Testimonios inéditos revelan órdenes, omisiones y vínculos que permitieron una incursión armada con graves crímenes contra la población civil.

Publicado por: Redacción Vanguardia
A finales de la década de los noventa, Barrancabermeja vivía uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La violencia asociada al conflicto armado se había instalado en los barrios populares, mientras la población civil intentaba mantener espacios comunitarios en medio de la zozobra. Uno de esos intentos terminó convertido en una de las masacres más recordadas del país y, casi tres décadas después, nuevas revelaciones vuelven a sacudir la memoria colectiva.
El 16 de mayo de 1998, la comuna 7 de la capital petrolera fue escenario de una incursión armada que dejó siete personas asesinadas y al menos 25 secuestradas, de las cuales 15 continúan desaparecidas. Durante años, la versión oficial sostuvo que se trató de una acción exclusivamente paramilitar, ejecutada por hombres de las Autodefensas de Santander y el Sur del Cesar (AUSAC), al mando de alias “Camilo Morantes”. Sin embargo, investigaciones recientes ponen en entredicho ese relato.
Confesiones ante la JEP revelan omisiones y órdenes previas
En las últimas horas, han sido divulgados videos de las declaraciones rendidas ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en las que varios militares admiten haber facilitado la incursión paramilitar y haber guardado silencio durante 27 años para proteger a sus superiores. Los testimonios señalan directamente a la cúpula del Batallón Nueva Granada, con sede en Barrancabermeja, que para la época estaba bajo el mando del coronel Óscar Diego Sánchez Vélez.
Entre los señalados figuran también el mayor Juan Carlos Barrera Jurado, entonces segundo comandante del batallón, y el mayor Carlos Eduardo Ávila Avendaño, jefe de operaciones. Según los comparecientes, existió conocimiento previo de la entrada de hombres armados a la comuna 7 y se impartieron órdenes para no intervenir.
Uno de los testimonios más contundentes es el del mayor Oswaldo Prada Escobar, exjefe de inteligencia del batallón, quien admitió haber participado en una reunión dos días antes de la masacre. En ella se habló de una incursión para realizar propaganda y “levantar” a dos supuestos guerrilleros. Prada reconoció que era evidente que se trataba de paramilitares y que se dispuso incluso un guía para facilitarles el ingreso y la salida del sector. Lea: Masacre del 16 de mayo en Barrancabermeja: 21 años “de resistencia y dignidad contra el olvido”
#UnidadInvestigativa @CaracolRadio | Militares rompen el pacto de silencio: El @COL_EJERCITO sí facilitó la Masacre de Barrancabermeja.
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“Toda la vida lo hemos tapado, hasta hoy”: mayor (r) Oswaldo Prada Escobar confiesa que el Ejército permitió esa masacre paramilitar en 1998.… pic.twitter.com/PHqNn6wWCl
Bases militares inmóviles mientras ocurría la masacre
De acuerdo con las confesiones, durante la noche del 16 de mayo se ordenó a los soldados apostados en las bases de ISA y Pozo 7 permanecer en sus puestos, pese a las alertas de la comunidad. El entonces capitán Álvaro Enrique Daza Camargo relató que recibió la instrucción directa de no salir ni reaccionar ante lo que estaba ocurriendo en los barrios cercanos.
Daza, hoy en retiro, reconoció ante los magistrados de la JEP que cumplió la orden aun cuando era consciente de que la población civil estaba siendo atacada. Su declaración coincide con la de Prada Escobar en cuanto a que las órdenes provinieron de la línea de mando del batallón y que, posteriormente, se intentó simular acciones operativas para aparentar una reacción institucional que nunca se concretó.
#UnidadInvestigativa @CaracolRadio | Militares rompen el pacto de silencio: El @COL_EJERCITO sí facilitó la Masacre de Barrancabermeja.
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“Es la cara de la vergüenza que tengo yo, tener que tapar uno tantas cosas durante tanto tiempo”. Capitán (r) del Ejército Álvaro Daza, con voz… pic.twitter.com/p7tY7zp8yx
Vínculos con inteligencia y seguridad privada también quedaron expuestos
El tercer testimonio clave es el del capitán (r) Jorge Eduardo González, exsubjefe de seguridad de Ecopetrol en Barrancabermeja, quien aceptó haber sido enlace entre la inteligencia militar y los grupos paramilitares. González aseguró que su rol era conocido por altos mandos y que participó en la planeación de la incursión que terminó en masacre. Su objetivo inicial, según dijo, era capturar a presuntos insurgentes y consolidar el control territorial.
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Estas declaraciones coinciden con versiones previas de exparamilitares, como alias “Panadero”, rendidas ante tribunales de Justicia y Paz, en las que se describió la complicidad de la Fuerza Pública para permitir el libre tránsito de los asesinos.
Otras noticias: “20 años después de la masacre en Barrancabermeja seguimos clamando justicia”
La Fiscalía confirmó que existe un proceso activo por la llamada “Masacre de Barranca” y que varios de los oficiales mencionados han rendido declaración jurada. No obstante, hasta ahora, solo algunos de los comparecientes han sido privados de la libertad o vinculados formalmente a la JEP.
Las revelaciones reabren el debate sobre la responsabilidad institucional y la persistente impunidad en uno de los crímenes más graves del conflicto armado colombiano, mientras las víctimas y sus familias siguen esperando verdad, justicia y reparación.














