Con casas destruidas y letreros de auxilio colgados en sus fachadas, los campesinos solo han recibido ayuda de conductores que pasan por la carretera.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una bandera blanca con la leyenda “Ayuda, SOS” colgada en una vivienda rural de Ansermanuevo resume el drama que viven decenas de familias campesinas tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al norte del Valle del Cauca: ninguna autoridad ha llegado hasta sus veredas y solo han recibido ayuda de conductores que pasan por la carretera. Con casas destruidas o en riesgo de derrumbe, muchos se niegan a abandonar sus hogares hasta que un ingeniero les confirme si pueden quedarse. Lea también: China anuncia ayuda para emergencia y reconstrucción tras terremoto

La bandera que pide auxilio
En el sector Los Mudos, vereda Las Brisas de Ansermanuevo, Milton Puentes Barahona instaló una bandera con el mensaje “Alerta, SOS” en su casa, que quedó “prácticamente destruida, al 100 %” tras el sismo.
“Fue una cosa aterradora”, relató a la agencia EFE Puentes, quien vive allí con su esposa e hijo y depende de esa propiedad para su sustento: en ella funciona un negocio de pesca deportiva y hospedaje para viajeros que se desplazan entre Ansermanuevo, Argelia y El Cairo.
Con techos caídos y el cielorraso colgando, la familia se resiste a irse hasta que una autoridad les indique si pueden permanecer allí.
“Pasan carros y nos dan una libra de arroz, es lo único que por ahí hemos recibido. Pero necesitamos hojas de zinc, material para volver a hacer un techo de nuevo”, agregó. Le puede interesar: Hallan sin vida a niño de 10 años, su madre y su abuela; permanecían bajo los escombros en Cali

“Peligro” y “Precaución”, escritos por sus propios dueños
A pocos kilómetros, en el Parador La Ribera, las palabras “Peligro” y “Precaución” están pintadas en rojo sobre las paredes exteriores de la edificación, a punto de colapsar.
Johanna Castañeda, propietaria del lugar, relató que ella y cinco familiares corrieron hasta una imagen de la Virgen María cercana a la casa mientras la tierra temblaba.
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“Ahí todos nos abrazamos esperando que pasara este susto. Gracias a Dios, que nos dio otra segunda oportunidad de vida”, contó.
Ningún funcionario ha revisado si la construcción debe ser demolida. La familia ahora se refugia en casa de parientes en Cartago, a poco más de una hora, pero regresa a diario al parador para evitar que les roben lo poco que quedó en pie.
“A las autoridades les pedimos que vengan y nos hagan el favor y miren el terreno, que vengan a la zona rural porque la verdad por acá no se ha manifestado nadie”, pidió Castañeda.

Autoridades: “En la zona rural no hemos hecho el censo”
El alcalde encargado de El Cairo, Carlos Alberto Correa, reconoció ante EFE que la administración está desbordada por la atención prioritaria a la zona urbana, la más golpeada por el sismo.
“En la zona rural no hemos hecho el censo, solamente en este momento hacemos censo en la zona urbana”, admitió el funcionario, quien aseguró que ya se están enviando ayudas humanitarias a los campesinos y que se espera evaluar pronto las viviendas rurales afectadas.
Mientras tanto, familias enteras permanecen en la incertidumbre, con sus negocios y sus vidas paralizados, a la espera de una respuesta oficial que hasta ahora no ha llegado a sus veredas.
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