Las mujeres rurales viven jornadas de hasta 14 horas y enfrentan brechas laborales, falta de tierra y crédito y obstáculos para decidir sobre sus ingresos.

Publicado por: Redacción Nacional
Las mujeres rurales colombianas enfrentan una doble desigualdad: además de tener menos oportunidades laborales y financieras que los hombres, asumen una proporción considerable del trabajo doméstico y de cuidado. Esta situación restringe su tiempo disponible, sus ingresos y su capacidad para decidir sobre los recursos económicos de sus hogares.
Un informe de la Fundación WWB Colombia advierte que algunas lideresas rurales del Pacífico llegan a trabajar hasta 14 horas diarias al combinar las responsabilidades domésticas, el cuidado comunitario y la defensa de sus territorios. Estas jornadas reflejan una problemática que va más allá del empleo remunerado y que afecta la autonomía económica de las mujeres.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2024-2025, citada en el documento, el 93,4 % de las mujeres rurales participa en actividades de trabajo no remunerado, frente al 60,8 % de los hombres. En las zonas rurales y dispersas de la región Pacífico, las mujeres dedican alrededor de ocho horas y 35 minutos diarios al cuidado, mientras que los hombres destinan cerca de tres horas. Además: El cuidado no remunerado: una carga que recae principalmente en las mujeres

Menos oportunidades de empleo para las mujeres campesinas en Colombia
Las brechas también se evidencian en el mercado laboral. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) correspondientes al periodo comprendido entre mayo y julio de 2026, la tasa de ocupación de las mujeres campesinas fue del 39,6 %, frente al 76,4 % de los hombres. Lea: La Casa de la Mujer de Piedecuesta ha transformado la vida de más de 2.000 mujeres en 2026
El desempleo femenino alcanzó el 10,5 %, más del doble del registrado entre los hombres campesinos, cuya tasa fue del 4,3 %. Estas diferencias reducen las posibilidades de que las mujeres generen ingresos propios, ahorren e inviertan en actividades productivas.
A las dificultades de acceso al empleo se suma la informalidad. El documento de la Fundación WWB Colombia señala que, en 2020, el 87,1 % de las mujeres rurales ocupadas trabajaba en condiciones informales. Esta situación limita su acceso a mecanismos de protección económica y aumenta su vulnerabilidad frente a las crisis.

El acceso a la tierra y al crédito sigue siendo desigual para las mujeres
La propiedad de la tierra constituye otra barrera para la autonomía económica. Según cifras de la Defensoría del Pueblo citadas en el informe, el 63,7 % de los predios rurales con un único propietario pertenece a hombres, mientras que el 36,3 % está en manos de mujeres. Se recomienda: Las labores del hogar y el cuidado de los hijos siguen siendo fuentes de desigualdad para las mujeres
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La desigualdad también se observa en el tamaño de las propiedades: datos de 2019 indican que el 72,1 % de los predios de propiedad femenina correspondía a minifundios de menos de tres hectáreas.
Estas condiciones pueden limitar la capacidad de las mujeres para desarrollar proyectos agrícolas, invertir en sus negocios y utilizar sus bienes como garantía para acceder a financiación.

En el sector agropecuario, la brecha crediticia resulta especialmente marcada. Durante 2025, las mujeres concentraron el 34,49 % de las operaciones de crédito, pero recibieron apenas el 5,43 % del monto total desembolsado. Entre las mujeres rurales de menores ingresos, la participación en esos recursos fue del 3,58 %, de acuerdo con las cifras divulgadas por la Defensoría del Pueblo. Otras noticias: Persisten las desigualdades: presentan la tercera edición del estudio Mujeres y hombres, brechas de género en Colombia
La diferencia entre el número de operaciones y el monto recibido evidencia una distribución desigual de los recursos financieros. Sin embargo, los datos citados no permiten determinar por sí solos las causas específicas de esa diferencia.

Tener una cuenta bancaria no garantiza autonomía financiera
La inclusión financiera no se limita a disponer de una cuenta bancaria. También implica tener capacidad para administrar el dinero y decidir cómo utilizarlo.
El estudio Inclusión financiera de las mujeres en la ruralidad del Valle del Cauca encontró que, entre las personas entrevistadas, cuatro de cada diez mujeres decidían individualmente sobre los gastos del hogar, frente a siete de cada diez hombres. Tenga en cuenta: Cómo mejorar la calidad de vida de las mujeres rurales del Pacífico con esta convocatoria de investigación
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La investigación también identificó diferencias en la propiedad de bienes. En los territorios estudiados, el 20 % de las mujeres tenía una vivienda a su nombre, frente al 31 % de los hombres. En cuanto a medios de transporte, el 10 % de las mujeres figuraba como propietaria de motocicletas, mientras que la proporción masculina era del 31 %.
A estas dificultades se suma el predominio del efectivo en las actividades comerciales: en el 70 % de los negocios analizados, este era el único medio de pago. La situación muestra los desafíos que enfrenta la inclusión financiera en determinados territorios rurales.

Las cargas de cuidado afectan la salud y las oportunidades económicas
Las responsabilidades domésticas se intensifican para las mujeres que también participan en organizaciones comunitarias, defienden el medioambiente o trabajan por la conservación de sus territorios.
El informe Género y medio ambiente en la región Pacífico, elaborado por la Fundación WWB Colombia, identifica una acumulación de responsabilidades que puede afectar el descanso, la salud y las posibilidades de desarrollar actividades económicas. Le sugiero leer: Mujeres rurales incidieron en más de 66 políticas públicas en Colombia
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En algunas comunidades, las dificultades de transporte, conectividad y acceso a servicios básicos, como agua potable y energía, aumentan el tiempo necesario para realizar las tareas cotidianas. En determinados territorios, además, las consecuencias del conflicto armado y las economías ilegales agravan las condiciones de vida.
Para la Fundación WWB Colombia, superar estas desigualdades requiere reconocer la diversidad de las mujeres rurales y diseñar iniciativas que respondan a las condiciones culturales, económicas y sociales de cada territorio.

La Ley de la Mujer Rural plantea un desafío para Colombia
Colombia cuenta con la Ley 2462 de 2025, denominada Ley de la Mujer Rural, Campesina y de la Pesca, que establece medidas orientadas a promover la igualdad de oportunidades, fortalecer el acceso a la oferta institucional y mejorar las condiciones de financiación.
Su implementación representa una oportunidad para impulsar acciones que amplíen el acceso de las mujeres a la tierra, los recursos productivos y los servicios financieros. Lea aquí: Estudio encuentra que los jóvenes reconocen la desigualdad entre hombres y mujeres
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La Fundación WWB Colombia plantea cuatro prioridades: reconocer las distintas realidades de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes; promover la titularidad de la tierra; garantizar servicios financieros que permitan administrar los recursos de manera autónoma; y reducir y redistribuir las responsabilidades de cuidado.

El reto consiste en traducir estas prioridades en oportunidades concretas para las mujeres rurales. Esto implica que las iniciativas productivas y de formación tengan en cuenta sus responsabilidades cotidianas y que las políticas públicas contribuyan a superar las barreras que limitan su participación económica. Entérese: En Piedecuesta buscan a más de 700 beneficiarios que perderían subsidios: así puede consultar
La autonomía económica de las mujeres rurales no depende únicamente de que puedan trabajar o acceder a un crédito. También requiere que dispongan de tiempo, activos productivos e ingresos propios y que tengan capacidad efectiva para decidir sobre los recursos que contribuyen a generar.















