familias de estrato medio en la capital de Bolívar, prevé el estudio.
Los hogares de la ciudad de los estratos 3 y 4 quienes tendrán que alistar el bolsillo para cubrir las alzas de varios tributos.
El impacto de la emergencia económica lo sentirán las familias cuando el mercado alcance menos, cuando una compra por internet en Temu, SHEIN o Ail Express llegue con un cobro extra o cuando la cuota del crédito suba sin explicación aparente.
El informe de Crowe Co advierte que una buena parte de las medidas adoptadas por el gobierno para cerrar el hueco fiscal se traducirán en impuestos que se pagan de inmediato, reduciendo el margen de gasto de las familias cartageneras en 2026.
Los impuestos que ‘aterrizan’ en el bolsillo
El informe de Crowe Co. señala que “en un contexto económico poco favorable: inflación al cierre de 2025 del 5,10 % y tasas de interés que siguen elevadas, con créditos de consumo cercanos al 16 % efectivo anual y una tasa de usura del 24,36 %, según la Superintendencia Financiera”, en Cartagena y en el resto del país los impuestos que se harán sentir son los siguientes:
1. El mercado y la rumba sentirán el primer golpe: el IVA del 19 % a licores reducirá el dinero del mes. Productos asociados a celebraciones, reuniones y fechas especiales pasarán a costar más de forma permanente. En un entorno de inflación acumulada, ese gasto adicional competirá con rubros básicos como mercado, transporte o servicios públicos.}
“En Colombia estos bienes no funcionan como un lujo de élite, son parte del consumo social, y por eso el impuesto resulta regresivo, porque el sacrificio relativo es mucho mayor para quienes tienen ingresos ajustados”, explica Juan Carlos Arbeláez, director del área de Impuestos y socio de Crowe Co.
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2. Precios más altos abrirán la puerta al contrabando y al consumo informal, generando mayores riesgos para la salud. Cuando el producto formal se encarece, crece el atractivo de opciones más baratas por fuera del mercado legal. Esto afectará sobre todo a los hogares de menores ingresos y elevará riesgos sanitarios, como el consumo de alcohol adulterado. Además, reducirá el recaudo efectivo lo que podría causar un círculo vicioso: menos ingresos reales para el Estado y nuevas presiones fiscales.
3. Cigarrillos y vapeadores subirán el gasto fijo de las familias, aunque el consumo no baje de inmediato. El consumo de tabaco es rígido en el corto plazo, por lo que los aumentos tributarios se reflejarán casi de inmediato en el presupuesto mensual. “En el corto plazo, este tipo de impuesto funciona como un “castigo” a la adicción: recauda rápido, pero golpea con dureza a los hogares que no tienen colchón financiero”, advierte Arbeláez.
En familias vulnerables, el impacto se traduciría en atrasos de pagos, mientras que en la clase media generaría menos ahorro o más uso de tarjetas de crédito.
4. Comprar por internet en plataformas de comercio electrónico dejará de ser una estrategia de ahorro para la clase media. La reducción de la exención de IVA a importaciones de bajo valor encarecerá las compras comunes como tecnología, repuestos, ropa o artículos del hogar. Para muchos hogares, el comercio electrónico era una forma de “estirar” el ingreso frente al alto costo de vida. Sin embargo, con este nuevo escenario, una sola compra pesará más en el presupuesto mensual.
“La clase alta absorberá el IVA sin cambiar hábitos y la clase media perderá una herramienta clave para optimizar su gasto”, agrega Arbeláez.
5. Microempresas enfrentarán más costos y menos margen: deberán decidir entre subir precios o resistir con menor rentabilidad. Muchos pequeños negocios importarán insumos o inventario en cantidades reducidas. Con el nuevo IVA, los costos subirán de inmediato y el margen se estrechará. El dilema es claro: trasladar el aumento al precio final y perder clientes, o mantener precios y ganar menos.
“En una economía desacelerada, estos aumentos no son marginales; definen si un negocio sobrevive, reduce empleo o sale del mercado”, indica Arbeláez.
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6. El carro familiar empezará a pagar como lujo y si está a crédito la cuota mensual se encarecerá por varios años. Por umbrales técnicos, inflación acumulada y devaluación, muchos vehículos familiares o de trabajo quedarán sujetos a mayores cargas tributarias. El golpe más fuerte no solo será el precio final, sino el crédito. Con tasas de interés para consumo que seguirán en niveles elevados, la cuota mensual absorberá una mayor porción del ingreso del hogar.
7. El crédito se volverá más exigente y el costo del dinero terminará llegando al hogar. Las mayores cargas al sector financiero pueden trasladarse a tasas, comisiones o requisitos más estrictos. En un país donde el crédito sostiene consumo, vivienda y educación, cualquier ajuste se siente rápido. “Cuando el costo del dinero sube, el efecto final casi siempre termina llegando al hogar, incluso si el impuesto no se cobra directamente a las familias”, explica Arbeláez.
















