Reportan la circulación de sustancias letales en productos cotidianos. La policía refuerza controles con tecnología avanzada para frenar la amenaza.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El narcotráfico en Colombia ha dejado de ser una industria de grandes cargamentos para convertirse en un laboratorio de engaños invisibles. Ya no se trata solo de las sustancias tradicionales; hoy, la Policía Nacional advierte sobre la circulación de 68 nuevas drogas sintéticas que logran burlar los controles más estrictos mediante el “camuflaje químico”.
Esta estrategia permite a las redes criminales ocultar estupefacientes en productos tan cotidianos como el café, los condimentos o incluso dulces. Según la teniente coronel Eliana Ruíz Riascos, jefe del Centro Internacional de Estudios Estratégicos Contra el Narcotráfico (Ciena), esta capacidad de adaptación busca evadir la detección de las autoridades transformando la apariencia física de la droga en elementos inofensivos.
El peligro de las sustancias invisibles en entornos cotidianos
La preocupación aumenta al detectar que muchas de estas sustancias están llegando a entornos vulnerables, incluidos los colegios. El riesgo es doble: por un lado, la potencia de drogas como el fentanilo o la xilacina (apodada la “droga zombi”); por otro, el hecho de que el consumidor puede estar ingiriéndolas sin saberlo.
El mayor Andrés Marín Morales, investigador del Ciena, es enfático en la dificultad de este escenario: hoy en día es prácticamente imposible identificar una sustancia solo por su olor, sabor o apariencia. Esto facilita la comercialización de las llamadas “polidrogas”, mezclas experimentales que elevan exponencialmente las probabilidades de intoxicación severa, dependencia inmediata o muerte súbita.

Un desafío global que exige tecnología de punta
Mientras que en Colombia se han identificado 68 variedades, la cifra a nivel global ya supera las 1.300 sustancias psicoactivas. Este panorama ha obligado a la Dirección de Antinarcóticos a evolucionar a la misma velocidad que el crimen organizado.
Para enfrentar esta amenaza, la Policía ha reforzado su capacidad operativa con tecnología de detección avanzada en puertos y aeropuertos, además de implementar pruebas rápidas de campo. La estrategia no solo es técnica, sino también diplomática, mediante el fortalecimiento de la inteligencia internacional y la cooperación transnacional para frenar la expansión de estos análogos sintéticos cuyos efectos siguen siendo, en muchos casos, impredecibles.














